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“Los 80”: La pérdida de la inocencia
Opinión

“Los 80”: La pérdida de la inocencia

En esta séptima temporada llegamos a constatarlo: el gran protagonista de “Los 80” era Félix. La transición del personaje, interpretado brillantemente por Lucas Bolvarán, ha sido la más coherente a lo largo de la serie y expone el sueño de lo que quisimos ser y en lo que nos convertimos.

La pérdida de la inocencia -convertido en un adulto frío y con fracasos a cuestas- es también el reflejo de una generación que peleó por ideales, por el retorno de la democracia, y las expectativas que tuvieron sobre sus hombros y que no fueron capaces de concretar. No, al menos, del modo que querían y queríamos.

Es el Chile que perdió su inocencia, su vida de barrio, y la cambió por el éxito económico, el individualismo y la justicia en la medida de lo posible. Que los televidentes rechacen hoy a ese personaje habla mucho de las proyecciones propias: cuesta reflejarse en alguien que ha fracasado y esperan una redención de último minuto.

"Que los televidentes rechacen hoy a Félix habla mucho de las proyecciones propias: cuesta reflejarse en alguien que ha fracasado."

Esa transición ha sido un lujo que el guionista Rodrigo Cuevas se ha dado luego de mostrar inicialmente a una familia modelo como los Herrera y con el éxito de sintonía que provocó esa mirada más bonachona del chileno de clase media.

La producción comenzó a desatarse de a poco de las amarras de retratar una época y fue de a poco concentrándose en las historias humanas, sin necesidad de exhibir la bebida o el detergente de la época. Liberados de eso, el libreto mostró más grises que colores y en esa profundidad radica por qué “Los 80” es la mejor serie en la historia de la TV chilena.

Arropada por un elenco con actuaciones impresionantes –hasta de la pequeña Estrella-, la ficción es un hito en términos de realización y el sueño de la televisión que quisiéramos ver. Pero la realidad es otra: el éxito de “Los 80” no provocó la explosión de series locales que algunos profetizaron, y las que lo intentaron no pasaron de una segunda temporada.

"Es saludable que “Los 80” se acabe este domingo: termina justo a tiempo y en lo alto en términos creativos"

La culpa no es sólo de los canales y realizadores: también es del público, que no le dio la oportunidad a que ficciones como “El reemplazante” –por poner un ejemplo- tuvieran larga vida. 

En el mundo, cuando a una serie le va bien, la alargan por razones comerciales aunque se hayan acabado las ideas. Por eso es saludable que “Los 80” se acabe este domingo: termina justo a tiempo y en lo alto en términos creativos.Luego de dar un capítulo como “Ella no existe más” –el cuarto de esta temporada-, que es lo mejor que se ha visto este año en la TV abierta.

Al son de “La conquistada”, de Los Jaivas, se muestra el “viaje” más contundente de los personajes, cuando se liberan de todo y se pierden con la sensación de que necesitan hacerlo para volver a encontrarse.Un capítulo que volvió a ratificar que no hay otra serie chilena que la iguale, en talento tras cámaras y en emoción en la pantalla.


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