¿Reforma Educacional?
Opinión

¿Reforma Educacional?

No soy un experto en temas educacionales, no me dedico a investigar en ello ni pienso que me corresponda hacerlo. Por lo tanto, esta columna es sólo desde la reflexión de lo que leo en mi área de investigación en materias de sustentabilidad, en mi experiencia en el llamado “sistema educacional” y en lo que vivo hoy como padre.

En mi vida transito en temas de educación desde mi experiencia como padre que ve en su hija preescolar la relevancia de esta mientras que en mi hijo veo las carencias existentes en colegios y a nivel universitario, lo que veo en los alumnos que me toca formar.

En términos formales la UNESCO describe a la "Educación para un Desarrollo Sustentable" como aquella que le permite a cada ser humano adquirir los conocimientos, competencias, actitudes y valores necesarios para forjar sociedades para un futuro sustentable, incorporando temas fundamentales a la enseñanza y aprendizaje, como el cambio climático, la reducción del riesgo de desastres, la importancia de la biodiversidad en su más amplio sentido, la reducción de la pobreza y el consumo responsable.

"La educación sustentable involucra el desarrollo del pensamiento crítico para la elaboración de hipótesis y adopción de acciones colectivas exigiendo cambios pedagógicos críticos"

Todo esto bajo métodos participativos que motiven y doten al alumno de la autonomía suficiente para cambiar sus conductas a favor de una conciencia global basada en la comprensión de sus sistemas locales. Por consiguiente, esta involucra el desarrollo del pensamiento crítico, reflexivo, no vociferante para la elaboración de hipótesis y adopción de acciones colectivas exigiendo cambios pedagógicos críticos.

Sin embargo tal definición involucra aprendizajes a distintos niveles, uno basado en valores y ética -algo que cada día desaparece de nuestros léxico y que debe ser la piedra angular de la responsabilidad pública-, la empatía con el otro y el trabajo conjunto más allá del competir: un aprendizaje fuertemente basado en las humanidades.

Si hace 100 años fue discutir sobre la esclavitud y la igualdad entre seres humanos, el voto femenino o los derechos humanos, hoy transitamos hacia la aceptación de la diversidad sexual, la redefinición del concepto de familia como de los nuevos valores en un mundo hiperconectado.

El segundo nivel involucra la comprensión del medio físico y natural, el cual conlleva al fortalecimiento del aprendizaje de las ciencias básicas que finalmente forjarán sociedades y desarrollos tecnológicos acordes a las necesidades que hoy los desafíos nos exigen.

Si ya tuvimos el siglo de la física, que forjó la revolución industrial y dio origen al siglo de la química que nos permitió aprovechar de forma diferente nuestros recursos, el siglo de la biología nos permitió comprender el impacto, costo y precio a pagar por el desarrollo alcanzado.

En este siglo, el siglo del desarrollo sustentable nos obligará a interrelacionar las humanidades y ciencias sociales a las otras disciplinas de nuestros tres siglos anteriores, en donde una nueva formación basada en ciencias debe ser forjada.

"El siglo del desarrollo sustentable nos obligará a interrelacionar las humanidades y ciencias sociales a las otras disciplinas de nuestros tres siglos anteriores (física, química y biología),"

Al reflexionar sobre lo plano y cortoplacista en que se ha transformado el debate educacional en nuestro país, lo anterior no es más que un bonito paisaje lejano de alcanzar, cruzando discursos de analfabetos en estos temas que además toman decisiones buscando resolver tales problemas mediante el traspaso de propiedad de colegios en vez de mirar qué necesitan nuestros niños para que no repliquen lo que somos nosotros hoy en día; el que no cometan los mismos errores.

Es lamentable ver tanto lavado verde en la discusión a nivel de políticas públicas mediante declaraciones que Chile aspira a ser un país sustentable, diciendo “compramos N plantas solares” en conjunto con el desarrollo de ciudades sustentables o inteligentes olvidando el quehacer humano, cuando es esto último lo que más nos hace falta.

Sólo me pregunto por qué una reforma tan importante dejó fuera lo que hoy a nivel global está conduciendo nuestros destinos, en donde la única respuesta que viene a mi mente es que aquellos tomadores de decisión tampoco saben lo suficiente de algo de lo cual hablan – o repiten - de forma frecuente.

En mi experiencia, a nivel pre escolar no hemos reparado en el rol fundamental de nuestras educadoras de párvulos, quienes luchan día a día para desarrollar habilidades cognitivas en nuestros hijos que nosotros – por estar trabajando – no las podemos desarrollar.

Con pena observo como de las formas más diversas tratan de despertar en nuestros niños el interés en lo que los rodea; una carencia proveniente de la ignorancia adquirida en su formación profesional donde ha primado “el enseñar el currículo” por sobre ciencias y humanidades.

Reforma Educacional A. Uno

Con emoción veo que en la medida de lo posible, y a más fuerza e interés personal, buscan dar a los niños una formación que nunca estuvo presente a lo largo de años de universidad. Son ellas quienes logran despertar aquella curiosidad por explicarse el mundo más allá del dibujo de turno con experiencias tan simples como el estar fuera de sus aulas mostrando insectos en experimentos simples que les permiten a nuestra futura generación explicarse el mundo.

Trabajan en equipo, comparten las mesas y el error está permitido, permitiéndoles retrasar aun mas la desafectación constante producto de vivir en urbes fuera del contacto natural, una relación clave con su medio.

A nivel escolar, en los primeros ciclos veo con emoción como esto también ocurre con docentes que saben mucho de currículo pero poco de ciencias; en donde los niños se vuelven sensibles a los temas ambientales más por inspiración que por racionalidad de comprender el mundo que les rodea.

Como el tiempo es poco y los niños muchos, la enseñanza del trabajo en equipo, el respeto por el otro o el espacio del escuchar y reflexionar se va haciendo escaso, y en donde es más importante pasar “el currículo” que el desarrollo de habilidades y competencias claves para la resolución de problemas.

Esto se agrava aún más con el segundo ciclo, donde la historia no se aprende ni lee, menos se reflexiona, en la cual se nos olvida que la comprensión del pasado es clave para entender el presente y así evitar cometer los mismos errores en el futuro.

Reformas van y reformas vienen, se busca la solución en el trabajo en aula o en pasar más contenidos, pero pocos reflexionan que los propios docentes carecen de estos mismos y que mucho menos estos podrán traspasarlos a sus educandos.

"Se busca la solución en el trabajo en aula o en pasar más contenidos, pero pocos reflexionan que los propios docentes carecen de estos mismos"

Para qué decir un ejemplo puntual en donde el estudio de la geografía se ha relegado, siendo clave para saber a lo menos donde uno se encuentra parado y que determinan finalmente los ecosistemas, sus servicios que nos prestan, que podemos proteger, como los podemos usar y que tecnologías desarrollar… no, esto no importa en un contexto de cambio climático… la geografía no importa.

En enseñanza media ya es tarde. El que aprendió aprendió o lo buscará memorizar en preuniversitarios, en donde a estas alturas el desarrollo de habilidades reflexivas para comprender el qué, para qué y por qué estamos aquí no se escucha o se reduce a quienes “quieren seguir humanidades”.

La reducción cruza las ciencias, haciendo creer a nuestra futuras generaciones que si eres humanista las ciencias no son importantes o si eres científico, las ética o responsabilidad pública no es tema de esta área.

"Quizá la gran reforma educacional no está afuera, sino que quizá nace primero en cada uno de nosotros mismos"

Así llegamos a la PSU, con el objeto de alcanzar un puntaje que se reduce a ser sinónimo de inteligencia cuando ninguna de las otras habilidades han sido desarrolladas, menos evaluadas. En este ambiente, quienes somos académicos en universidades recibimos un alumno que requiere ser re-educado y re-encantado con mucho interés en aprender en las ciencias, pero en no más de 5 años después de 12 previos casi perdidos.

Por otra parte, luchamos contra el sistema que pone a las carreras como profesionalizantes cuando en el fondo la universidad entrega “grado académico” para el desarrollo de grados superiores que permitan a su vez el avance de las ciencias y tecnologías que seguirán forjando sociedades.

Una vez egresados, quien no ha comprendido esto considera que con el cartón ya se tiene lo necesario para “desempeñarse”, cuando el concepto en si mismo de la educación es la formación continua, algo de lo cual no se habla ni se toca… porque se cree que yo soy mi título, así como otros confunden que son su cargo alcanzado.

Quizá la gran reforma educacional no está afuera, sino que quizá nace primero en cada uno de nosotros mismos, en especial si deseamos llevar a nuestra sociedad a transitar hacia el discurso del desarrollo sustentable, del cual mucho se habla, se marquetea, se vende, pero muy poco se sabe.


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