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Sueños sobre dinosaurios, ciencia y sustentabilidad
Opinión

Sueños sobre dinosaurios, ciencia y sustentabilidad

Una de las principales razones por las cuales Jeremy L. Caradonna explica el origen o auge del concepto de Sustentabilidad en su libro “Sustainability: A History”, se relaciona con la reflexión y el darnos cuenta que lo que hemos considerado como desarrollo fue cimentado sobre un crecimiento desbalanceado, fuertemente focalizado sobre una visión económica y en donde en los últimos 50 años gracias al desarrollo de las ciencias, hemos comprendido que el precio de tal bienestar ha creado malestares sociales y ambientales.

Por lo tanto, el auge de la sustentabilidad sería un marco para distintas profesiones como consecuencia de aquella reflexión.

Sin embargo, para que este proceso de reflexión y quizá aprendizaje pueda dar forma acerca del como hacemos las cosas, debemos tener en cuenta que la herramienta no son discusiones de libre pensamiento al estilo de cabildos donde la discusión del café puede ser exquisita, sino que requiere del actuar, de un actuar no sólo acerca de cambios de comportamiento sino del cómo hacemos las cosas basado en la generación de conocimiento; entendiendo por esta la innovación en sistemas productivos, el desarrollo de nuevas tecnologías y del estudio de nuestro entorno como de la historia física de nuestro pasado.

Hace ya muchos años el descubrimiento del Dinosaurio chileno era tema al interior de la comunidad científica y no porque fuese chileno, sino porque a pesar de estar emparentado con el famoso “Tiranosaurio rex”, este no sería carnívoro, sino herbívoro.

Para lo que usted puede ser sólo un hito, para la ciencia es una descubrimiento enorme, que nos explica muchas cosas sobre migraciones, de evolución de hábitos alimenticios y que quizá este sea un ancestro de otros herbívoros. Más allá de esto, tal descubrimiento me despierta un anhelo profundo; que ojalá este sea el punta pie inicial para que más niños y niñas se acerquen a estudiar ciencias, matemáticas, ingeniería y tecnología, necesarias para tener mejores profesionales educados. 

Hace muchos años atrás las películas de Indiana Jones, el gran Dr. Jones – Arqueólogo – , produjo un interés no visto antes por el estudio de la arqueología, algo tan necesario para no vivir los desagradables titulares sobre pérdida del patrimonio después de un Dakar o cuando ocurre una excavación del metro.

La serie de películas Jurassic Park nos transportó al amor por la paleontología y paleobotánica, necesarias para la comprensión de la paleo climatología que nos permite entender el como los cambios climáticos afectaron a especies de plantas y animales, así como a la civilizaciones que dependieron de estas. Gracias a ellos, sumado a biólogos, químicos, físicos e ingenieros, podemos comprender hoy no sólo los impactos del fenómeno de calentamiento global, sino el cómo también adaptarnos y por qué no decirlo, derrotarlo.

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Este mismo interés por las ciencias nos permiten tener mejores profesionales capaces de estar interesados en saber más y más de forma continua; en vez de aquellos que creen que con una vez finalizado un programa la sabiduría los inunda o que los viajes o revistas estilo magazine son la fuente del conocimiento sin el menor cuestionamiento del origen de estos.

También nos permitiría borrar la caricaturización de los científicos como entes raros o naturalistas en una montaña desconectados de la realidad, como muchos “comunicadores” lo han puesto, y que finalmente niños y niñas ven a este no como un trabajo hermoso o digno, sino como algo raro que aparece en las “peores carreras” en términos de “ingresos futuros”. En este contexto, sueño con un país donde las ciencias son parte de lo que consideramos como cultura. 

A lo largo de la historia, distintas civilizaciones se han aproximado a la comprensión de los fenómenos naturales acordes a su idiosincrasia e identidades que ellos poseían, en un mundo que se encontraba en estrecha relación con su evolución a lo largo del tiempo. Mayas, Aztecas e Incas, por nombrar a civilizaciones en Latinoamerica, desarrollaron avanzados conocimientos de astrología, cultivo de campos, riego en escalera de lo que hoy sería el primer riego tecnificado, hasta complejos tratamientos a nivel de salud donde la farmacología se iniciaba con el cultivo y uso de diversas hierbas a modo de medicinas.

Esta comprensión del medio circundante ha sido común en otras civilizaciones, entre ellos la Egipcia, Mesopotámica y Árabe, ejemplos que nos muestran que la curiosidad del hombre por conocer su medio ha sido un acto natural de todos los pueblos; curiosidad fundamental que hoy llamamos ciencia y que es parte de nuestra identidad como seres humanos, propia de cada pueblo, y en constante evolución con las características específicas la cultura de cada civilización.

Sin embargo en los tiempos actuales, la ciencia y aquel acto del hombre sobre su curiosidad por comprender su medio, ha sido dejado fuera del concepto de cultura de una nación. En este sentido, tanto en países europeos como anglosajones han comprendido que la disociación de esta con la cultura nos ha llevado a dejar fuera gran parte del potencial creativo que poseen nuestros pueblos.

Esto ya se reconoce al interior del mundo científico, donde en el siglo XX las matemáticas y física fueron desarrollados por países de Europa del este, la tecnología detrás de los software y hardware en países asiáticos, mientras que en Latinoamérica esta aún no se ha definido debido a la escasa promoción de nuestra ciencia y la influencia de países del hemisferio norte donde nuestras mentes se han educado.

No obstante ya se ha empezado a notar un cambio, el cual  se basa sobre el estudio de las características de nuestros ricos sistemas naturales y su potencial en diversas áreas de la sociedad más allá de ser vistos como un recurso en una función productiva.

En este contexto no sueño con un ministerio de Ciencias o Consejo Asesor al modo de consejo de ancianos, sino con una entidad independiente que no reduzca la ciencia a un número en un presupuesto, sino más bien que cree un sistema donde cada Museo se transforme en un Smithsonian o de Artes Contemporáneas; donde la ciencia se vive a través de doctores que realizan investigación en ellos haciendo además clases a sus visitantes como si fueran grandes centros de investigación.

Sueño con un sistema donde la empresas realicen investigación propia y no un outsourcing de ella. Sueño con un país donde sus institutos son grandes centros de desarrollo en nuevas energías y tecnologías; sueño con un país donde nuestros alumnos dejen de aspirar al logo de una universidad, por el orgullo de trabajar en los mejores centros nacionales.

Sueño con más paleontólogos, arqueólogos, antropólogos, sociólogos, ingenieros, matemáticos, físicos, químicos, biólogos, entre otras muchas disciplinas haciendo ciencia, quienes nos lleven a ser lo que creo es un pilar para el desarrollo, la generación de conocimiento para nuestra sociedad, una sociedad sustentable.


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