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Huérfano, superhéroe, millonario
Opinión

Huérfano, superhéroe, millonario

A mediados de julio de 2003, en la sala de redacción de un periódico santiaguino hoy desaparecido, un periodista tuvo serios problemas para hacerle ver al director del medio que debían llevar en portada la noticia de la muerte de Roberto Bolaño. “Este es un diario serio, cómo se le ocurre que vamos a poner a ese comediante”, habría dicho el despistado directivo.

Se sabe que no fue el único que sufrió tal confusión, pero en su caso el extravío era mayor. De haber sido “ese comediante” el fallecido, y no el escritor chileno de similar nombre, el suceso efectivamente hubiera estado en las portadas de la mayoría de los medios hispanohablantes. Fue lo que pasó entre viernes y sábado de la semana pasada, cuando una falla cardíaca acabó con la vida de Roberto Gómez Bolaños a los 85 años.

"El treintañero Gómez Bolaño podía vanagloriarse: los dos programas más vistos de la TV mexicana, El Estudio de Pedro Vargas y Cómicos y Canciones, eran creaciones suyas."

Había nacido en febrero de 1929, en Ciudad de México. Su padre era un pintor y dibujante de cierto prestigio que falleció cuando Gómez Bolaños tenía apenas seis años. Su madre era una secretaria bilingüe de Oaxaca emparentada con el presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz Bolaños. El joven Roberto probó suerte como boxeador amateur y también estudió ingeniería mecánica en la UNAM, aunque nunca se graduó.

A los 22 años ingresó a trabajar como creativo a una agencia de publicidad y a partir de ese momento jamás dejó de escribir. Primero fueron eslóganes, luego vinieron guiones para radio, televisión y cine. Para 1960, el treintañero Gómez Bolaño podía vanagloriarse: los dos programas más vistos de la TV mexicana, El Estudio de Pedro Vargas y Cómicos y Canciones, eran creaciones suyas. Era tan prolífico que un director de televisión lo consideraba un pequeño Shakespeare, un Shakespearito. Tal ocurrencia probaría ser muy afortunada en los años siguientes.

En 1966 la superestrella mexicana Mario Moreno “Cantinflas” lo quiso llevar a su show de televisión, pero el plan no prosperó. Fue lo mejor que pudo pasarle. Dos años después, con motivo de los Juegos Olímpicos de 1968 que tendrían lugar en México, una televisora que había nacido en la zona industrial de Monterrey pidió autorización para comenzar sus transmisiones en la capital. A Gómez Bolaños, los ejecutivos de Televisión Independiente de México –más conocida como Canal 8– le dieron un espacio de diez minutos para que desarrollara un sketch dentro del programa Sábados de la Fortuna.

"Chespirito decidió improvisar unas escenas sobre un niño huérfano que vivía en un barril y que debía interactuar con un vendedor de globos. Fue tal el éxito que hubo que bautizarlo a la carrera."

Nació entonces "Los supergenios de la mesa cuadrada", el comienzo de una productiva sociedad que se extendió por décadas con actores como Rubén Aguirre, María Antonieta de las Nieves y el inolvidable Ramón Valdés. Allí vieron la luz el Doctor Chapatín y el Maestro Jirafales. Y poco tiempo después, con "Los supergenios..." ya convertido en un programa de media hora, el Chapulín Colorado y el Chavo del 8. A esas alturas, Gómez Bolaños ya se había convertido en Chespirito.

La creación más famosa de Gómez Bolaños, el Chavo, merece párrafo aparte. Surgió como solución de emergencia en junio de 1971, un día en que Rubén Aguirre decidió irse a trabajar a otro canal. Sin el grandote actor era imposible armar un sketch de Los Chifladitos (otro clásico del grupo), así que Chespirito decidió improvisar unas escenas sobre un niño huérfano que vivía en un barril y que debía interactuar con un vendedor de globos. Fue tal el éxito que hubo que bautizarlo a la carrera. Chavo, como se sabe, es la palabra mexicana para referirse a un niño. Y el 8 era el número del canal.

Portadas en México AP

Esto último tendría inesperados alcances. A fines de 1972, Televisora Independiente de México fue absorbida por Telesistema Mexicano, lo que dio pie a la creación del hoy gigante Televisa. La lucha por la sintonía y los avisadores entre las dos estaciones originales había sido tan dura, que resultaba un tanto incómodo que uno de los principales botines adquiridos hiciera alusión al canal vencido. Por eso hay un capítulo del Chavo donde se explica que el 8 es por el departamento donde vive. Un departamento que jamás apareció en la serie.

Como sea, a partir de 1972 podría hablarse de la época dorada de Chespirito y su elenco. Durante ocho años hicieron a la par un programa del Chavo y otro del Chapulín Colorado. Fue la época en que el huérfano del barril y el torpe superhéroe se hicieron famosos en todo el continente, sus aventuras fueron dobladas a otros idiomas y los actores partieron de gira y llenaron estadios. Hacia el final de ese periodo vino un programa fallido, La Chicharra (1979), donde un periodista de nombre Vicente Chambón debía cubrir noticias disparatadas.

"Con 63 años, a Gómez Bolaños le pareció impropio seguir encarnando a un niño eternizado en los ocho. A partir de entonces probó suerte como escritor y también como dramaturgo"

Pero también la recordada película El Chanfle (1979) y su tristemente célebre secuela, El Chanfle 2 (1982). Y a partir de 1980, el programa Chespirito, que se extendió hasta 1995 y sirvió de vidriera para su enorme galería de personajes.

Evidentemente, aquellos años de fama y fortuna dejaron heridos en el camino, el más celebre de ellos Carlos Villagrán, Quico, con quien Gómez Bolaños mantuvo una agria y dilatada disputa.

En 1992, luego de 1.300 episodios, el Chavo emitió su último capítulo original. Con 63 años, a Gómez Bolaños le pareció impropio seguir encarnando a un niño eternizado en los ocho. A partir de entonces probó suerte como escritor y también como dramaturgo. Su obra 11 y 12 (1999) permaneció nueve años en cartelera.

Funeral de Chespirito AP

Para entonces ya era parte del patrimonio mexicano. En el año 2000 se le rindió un primer homenaje a su trayectoria artística, instancia en la que hubo un fugaz acercamiento con el mencionado Villagrán. De esa misma época data su apoyo a la campaña presidencial del conservador Vicente Fox, gesto que le valió la condena de la izquierda local (en 2006 repitió su apoyo, esta vez para el candidato Felipe Calderón, y un poco más tarde participó en una campaña contra el aborto).

En 2004, a los 75 años, decidió casarse con la actriz Florinda Meza, con la que llevaba casi tres décadas de convivencia. A esas alturas su salud ya era débil, y con alguna frecuencia surgían rumores acerca de su deceso.

En un segundo homenaje que se le hizo en 2012, se le pudo ver en silla de ruedas y conectado a un tanque de oxígeno. Es probable que haya sido su última gran aparición pública. Tras ello volvió a su retiro en Cancún, donde finalmente falleció el viernes pasado. Le sobreviven su esposa Florida Meza, seis hijos de su primer matrimonio, una fortuna que se calcula en 500 millones de dólares y 6,8 millones de seguidores en Twitter. 


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