Crédito: A. Uno
Miedo a envejecer
Opinión

Miedo a envejecer

Uno de los grandes temas en sustentabilidad en los cuales estamos en deuda es cómo llevamos a cabo los temas de inclusión social más allá de un simple discurso. En el consciente colectivo, no muchos visualizan a la vejez como un tema cercano, sino como un tema que sufren otros y que se reduce a problemas de pensiones sin pensar que todos vamos caminando lentamente hacia allá.

Para otros envejecer es un proceso que culmina casi con los prototipos que observamos en televisión: con un abuelo “rosadito” jugando con su nietos en una linda casa. La realidad silenciosa es mucho más cruda, realidad olvidada por vivir más concentrados en el cómo sobrevivir hoy, o paralizados por miedo de verse a uno mismo reflejado en aquellos que sentados en algunas plazas dan de comer a las palomas o tiran huevos por un incremento en su pensión mínima.

A medida que observo a mis padres – jubilados – y mis hijos, no dejo de pensar que estoy en la transición de dos generaciones y en que muchas veces se nos consume el tiempo por asegurar la generación que viene dejando de lado nuestro propio futuro, “los abuelos que seremos”.

Apoyado sobre diversos indicadores, como una tasa de natalidad que hace años nos muestra estar por debajo de la tasa de recambio, de problemas en el sistema de pensiones o el incremento en la prevalencia de enfermedades degenerativas acorde se extienden nuestras expectativas de vida; no hemos hecho la reflexión de estar transitando hacia un gran problema futuro.

Grandes dilemas provienen a mi mente, y que de sustentabilidad nada se habla porque la hemos reducido a un tema ambiental o de comunidades; dejando fuera temas complejos interconectados entre sí que quizá no sabemos abordarlos o simplemente no los comprendemos.

La realidad es dura, Chile envejece a pasos agigantados y además longevos. Con una baja tasa de natalidad (1.88) por debajo de la tasa de recambio de 2.1 nos proyectamos a una disminución de la fuerza laboral joven en no más de 10 años que será suplida por la inmigración que ya es inminente; aquella juventud que se moviliza y a la que hoy nuestros “representantes” escuchan mucho, pero que cada año ha ido disminuyendo reflejado en la reducción de la escolaridad en colegios y que nada dicen de preocuparse de cual será su futuro, el envejecer como todos… ¿En qué temas pienso?

"Nos proyectamos a una disminución de la fuerza laboral joven en no más de 10 años y que será suplida por la inmigración que ya es inminente"

Inserción Laboral

Al ser despedido (desvinculado de forma elegante) se hace difícil para alguien en su medianía de edad tratar de insertarse nuevamente, en especial si este no posee redes de contactos o amigos que te ayuden. Las organizaciones privilegian la “juventud” y muchas veces está mejor formada por quien pierde su trabajo, en vez de la experiencia y madurez o sentido común que la edad otorga.

Emprender es la opción, a costa de arriesgar ahorros  - en el mejor de los casos - o de vivir de sus hijos recién egresados porque la pega no llega (cosa que he visto en mis alumnos cuando uno de sus padres pierde su trabajo)… lo que además lleva a la “laguna en ahorro para las pensiones”...

Ni pensar en educación continua, un gasto no contemplado y que al final es un gasto incierto que no asegura una contratación futura. Además, oferta educativa no hay, siendo confundida la educación continua con “cursos de fotografía”, “cursos de cerámica” que además no capacitan ni aportan al mundo laboral que no está diseñado para la tercera edad.

Al final, los espacios, ser bombero en una estación de servicio, empaquetador en un supermercado, conserje o guardia, estafeta, todos trabajos dignos pero que no aportan a incrementar el fondo esperado para un retiro digno con una pensión que permita hacer frente a los cambios en la vejez.

Adultas mayores A. Uno

Pensiones

Una compañía de pensiones me dice cuál es mi numero, pero al revisar las perdidas que han tenido y lo tarde que he impuesto - debido a que realicé un magister y doctorado -  me hacen pensar que es una mala broma para vivir en un futuro.

Peor aún, la solución es “ahorre más para su jubilación” cuando en Chile, con un índice de inequidad superior a 0,5 , la pregunta de fondo es “quien puede ahorrar” cuando la canasta de consumo es tratar de tener la casa propia y educar a los hijos.

Acerca de los montos de jubilación, las cuñas son circulares y retóricas: “ahorre más, no tenga lagunas”, “estos cambios demográficos están incorporados en el algoritmo de las pensiones”; frases carentes de todo sentido cuando al empezar a envejecer la salud ya no nos empieza acompaña, y donde el sistema de salud empieza a excluirte. Aquí cambiamos el gasto en nuestros hijos, y que ya no son cargas, en gastos de visitas al médico y medicamentos para más de un mal que con la vejez no se nos escapa.

Sistema de Salud

A mis 38 años ya empiezo a sentir como la vitalidad de los 20 se ha ido, y en como a cada año que pasa me vuelvo un ciudadano caro para el sistema; un sistema sin derecho a enfermarme a pesar que casi nunca lo he usado en mi etapa saludable.

Pero eso no es lo peor. Las tablas de vida muestran que nuestra expectativa de vida se extiende sobre los 80 años, y que si se calculan los ahorros puesto en pensiones, estos quizá solo alcancen hasta la mitad entre la edad de jubilación y lo máximo estimado a vivir… ni pensar en vivir más, en donde la pensión se transforma a “pensión asistencial”.

La salud acompaña poco, y es quizá post-jubilación donde los problemas de salud se vuelven relevantes…diabetes, hipertensión, control de alimentación, medicamentos caros, son una tónica donde muchos jubilados deben ser apoyados por sus familiares - en el mejor de los casos -  convirtiéndonos en una “carga familiar” para quienes están tratando de hacer lo que nosotros hicimos en la medianía de la edad.

Muchos al final están destinados a vivir en casas de reposo o senior suites en otros, que son un exilio familiar cercano al abandono. Ni pensar si sufres de Alzheimer o un accidente vascular encefálico, porque ahí las mismas generaciones jóvenes, aquellas que buscan no perder el empleo ni tener lagunas previsionales, deben hacerse cargo de uno. Como la salud no acompaña, movilizarse se hace complejo y riesgoso, otro tema en que no muchos piensan.

La ciudad

Al envejecer, conducir se hace complejo en una ciudad agresiva y donde la vista o motricidad no te acompañan. Ir a ver a los nietos o salir a pasear es una odisea si se vive en una comuna periférica con un sistema de transporte público complejo.

Ni hablar de andar en microbús, donde es tan riesgoso tomarlo como sufrir un accidente que al final nos regrese hacia aquél sistema de salud. “Rompimiento de cadera” y puede llevarnos a no salir nunca más de nuestros hogares. Demás está escribir de los espacios públicos abiertos y seguros que no abundan o ir a cobrar la pensión… roban cajeros y no van a asaltar a un abuelo… mejor quedarse en el hogar.

"A medida que los hijos parten el hogar se transforma no solo en un lugar amplio y vacío, sino también riesgoso"

Hogares

A medida que los hijos parten este se transforma no solo en un lugar amplio y vacío, sino también riesgoso. Con ciudades segregadas, el riesgo latente a ser violentado aumenta, y como lo ingresos bajan, pensar en seguridad es casi imposible… luego viene la venta, tratar de vivir en un lugar más pequeño o quizá con un hijo, donde este ya no es tu hogar sino el de otro…

Para qué decir que incluso acceder a nuestro propio hogar puede ser dificultoso si este posee escaleras y las rodillas no nos soportan… como el dinero escasea y hace frío, nos movemos al gas, luego a la parafina y finalmente al brasero afectando de paso nuestra propia salud y regresando al tema complejo… eso en el mejor de los casos, porque sino posee un sistema de calefacción mínimo, bienvenidos los chalecos, las frazadas o chalones que son difícil de renovar porque el dinero no alcanza.

Como el clóset se envejece mucho se preguntan “¿por qué no renueva su closet?”, llevando a caricaturizar a la vejez como individuos apegados a sus cosas más que a ciudadanos que no poseen tal poder de compra.

Up y la incomprensión

Quienes hemos visto la película Up de Disney Pixar, en sus primeros quince minutos realiza una crítica social enorme hacia la incomprensión que tenemos hacia este segmento de la población que no se moviliza – porque no puede – pero que si vota y pocos los representan o se arrogan saber que es lo mejor para ellos.

Quizá el reflexionar en el “futuro que queremos”, como lo dicen las metas del “Desarrollo Sustentable” de las naciones unidas nos permita intervenir hoy para solucionar los problemas del mañana y así romper la inequidad intergeneracional; que más temprano que tarde llevará a los propios tomadores de decisiones a vivir lo mismo que estoy escribiendo.


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