Crédito: Agencia Uno
Interrelaciones
Opinión

Interrelaciones

Uno de los eventos que nunca nos enteramos y que ha sido un gran ejemplo de cómo todas las cosas se encuentran interrelacionadas, ocurrió en 2012 a más de 10.000 kms de distancia.

En julio de 2012, los tres sistemas más grandes interconectados de electricidad en la India cayeron de forma simultánea, dejando al 9% de la población mundial a oscuras, alrededor de 620.000.000 de personas.

Sin embargo, después de casi tres años de este evento, las causas han sido objeto de estudios por las más diversas disciplinas. En contra de todo pronóstico, la causa atribuida a la caída de los tres sistemas ha sido a la presión ejercida de parte de agricultores para la producción alimentaria; la cual presionó a la industria de la energía en contra de la ya alicaída pérdida del recurso por la sequía.

"El ejemplo de lo ocurrido en el continente asiático no es más que la muestra, o el ejemplo empírico que las decisiones políticas acerca del agua, alimentos y energía, deben ser propuestas de forma interrelacionadas y no sectoriales."

Como por todos sabido, hoy existen vastos sectores de la India afectados por fuertes sequías en los últimos cinco años, las cuales han impactado fuertemente a los embalses y por ende la generación hidroeléctrica.

No obstante, esto no queda ahí. Tal impacto de la sequía no sólo ha afectado a los embalses, sino también a la productividad de campos ya sembrados y sus cosechas anuales, lo cual ha obligado a algo que no estaba en los escenarios de nadie, el incremento del uso de bombas eléctricas de parte de agricultores para la extracción de agua desde fuentes subterráneas; fuente de agua necesaria para riego.

Aquellas bombas, capaces de extraer aguas cada vez más profundas, han incrementado la presión sobre los sistemas eléctricos, afectando a las plantas de poder – principalmente hidroeléctricas – que al mismo tiempo, entran en sinergia con los bajos niveles en los reservorios de agua, significando una menor generación de electricidad para usuarios domiciliarios.

Es decir, contrario a lo que se esperaba en la migración de cultivos intensivos en recursos hídricos a cultivos con menor demanda de agua; los agricultores aumentaron la presión al sistema eléctrico poniendo más bombas para obtener agua desde fuentes subterráneas. Esto ha llamado la atención de numerosos investigadores, dado que contra todo lo esperado, los efectos de la sequía han golpeado fuertemente en los sistemas eléctricos y de generación, algo inesperado desde el punto de vista teórico.

Lo ocurrido en la India nos debe llevar a reflexionar sobre lo que se encuentra sucediendo en nuestro país. El ejemplo de lo ocurrido en el continente asiático no es más que la muestra, o el ejemplo empírico que las decisiones políticas acerca del agua, alimentos y energía, deben ser propuestas de forma interrelacionadas y no sectoriales.

A pesar que la hoja de ruta de nuestro ministro de Energía ha sido clara, no es claro cuanto de esta ha sido trabajada con los ministerios de Agricultura o la reforma del código de aguas. Es más, las reformas al código de aguas han apuntado más a un proporcionar una alivio en términos ideológicos pero no prácticos para combatir la disminución de un recurso vital y que de poco sirve priorizarlo si los stocks disminuyen, dado que la priorización de los derechos y su efecto se harán efectivos en no más de un 5% del agua –o derechos – disponibles.

"En vez de dar soluciones técnicas estamos dando soluciones políticas, y en vez de dar soluciones especializadas estamos generando políticas públicas fragmentadas."

Tales reformas poco y nada llevan a cambiar lo que hoy existe, y menos a aliviar los conflictos ya existentes en áreas de sequías.  Es más, muchos ignorantes dicen que el sector eléctrico nada tiene que decir ya que “devuelve el agua usada”, cuando su simple cambio de cauce afecta considerablemente ecosistemas existentes de los cuales dependen los sistemas agrícolas.

Nuevamente, en vez de dar soluciones técnicas estamos dando soluciones políticas, y en vez de dar soluciones especializadas estamos generando políticas públicas fragmentadas. Si la especialización aporta al desarrollo, la fragmentación nos estanca, y donde estos temas aún no han visto en Chile el actuar forma integrada entre ministerios fragmentados, a pesar que mas de alguno dice que si se están haciendo.

Quizá sea hora de dejar de pensar en “reformas políticas” y empezar a hacernos cargo de reformas centrales, ya que los efectos de los problemas no abordados se encuentran a la vuelta de la esquina.


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