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Oliver Sacks
Opinión

Oliver Sacks: La importancia de divulgar

Para avanzar en sustentabilidad, uno de los desafíos como sociedad se relaciona con el alfabetizar en ciencias a una población ávida de conocimientos para la comprensión de su medio.

Sin embargo, este desafío requiere que una fracción de la misma población, aquella que produce los conocimientos mediante la aplicación de la ciencia, reduzca la barrera de acceso por medio del uso de un lenguaje accesible para todos, siendo uno de los mejores expositores de esto el gran neurobiólogo Oliver Sacks. Quien murió a los 82 años víctima de un cáncer terminal en Nueva York hace algunos días.

Sacks logró explicar los matices de la neurología de una manera que resultó cautivante para una amplia audiencia de científicos y no científicos por igual.

Oliver dedicó su vida al estudio y tratamiento de la encefalitis letárgica, una enfermedad extraña y poco frecuente; no obstante, su vida como escritor fue lo que lo transformó en el “Indiana Jones” para la neurociencia, el hombre que inspirara a muchos a través de contar las historias de sus pacientes por medio de un lenguaje simple y sencillo.

Con sus libros como “Despertares” y “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, inspiró a una generación de jóvenes médicos y científicos, los nuevos neurocientíficos. Sacks logró transformar en novelas las historias de vida personas afectadas por condiciones neurológicas muchas veces bizarras, en historias normales.

"A través de los ojos de Sacks cada lector logró ingresar al mundo que cada uno de nosotros poseemos"

En “Un antropólogo en Marte”, nos cuenta la historia de un Hare Krishna quien producto de un tumor cerebral creyó alcanzar la iluminación, quedando finalmente ciego aunque nunca creyó estarlo; o la de un músico quien en 1985 contrajo encefalitis por herpes simplex, una infección viral que ataca el sistema nervioso central y que perdió toda su memoria excepto los recuerdos de su música y su esposa, quizá lo más importante.

Su pluma y talento como escritor le permitieron contar de forma simple numerosas historias post cirugía, en las cuales por ejemplo un hombre terminó odiando a su familia pero amando a extraños, u otro que de noche a la mañana se “hipersexualizó”, empezando por incrementar la frecuencia de masturbación hasta llegar a ser adicto a la pornografía infantil, acto que finalmente lo llevó a la cárcel.

A través de los ojos de Sacks cada lector logró ingresar al mundo que cada uno de nosotros poseemos. Nos transportó al inframundo en donde cualquier accidente nos hace vulnerables a cambiar y ser otros, obligándonos a reflexionar sobre el comportamiento humano, a hacernos preguntas más allá de juzgar a otros o de mirar a otros como prisioneros de nuestros propios cerebros.

Oliver ha partido, producto de un cáncer que no pudo vencer, pero será inmortal para muchos que con su obra literaria - más allá de la ciencia -  logramos comprender la belleza de la ciencia a través del estudio de la vida de otro. Quizás más Sacks sean necesarios en otras áreas del conocimiento, en especial si el cambio que esperamos deba partir por un primer paso, la ciencia hecha libro.


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