Crédito: Agencia UNO
El barómetro de Lagos

El barómetro de Lagos

Ricardo Lagos hizo pública su voluntad de competir en la próxima contienda presidencial. Con seguridad, no fue un solo factor el que justificó este adelantamiento de los tiempos, pero hay uno que sin duda resalta: la convicción de que su escaso respaldo en las encuestas se debía a la ambigüedad e indefinición sobre sus reales intenciones, es decir, que la opinión pública no lo reconocía aun como una alternativa presidencial plenamente dispuesta. En rigor, el 5% de las preferencias obtenido en la última encuesta CEP fue una preocupante sorpresa, que impulsó a despejar lo que aparentemente el ex Mandatario consideraba como su principal escollo para instalarse en el actual escenario como opción competitiva.

"Decantados los efectos iniciales lo que quedará para el ex Presidente Lagos es un desafío preciso y de corto plazo: mejorar de manera significativa en las encuestas, lograr mover el barómetro público e instalar su candidatura como una alternativa viable"

El impacto del anuncio ha sido relevante. Su disposición a participar en la próxima elección fue profusamente comentada y analizada en el mundo político; asimismo, los medios concentraron su atención en el punto de inflexión y en las distintas alternativas de desarrollo que desde ahora pueden generarse. Con todo, decantados los efectos iniciales lo que quedará para el ex Presidente Lagos es un desafío preciso y de corto plazo: mejorar de manera significativa en las encuestas, lograr mover el barómetro público e instalar su candidatura como una alternativa viable.

Resulta arriesgado pensar que el anticipo de su disposición a competir pueda, por sí solo, hacer la diferencia. El ex mandatario es un personaje de sobra conocido y en el ambiente ya estaba relativamente internalizada su intención de ser candidato. Así, que su mera ratificación consiga alterar su posicionamiento es una apuesta todavía sin base pero, afortunadamente, ella podrá confirmarse o descartarse a poco andar. La pregunta obvia es si Lagos requiere empezar ahora a desplegarse o debe esperar un poco más. ¿Qué pasa si en los próximos meses el barómetro muestra que su candidatura no despega? Si a partir de ahora mejora su respaldo la decisión de adelantar la jugada habrá sido la correcta. La interrogante clave es qué sucede si ello no ocurre.

En síntesis, lo que Ricardo Lagos representa como alternativa política en el Chile de hoy, su cercanía o distancia respecto del gobierno y la Nueva Mayoría, son discusiones interesantes, que podrán llenar páginas y alimentar ríos de tinta. Pero, en última instancia, lo único que terminará por importar en el corto y mediano plazo será su real incidencia para provocar un cambio en su respaldo en las encuestas. Muy poco de lo que pueda aportar al debate sobre la actual crisis política y sus vías de salida tendrá sentido si, en definitiva, no consigue lo más relevante: mover positivamente el indicador del barómetro en un plazo razonable.


Lo más visto en T13