Crédito: A. Uno
Dakar y libertades individuales
Opinión

Dakar y libertades individuales

A medida que avanzo en edad, me he vuelto un férreo defensor de las libertades individuales. Creo fuertemente en que cada persona es libre y capaz de decidir lo mejor para sí mismo respetando aquella misma libertad que les corresponde a otros.

Sin embargo, el mundo me obliga a cuestionar tal creencia cuando aquellas libertades son pasadas a llevar unos por otros eliminando los espacios de confianza ya creados. Uno de estos ejemplos ha sido la noticia del impacto arqueológico debido a dos participantes en el rally Dakar.

Desde niño soñé con ser uno de lo participantes del rally Camel Trophy, aquel en el cual vehículos de la envergadura del Land Rover se introducían a una selva prístina en los más recónditos parajes de la naturaleza: una lucha continua entre máquina y naturaleza.

"El Rally Dakar es una de las actividades que también puede ser llevada de manera de perturbar lo menos posible."

A mis 38 años, cada vez más esta carrera me parece un absurdo, pero no debido a los impactos ambientales que esta generaría, sino porque creo que es mucho más interesante internarse a conocer una jungla de forma limpia, sin ayuda más que del intelecto y las capacidades humanas con mucho menor impacto.

Aún así, y a pesar de mis actuales preferencias, creo en la importancia de que ambas actividades sigan existiendo, dado que nos muestran parajes que quizá incluso nunca conoceríamos. Una actividad como esta podría ser llevada a cabo con la reducción de sus externalidades cuando es bien planificada. Al respecto, el Rally Dakar es una de las actividades que también puede ser llevada de manera de perturbar lo menos posible. 

Los ecosistemas nos prestan distintos servicios ecosistémicos entre los cuales uno de los más importantes son los servicios culturales, estéticos y de esparcimiento. En estos, cualquier actividad puede ser desarrollada en la medida que se tengan las salvaguardas suficientes en proteger un recurso común y compartido y en donde el esparcimiento de un rally puede incluso convivir con parajes culturales en sitios arqueológicos. Sin embargo, el problema se inicia cuando en aquellas libertades individuales pasamos a llevar a otros pasando por encima de lo que conjuntamente valoramos. 

Dos pilotos de la competencia dañaron gravemente restos arqueológicos – un servicio ecosistémico cultural – que aporta a la identidad cultural nacional. Más allá de las disculpas, no puedo negar la negligencia de parte de los organizadores en evitar este tipo de impacto y que puede ser minimizado, ya que la responsabilidad final se encuentra en quien organiza una instancia como esta y no en quien lo impacta.

Dakar

Así como nos admiramos de cuando alguien incendia nuestra Patagonia o desea llevarse un trozo de un Moai u orina en espacios arqueológicos en otros países, lo del Dakar es una perdida de valor nacional no sólo de nuestro patrimonio cultural sino del de toda una nación.

Si respetamos la libertad individual de quien practica una actividad deportiva que se beneficia de nuestros ecosistemas para ser practicada, ellos deben respetar la libertad individual de quienes se benefician de los servicios estéticos y culturales de un ecosistema compartido, que son precisamente a quienes no se les están respetando sus libertades individuales, aquellos que valoramos los restos arqueológicos.

Debemos reflexionar sobre que diversas actividades pueden perfectamente coexistir en el mismo espacio geográfico cuando se comprende que los ecosistemas son recursos comunes y compartidos, y que las libertades individuales toman sentido cuando cada uno de los actores presentes en el mismo espacio respeta al otro, adoptando todas las salvaguardas necesarias que permitan a cada uno seguir con su actividad y gozando los beneficios del mismo entorno.

Si esto no se comprende, no dudemos en que empecemos a limitar la actividad del Dakar poniendo en la balanza cual es mas importante en relación con la otra, y que queramos al final del día limitar las libertades individuales del otro.

"Para seguir creyendo en el ser humano, las disculpas no son suficientes; son necesarias un conjunto de acciones que nos permitan creer que estos eventos no se volverán a repetir"

Impactos como los del Dakar nos llevan finalmente al argumento de aumentar las exigencias, y por qué no decirlo, a querer privar de las libertades individuales de quienes practican tal actividad.

Por lo tanto, a mi juicio, y para seguir creyendo en el ser humano, las disculpas no son suficientes; son necesarias un conjunto de acciones que nos permitan creer que estos eventos no se volverán a repetir, que la pérdida será compensada porque sino el siguiente paso será a prohibir el Dakar, en donde también pagarán justos por pecadores; aquellos que saben que si esto hubiera ocurrido en otros países la sanción sería ejemplar.

Si no me cree, por favor lea este reportaje en una de las revistas más prestigiosas a nivel mundial, Scientific American sobre la otra cara del Rally Dakar. Quizá nos haría bien leer un poco más a la premio Nobel Elinor Ostrom y su trabajo sobre bienes comunes.


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