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Ciencia y Política: Una duda razonable
Opinión

Ciencia y Política: Una duda razonable

Hace ya algún tiempo se viene realizando en Chile el llamado “Congreso Futuro” organizado por la Comisión Desafíos del Futuro de la Cámara Alta y que preside el senador Guido Girardi con el apoyo de diversas academias de ciencias.

Este declara en su sitio web que: “El Bicentenario del Congreso Nacional de Chile es la oportunidad para hacer una pausa y reflexionar sobre el futuro. Para ello, el Poder Legislativo ha organizado una conferencia internacional de alto nivel con lo mejor de las ciencias y el humanismo de avanzada” en referencia al cómo este estamento del Estado se hace cargo de una deuda nacional.

Este evento convoca a Premios Nobel en ciencias, astrofísicos, filósofos, matemáticos e ingenieros, entre otras especialidades a compartir su visión sobre el futuro dado que se considera que la ciencia y la tecnología serán el motor del desarrollo en los próximos años.

Esto, sumado a las reclamaciones de la Asociación Nacional de Estudiantes de Postgrado y diversas Fundaciones enfocadas en Ciencia, han dado el espacio para que año tras año surja el clamor por una institucionalidad científica acorde a lo que se espera de un país en desarrollo, y por qué no decirlo, a la creación de un ministerio de Ciencias.

Sin embargo, la paradoja es que año tras año, tanto candidatos como partidos políticos, no abogan lo suficiente en sus propias coaliciones por una propuesta formal y real más allá de un evento que es muy vistoso como noticioso pero muy poco efectivo. Esta falta de asertividad conlleva a dudas razonables en lo que creo se ha empezado a incubar, la combinación de ciencia-política la cual nos trae más de una duda razonable.

"Vamos en la cuarta versión de Congreso Futuro sin el menor resultado de avance en que la ciencia sea un tema país, cuando es la propia cámara alta quien lo promueve; una paradoja existencial."

Desde el punto de vista político, y más allá de la nobles intenciones de promover una institucionalidad acorde a lo que nuestro país necesita, las dudas aparecen cerca de la fina intersección entre política y ciencia.

En este sentido, ya vamos en la cuarta temporada de la realización de este tipo de evento sin el menor resultado de avance en que este sea un tema país, cuando es la propia cámara alta quien lo promueve; una paradoja existencial. 

En otra arista, las dudas aparecen en los dividendos políticos que una iniciativa como esta deja a políticos y científicos que detrás de esta causa presentan intereses personales desconocidas para los que sí creemos en las ciencias como motor del desarrollo.

Al respecto, por más que se quiere proponer a las ciencias por encima del bien y mal, no debemos olvidar que científicos y premios nacionales de ciencias no son castrados políticos, sino personas normales que responden también a una posición ideológica definida y donde muchos ya han participado durante años apoyando en campañas y elaboración de programas de ambas coaliciones, sin el menor resultado.

Para los más inocentes y que creen que el Ministerio es la solución a todos los problemas columna anterior, la relación ciencia y política puede conllevar a casos como el de Brasil, donde el Ministro de Ciencia y Tecnología, Aldo Rebelo, previamente Ministro de Deportes escribió una carta sobre lo que sería el fraude del Cambio Climático, situando a Brasil en el ojo del huracán de cara a Paris 2015. Otro ejemplo del cómo la distorsión de la politiquería puede ser llevada por partidos e intenciones ideológicas, ha sido visto en los Estados Unidos donde el senador Jim Inhofe, aprovechando las tormentas de nieve en el país del norte, avergonzó al partido Republicano apareciendo en el hemiciclo con una bola de nieve alardeando que eso era muestra que el calentamiento global era un fraude. 

A nivel local, tampoco hemos estado exentos de políticas populares disfrazadas de políticas científicas. Hace años atrás se dio una política de aumentar el número de becas de postgrado, lo cual produjo - políticamente hablando - un favoritismo pero con consecuencias que hoy se están viviendo en el alto numero de “Cesantes Altamente Educados” con bajas probabilidades de insertarse dada la obligatoriedad de “devolver su Beca”.

Esto, porque tal política nunca conllevó otras políticas complementarias que permitieran aprovechar tal capital humano para el fortalecimiento industrial o académico. Es más, el incremento en el numero de becas reflejó que muchas de estos becados fueran a cursar programas con calidades inferiores a los programas nacionales, una alta tasa de deserción de becarios que poseían los niveles curriculares cuestionables para realizar un postgrado y una cuestionada asignación a becarios relacionados con el mundo político.

"La duda razonable es el tipo de “institucionalidad” que se debe crear y qué grado de independencia – en la medida de lo posible – esta pudiera tener."

Por el contrario, una facción de científicos reclamaba por algo muy distinto; el aumentar los montos de la becas con protección social de previsión y salud en vez de aumentar el número de las mismas; es decir, el fortalecimiento de los programas nacionales. Por lo tanto, tal programa conocido hoy como Becas Chile, a juicios de muchos, fue una política más con fines de obtener votos que de solucionar un problema de fondo.

Por lo tanto, a pesar que en la discusión pública aun este tema no es noticia, si se está creando un ambiente a favor de la creación de una Institucionalidad necesaria; sin embargo, la duda razonable es el tipo de “institucionalidad” que se debe crear y qué grado de independencia – en la medida de lo posible – esta pudiera tener.

Por lo mismo, la existencia de un ministerio sin la reflexión adecuada puede llevarnos a que el ministro – de confianza del Presidente - no necesariamente será un cercano a las ciencias sino más a la ideología, transformando la “solución propuesta” en otro gran desastre. En este sentido, el tipo de institucionalidad sí importa y donde estructuras autónomas, independientes de la politiquería será el foco a considerar más allá de comisiones asesoras presidenciales, esperando que ojala estos movimientos respondan al bien común y no a cálculos políticos.


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