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Chile versus Finlandia en Educación: el rol de la confianza
Opinión

Chile versus Finlandia en Educación: el rol de la confianza

El sistema educacional de Finlandia entrega a las escuelas y a los docentes gran autonomía para decidir e implementar sus prácticas. Los profesores finlandeses, altamente cualificados y muy valorados en la comunidad, tienen gran autonomía, guiándose en su labor por un currículum nacional muy acotado y genérico, y ninguna evaluación externa estandarizada.

Vengo llegando de ese país, en el que diversos actores nos explicaron los detalles de su éxito en educación. Nuestros anfitriones repitieron una y otra vez que su sistema educacional tenía como ingrediente principal la confianza.  

Los detractores del SIMCE, de INICIA y de la evaluación docente usan la experiencia finlandesa para sugerir la erradicación de las evaluaciones en nuestro país. Si un sistema educativo tan exitoso no las usa, ¿por qué tendríamos que hacerlo nosotros? Pero, como han dicho ya varios, “lo que allá funciona no necesariamente funcionará en Chile: nuestras culturas son diferentes”.

"Una sociedad así de confiable no se construye de la noche a la mañana. Es resultado de un largo proceso de desarrollo donde se ha logrado un buen funcionamiento de las instituciones"

Sin embargo, estos planteamientos son tan generales que parecen superficiales. Es necesario explicar cuales son esas “diferencias culturales” y hasta qué punto son determinantes en el éxito de un sistema educativo.

Para adentrarnos en ellas es fundamental apuntar a los niveles de confianza interpersonal en los países de la OCDE. Finlandia está a la cabeza y Chile ocupa, por lejos, el último lugar. En efecto, mientras en el país nórdico un 86% expresa un alto nivel de confianza, nuestro 13% nos pone lejos incluso de los países que nos anteceden en el ranking (Turquía y México con 24 y 26% respectivamente).

Estudios han demostrado, además, que quienes reportan que “se puede confiar en la mayoría de la gente”, son también quienes tienden a actuar en su vida diaria de manera confiable. Por eso no es raro que Helsinki, capital de Finlandia, haya tenido los mejores resultados en el “experimento de la billetera”, realizado por reporteros del Reader´s Digest.

Estos “perdieron” 192 billeteras con 50 dólares cada una en 16 ciudades del mundo. El objeto del experimento era contabilizar el número de billeteras “perdidas” que eran devueltas por quienes las encontraban. En Helsinski devolvieron 11 de 12.

"El control ha sido reemplazado por las exigencias que hacia los demás acarrean los altos niveles de confianza interpersonal. Por eso los profesores fineses no necesitan ser evaluados"

Una sociedad así de confiable no se construye de la noche a la mañana. Es resultado de un largo proceso de desarrollo donde se ha logrado un buen funcionamiento de las instituciones, donde el trabajo bien hecho es un imperativo para los miembros de la comunidad y donde todos entienden sus deberes y responsabilidades hacia los demás integrantes.

Así, la rendición de cuentas como “control” de desempeños en tareas comunitarias como la educación pierde sentido. En estas sociedades, el control ha sido reemplazado por las exigencias que hacia los demás acarrean los altos niveles de confianza interpersonal. Por eso los profesores fineses no necesitan ser evaluados.

En los '80 y '90, cuando se comienzan a aplicar con intensidad las evaluaciones estandarizadas en el mundo, Finlandia ya había instalado un sistema educacional relativamente homogéneo en sus desempeños. Sus altos niveles de confiabilidad le permitieron a los finlandeses seguir comprometidos con la educación sin necesidad de instalar estos sistemas.

"La falta de confianza (y de confiabilidad) evidente en nuestra sociedad es un hecho preocupante."

En efecto, la evaluación es un mecanismo alternativo cuando los niveles de confianza interpersonal y la conciencia social sobre las obligaciones para con los demás miembros de la sociedad no están presentes. Esto es aún más cierto cuando no se ha logrado una buena formación inicial docente.  

La falta de confianza (y de confiabilidad) evidente en nuestra sociedad es un hecho preocupante. El proceso de construcción de confianzas es arduo y lento, por lo que es urgente diseñar acciones para, al menos, iniciar ese recorrido.

La evidencia indica que la construcción de la confianza y de la confiabilidad, comienza en las dirigencias (y no por las bases), y permea luego hacia el resto de la población. La responsabilidad entonces está en los líderes políticos, en los altos mandos gubernamentales, en las gerencias y directorios de las empresas del sector privado, en las iglesias y en los medios de comunicación.

Lamentablemente, lo que hemos visto en los últimos tiempos en el ambiente político y económico, en términos de descalificaciones y dogmatismo, no contribuye en nada a este proceso. Si nuestros líderes lograran vencer sus propias desconfianzas, la crispación política de hoy se diluiría, facilitando el acuerdo ciudadano.

Cuando hay confianza, las mayorías gubernamentales están más abiertas al debate y a la generación de acuerdos amplios. El camino de la confianza es el único camino sensato para Chile si es que queremos llegar algún día a ser como Finlandia.


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