Crédito: Flickr Sergei Golyshev
El conflicto entre ciencia y política
Opinión

El conflicto entre ciencia y política

Uno de los desafíos para Chile de cara al desarrollo, es la comprensión de la relevancia de las ciencias como fuerza conductora para la toma de decisiones a nivel de regulación, competitividad a nivel industrial y mejoramiento de los estándares educacionales.

Para esto, numerosas voces se han levantado promocionando la creación de una institucionalidad en ciencias acorde a lo que se espera de un país ad portas al desarrollo, pero de una forma más bien inocente y que más de algunas dudas razonables nos lleva a considerar

Muchos de aquellos que claman por un ministerio de Ciencias creen que la labor ministerial se reduciría a dictar políticas en innovación, administrar presupuestos de forma “inteligente” o formar recursos humanos en áreas estratégicas y que estas es su conjunto nos potenciarán al desarrollo; cuando en realidad, el conflicto de interés entre política y ciencias será siempre latente dado que al final este sería un ministerio que debiera “apoyar” a otros de forma transversal. Entonces ¿Dónde comienza el conflicto?

Les contaré un ejemplo. Hace tres semanas, el comité asesor a cargo de dictar las directrices gubernamentales en dietas alimenticias en los Estados Unidos, distribuyó un comunicado acerca del como debiera ser una alimentación saludable; algo como nuestro programa “Elige Vivir Sano” pero con base científica y no antojadiza.

"Muchos de aquellos que claman por un ministerio de Ciencias creen que la labor ministerial se reduciría a dictar políticas en innovación, administrar presupuestos de forma “inteligente” o formar recursos humanos"

A diferencia de años anteriores, este incorporó los últimos hallazgos de una de sus principales casas de estudio – Harvard - con énfasis en el cómo reorientar la dieta de los estadounidenses debido a las alertas de los altos contenidos en el colesterol como causa primaria de enfermedades cardiacas, principal causa de muerte en el país del norte.

Tales directrices poseen una actualización periódica, pero que hoy no han sido bien recibidas en otras áreas del gobierno, incluyendo el mismo departamento del cual estas dependen, el Departamento de Agricultura.

Por muchos años el gobierno de los Estados Unidos ha hecho recomendaciones acerca de la dieta de sus ciudadanos, las cuales ahora han entrado en conflicto con lo que sería en Chile el Ministerio de Agricultura. El departamento de Agricultura durante décadas ha promovido el consumo de carnes rojas y una dieta basada en productos lácteos, recomendando incluso a la comunidad médica la ingesta diaria de tres raciones.

Hoy, esta ha sido cuestionada en estudios presentados en revistas indexadas que declaran que no sería necesaria e incluso dañina para el consumo cotidiano. Esto ha causado un tremendo conflicto de interés, en donde ya un alto número de lobistas abundan por el Senado, con tal que estas no sean aceptadas como recomendaciones por ocasionar un grave daño a la industria láctea. Es más, estas han pagado estudios a científicos de otras casas de estudios con tal de encontrar detractores al igual que ha ocurrido con la industria tabacalera, industria de los alimentos transgénicos, termoeléctricas, entre otras.

Lo interesante, es que el departamento a cargo de las recomendaciones actualiza estas cada cinco años, lo mismo que dura una administración de gobierno pudiendo cambiar sus decisiones -a modo de péndulo- acorde si la administración es Demócrata o Republicana.

Al final, estas reflejan los sesgos y e intereses de que presionan al departamento de agricultura para que revoque o no la promulgación, haciendo que la ciencia quede capturada en esta ambivalencia política con fuertes impactos en una u otra dirección, dañar la industria o la salud.

Por una parte se enfrentan los intereses en salud pública, donde se destinan gran parte de los fondos de los contribuyentes a planes de salud dentro del Medicare versus los intereses de hacienda en proteger la industria capaz de movilizar millones de dólares a través de la creación de empleo. Ya en esto, la ciencia no existe.

¿Se imagina como hubiera sido en Chile la discusión, con un Ministerio de Ciencias, en el conflicto entre la industria de calefactores a leña, boscas y el Ministerio de Medioambiente por temas de contaminación intra domiciliaria, donde sus emisiones afectan hasta el desarrollo cognitivo de niños y adultos?¿Cómo sería la discusión en Chile, en términos de la contaminación por plomo cercanos a sitios mineros y que aquí no son un escándalo?,¿Es posible esperar que la evidencia científica, amparada por un ministerio de ciencias y que debe apoyar la toma de decisiones y regulaciones para el bienestar de sus ciudadanos, declare que tal o cual emisión causada por generación eléctrica son nocivas y perjudiciales para la salud como ocurre en Puchuncaví y Quintero? ¿Qué pensarían en el Ministerio de Energía con tales declaraciones en periodos de escasez?

En el caso del país del norte, la agencia de agricultura creada en 1862 por el mismo Presidente Lincoln, tuvo la meta de asistir a la industria avícola y desarrollarla como motor económico. En aquella fecha, el conflicto no era aparente entre salud, agricultura y economía, ya que los temas relevantes eran mas bien temas del cómo combatir la desnutrición de una población muy empobrecida.

"Un eventual Ministerio de Ciencias no sería un administrador de presupuestos, sino que sería netamente político y no está claro si su cabeza sería independiente a los intereses económicos o lo que es peor, intereses de corte político."

Usando este ejemplo, uno podría decir la industria azucarera estaría en contra de la sustitución o reducción de esta en la dieta; la industria de los alimentos a la regulación de los etiquetados, el uso de antibióticos o verde de malaquita en la producción salmonera y que fue regulado gracias a que los mercados de destino pusieron notas en contra de Chile. ¿Sería capaz el Ministro de Ciencias de pararse de frente a Ministros como el de Hacienda, Agricultura, Minería o Energía? ¿Qué pasaría incluso en Chile, con los planes de la JUANEB y la alimentación en colegios públicos, con aquellas directrices que hoy son polémicas en el país del norte?

Esto todavía no llega a Chile, pero nos debiera llevar a una discusión más profunda ya que el Ministerio de Ciencias no es un administrador de presupuestos, sino que sería netamente político y no es claro si su cabeza - fuera o no un científico - sería independiente a los intereses económicos o lo que es peor, intereses de corte político.

Al final, una mala decisión en los Estados Unidos podría llevar a que la población piense que las empresas y el gobierno se unen para engañar a los consumidores sirviendo a los intereses de la industria, cuando se debiera reflexionar que estas nuevas recomendaciones alimentarias representan una inversión y que las pautas de salud se basan en la ciencia y no en política.


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