Crédito: A. Uno
La dispar tercera noche de Festival
Opinión

La dispar tercera noche de Festival

Alejandro Fernández confirmó anoche que tiene doble cara: cuando interpreta canciones pop se ve estático y con voz disminuida, pero cuando gira su espectáculo hacia melodías tradicionales mexicanas el volumen de su voz aumenta, se afina, y parece sentirse más cómodo, aunque no lo suficiente como para hacer despegar el show.

Es cierto que su espectáculo habría que dividirlo en dos: antes y después de los problemas técnicos que enfrentó. Porque durante la primera media hora no contó con retorno (la amplificación del sonido que permite al músico saber la afinación y escuchar a su banda), lo que lo tuvo desconcentrado y molesto.

Entre canción y canción, un técnico intentaba arreglar el problema, y en ese lapso trató de seguir e interpretó desafortunadas versiones de “Concavo y convexo”, de Roberto Carlos, y “Te amaré”, de Miguel Bosé, excesivas en arreglos.

"Al mexicano Alejandro Fernández le falta sangre para interpretar rancheras. No basta sólo con la indumentaria, se necesita actitud."

Cuando el problema de retorno se solucionó y su espectáculo sumó bronces y homenajeó, entre otros, a su padre Vicente Fernández, el espectáculo prometió un giro. Pero al mexicano le falta sangre para interpretar rancheras. No basta sólo con la indumentaria, se necesita actitud.

Esa que tiene Luis Miguel, otro que juega entre el pop y la tradición de su país, porque en esa comparación, vendría siendo una imitación defectuosa, no sólo porque su voz es pareja (ni agudos ni bajos), sino porque interpreta como si estuviera en un salón y no ante una audiencia masiva. Sin alma, una ranchera no vale.

Huaso Filomeno

Tras Fernández vino lo más cojo de Viña 2015: el humor. El llamado “Huaso Filomeno” apareció apelando al nacionalismo, con ese bigote estilo Hitler que no se entiende y pasando gato por liebre.

Porque aunque lo suyo pareciera ser “humor blanco”, definitivamente ha sido el más grosero de los tres números cómicos que se han presentado hasta el momento. En su rutina no hay doble sentido, sino sólo uno: lo sexual. Para él, las mujeres son objetos para tener sexo y todo se limita al tamaño del órgano sexual masculino. Machismo envuelto en humor supuestamente inocente.

"Para Filomeno las mujeres son objetos para tener sexo y todo se limita al tamaño del órgano sexual masculino"

El público en la Quinta Vergara lo aplaudió. Se rió. Pero convengamos que antes también muchos se rieron con Dinamita Show o hace algunos años con Mauricio Flores. El “Huaso Filomeno” no sólo no tiene real gracia, sino que tampoco cuenta con la fineza capaz de otorgar picardía a un chiste sin caer en la vulgaridad.

Es la delgada línea que divide a los humoristas de verdad con los de cartón. Con los inventos de un programa de TV –salió del concurso “Coliseo Romano”- que hacen creer que cualquiera puede hacer reír. Parece fácil, pero no es así. Y el “Huaso Filomeno” es la última señal de que nos estamos conformando con muy poco.

Nicole

Recién a la una de la madrugada apareció la única mujer presente en esta versión de Festival: Nicole. Lo suyo era una revancha, luego de una fallida presentación hace 19 años, y partió con “Hoy”, el tema reautilizado para la teleserie “Soltera otra vez”, con voz impecable y eficiente banda de acompañamiento.

La chilena hizo un repaso de sus hits (“Noche”, “Despiértame”, con mención a Gustavo Cerati), pero también agregó temas más recientes de sus últimos dos álbumes. Quizás era muy tarde para su espectáculo y algunas versiones –como la de “Dame luz”- perdieron potencia, porque al público le costó conectarse totalmente con ella, pero su presencia ayuda a darle identidad al evento.

Emmanuel 

Cuando faltaban 10 minutos para las 3 de la madrugada apareció Emmanuel. Una de esas injusticias que de tanto en tanto suceden en el Festival. Porque el cantante mereció mejor vitrina, dada su trayectoria y porque ofreció un show contundente, el mejor de la noche.

"Esa energía que le falta a Alejandro Fernández a Emmanuel siempre le ha sobrado y no ha dismunuido por el paso de loa años"

Esa energía que le falta a Alejandro Fernández a Emmanuel siempre le ha sobrado y no ha dismunuido por el paso de loa años. Carismático, dueño del escenario, con una voz casi intacta a sus mejores años, ofreció un espectáculo que la gente aplaudió sinceramente.

Luego de una partida en falso, entre batucadas, abrió el show con "No he podido verte". Luego vendrían clásicos como "Pobre diablo" y una potente versión de "Quiero dormir cansado", acompañado por una sólida banda.

Esta vez la entrega de la Gaviota de Plata y Oro no fue un trámite: la gente, que mayoritariamente se quedó para verlo, las pidió a rabiar.Y Emmanuel, que parecía venir como número del recuerdo, terminó imponiendo la calidad de un clásico. De las tres noches que van de Viña 2015, el mejor número.

Lo que se verá hoy

La cuarta jornada estará dominada por los argentinos. La obertura correrá por cuenta de Pedro Aznar, que hará un homenaje a Gustavo Cerati versionando “Zona de promesas”, y luego subirá Vicentico a realizar su show, con temas de su carrera como solista y de su banda madre, Los Fabulosos Cadillacs.

El paso será luego para Aznar, que debutará en la Quinta Vergara con un show de grandes éxitos y que viene a estrechar un lazo con Chile que lo ha vuelto un habitual en la cartelera de conciertos.

Luego de tres noches dominadas por la balada latina, esta noche promete sumar a un público que quizás no ha visto hasta ahora el Festival.

Los otros dos números son apuestas. El humorista León Murillo sale al todo o nada, aunque su performance viene precedida por rutinas con acento en la contingencia y en un tono diferente a los tres números de humor que se ha visto hasta ahora. Y para el cierre, una curiosidad: el grupo de reggae Cultura Profética, género musical con escasa presencia en Viña.


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