Desamor oficialista
Opinión
Max Colodro Max Colodro
Sociólogo

Desamor oficialista

Ni ‘pololeo’ ni ‘romance intenso’; más bien una dura y larga separación, que hoy tiene a la Nueva Mayoría con dos candidatos presidenciales y casi sin opciones de arribar a un acuerdo parlamentario. A pesar de los esfuerzos de estos días, nada permite anticipar que esta historia pueda tener un final feliz: Carolina Goic no posee ya margen para rescindir voluntariamente su opción presidencial, aunque sus cifras en las encuestas no mejoren y la presión en sus filas se haga insostenible. En paralelo, Alejandro Guillier se mueve en dirección contraria, es decir, a consolidar a su electorado de izquierda, apostando a que la candidata DC está en realidad atrapada por sus decisiones, pero sin espacio hacia donde crecer.

"Karol Cariola -vocera de Guillier- afirmó que la Concertación sólo se había dedicado a ‘administrar el modelo de la dictadura’"

Lo que en la forma ha parecido un desacuerdo programático sobre el futuro y una evaluación disímil sobre las causas del actual deterioro oficialista, empezó a ilustrar esta semana el mar de fondo que lo sustenta. Su síntoma lo expuso la diputada Karol Cariola -vocera de Guillier- cuando afirmó que la Concertación sólo se había dedicado a ‘administrar el modelo de la dictadura’. Un misil que encontró dura respuesta en la presidenta Bachelet, pero respecto al cual los partidarios del senador independiente guardaron sepulcral silencio. En rigor, la única y verdadera interpelación provino del actual jefe de campaña de la candidata DC -Jorge Burgos-, quien demandó un pronunciamiento de quienes respaldan a su contendor de pacto, sin encontrar hasta ahora respuesta.

"Todo indica que ya no parece haber más alternativa que la competencia entre Goic y Guillier en primera vuelta"

Con todo, la frase de la ‘chica comunista’ sirvió para explicitar el abismo que recorre a la Nueva Mayoría desde su génesis, y que ahora, ante el riesgo de perder el poder, se instala como un factor de tensión cada vez más gravitante. Ese abismo es el que explica también porqué la DC es la colectividad que hoy paga los mayores costos por la infidelidad con el pasado, de un matrimonio por interés que, a diferencia de la antigua Concertación, nunca estuvo construido sobre complicidades históricas ni compromisos sustantivos.

En definitiva, todo indica que ya no parece haber más alternativa que la competencia entre Goic y Guillier en primera vuelta. A estas alturas, si hay todavía una opción de que la Nueva Mayoría sobreviva al actual ciclo político, ella sólo se jugará en el escenario del balotaje, cuando los partidos en el gobierno se enfrenten al desafío de su propia sobrevivencia laboral. Pero antes de llegar a ese corolario extremo e inevitable, el largo camino que el oficialismo tiene aún por recorrer seguirá siendo, simplemente, la dolorosa travesía del desamor.