Crédito: A. Uno
Quinta noche de Festival: Devoción como en los viejos tiempos
Opinión

Quinta noche de Festival: Devoción como en los viejos tiempos

Romeo Santos tiene una de las voces más discretas y agudas del cancionero latinoamericano y un manual de galán de discoteca, pero vaya cómo le resulta la fórmula.

La de anoche fue una jornada que se vendió en apenas 48 horas y lo que logró en la Quinta Vergara es un nivel de devoción que no se había visto desde los mejores tiempos de Luis Miguel o Miguel Bosé en ese escenario. 

En alrededor de 100 minutos hizo cantar cada uno de sus temas al público, que gritaba las letras de memoria con fuerza y a ratos descontrol, mientras algunos intentaban colarse por los cerros para tratar de ver el show gratis, como no sucedía desde los viejos tiempos del Festival. 

"En cada canción que Romeo Santos escribe y compone, hay sabor a infidelidad y promesas de sexo apasionado"

Esa pasión no es gratuita y parte de ella obedece al arraigo que tienen los boleros y las rancheras en el país, los géneros musicales de la que es deudora la bachata. Eso sí, en Santos el amor siempre está fundido con el sexo: todo termina ahí.

En este dominicano que seduce a las mujeres, aunque estén comprometidas (en “Propuesta indecente”, con la que cerró su show, canta: “Te adelanto, no me importa quién sea él… Qué dirías si esta noche te seduzco en mi coche”), que se siente muy seguro de sus dotes conquistador, al punto que anoche sermoneaba a los hombres sobre cómo tienen que tratar a las mujeres (antes de cantar “Te deseo lo mejor, y lo mejor soy yo”, de su hit “Eres mía”) o que posaba de hombre enamorado y sufriente (“no te perdonaré si me vuelves loco”, en “Loco”).

En cada canción que el ex líder del grupo Aventura escribe y compone, hay sabor a infidelidad y promesas de sexo apasionado, y las mujeres sueñan entonces con este cantante que hoy debiera convocar a 45 mil personas al Estadio Nacional, certificando su estatus de estrella en el país.

"Romeo empodera y juega a que podría ser el amante de todas. Al estilo de la trilogía literaria “50 sombras de Grey”, se convierte en el hombre ideal y apasionado que todas quisieran."

Autodenominado “El Rey de la bachata”, anoche Romeo Santos se comportó como la estrella en la que se ha convertido: tres cambios de vestuario, una numerosa banda y coristas que tienen sus momentos, un micrófono y un atril color oro (con corona y espada incluida) y un público completamente rendido a sus pies.

“El Rey” hace y deshace, realiza movimientos pélvicos para provocarlas, les dice que son todas “hermosas” y que ser “sexys” es mental y que está en ellas y no en lo que digan los hombres.

Las empodera y juega a que podría ser el amante de todas. Al estilo de la trilogía literaria “50 sombras de Grey”, se convierte en el hombre ideal y apasionado que todas quisieran. Y esa fórmula, ese gancho que combina música y erotización, provocó que anoche el público se quedara pifiando durante más de 20 minutos porque no volvería al escenario. 

Entonces, no es curioso que un cantante con tan poca voz logre tanto: lo suyo es mucho más que música. Es un gran cuento que puede provocar espanto y burlas en algunos (anoche, en Twitter, sacó a relucir el peor clasismo en algunos), pero que logró resucitar los mejores días de devoción popular de este Festival. 

Noche de Brujas

El cierre, a cargo de Noche de Brujas, fue una fiesta de 60 minutos, donde se dedicaron a lo suyo, sin entrar en frases relamidas sobre lo bueno que era estar ahí o lo mucho que les había costado llegar a Viña. De hecho, el grupo de cumbia había rechazado dos veces el ofrecimiento para estar en el show, porque querían esperar el mejor momento.

Y aunque les tocó una noche donde fueron eclipsados por Romeo Santos, cumplieron sobradamente con las expectativas. "Te quiero a morir", "Tu primera vez", "Entrégame", "Debería odiarte" y "Óyeme, quiero hacerte el amor" fueron parte de las canciones -éxitos radiales- que cantaron e hicieron cantar al público, con un carismático Héctor "Kanela" Muñoz al frente.

Una agrupación que pudo tener mejor vitrina, aunque mantuvo el rating en alto: la jornada promedió 25,2 puntos y cerró a las dos de la madrugada, un horario más adecuado que al de noches pasadas.

Lo que se verá hoy

La última noche de Viña 2015 tendrá el número más importante de esta edición: Cat Stevens. Una leyenda con numerosos clásicos en su cancionero, y que sigue siendo vigente y venerado.

Independiente de si logra buen rating o no, si será un número para la Quinta o no, es un pedazo de la música popular imperdible. Un lujo poder ver su show televisado masivamente. El número que seguidores o detractores del Festival deben ver.

Tras él, el regreso del humorista Arturo Ruiz-Tagle, que tiene la vara baja y no debería fallar. Si Centella fue aplaudido, lo suyo no podría ser menos que él, con una rutina basada en chistes veloces.

Tras Nicole y Noche de Brujas, Nano Stern es el último nombre chileno en subirse al escenario, luego de llenar dos teatro Caupolicán, el cantautor podría ampliar su público gracias a esta participación y ser consagratorio para su carrera. Programado acertadamente en el mismo día de Cat Stevens, el público asistente debería de recibirlo bien.

Para el cierre, Oscar D’León trae la salsa nuevamente al Festival, tras años sin un número de esa corriente musical. El artista debuta en la Quinta Vergara tras una larguísima trayectoria y la fiesta está servida bajo su voz. Junto a su banda, es un show que indudablemente hará bailar, aunque seguramente será muy avanzada la madrugada.

 


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