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Sobrepoblación de teleseries
Opinión

Sobrepoblación de teleseries

Teleseries y noticias. Ese siempre ha sido el menú que ha poblado a la televisión chilena. Pero en los últimos meses, las primeras han llenado literalmente la pantalla: 24 telenovelas o series melodramáticas se emiten actualmente en TV abierta.

De ellas, 18 son extranjeras (destacan seis turcas y seis mexicanas) y TVN, Mega y Canal 13 son los que más producciones emiten. Seis cada uno. Las razones que explican este fenómeno son variadas: en el caso de las ficciones internacionales, cuestan muchísimo menos que un programa local y han tenido un reimpulso por la moda que llegó desde Turquía, pero también las mujeres se han ido adueñando del control remoto. Que el programa más visto de este verano sea Fatmagul, donde un 70% de su público son mujeres, grafica esa tendencia. 

Pero hay razones que obedecen al modo en que está funcionando la televisión chilena hoy. Luego de esclavizarse a los franjeados (programas que van de lunes a viernes, que permiten comercializar mejor y generar fidelidad del público por cinco días y no sólo uno), parece no haber vuelta atrás en ese camino.

"Hoy no es rentable un espacio que se emita una vez por semana y las posibilidades de franjear con contenido local ha comenzado a escasear."

Hoy no es rentable un espacio que se emita una vez por semana y las posibilidades de franjear con contenido local ha comenzado a escasear. Hasta el año pasado los canales lo hicieron con sus reality shows, pero tras la crisis del formato, se quedaron sin qué programar. Y como las apuestas de la tarde tampoco funcionaron en rating (Alfombra roja, Más que dos, etc.), los canales empezaron a echar mano a las telenovelas.

A costa de ver todo tipo de ficciones: desde algunas turcas de ritmo lento (Tormenta de pasiones, El sultán) a otras muy bien hechas (Amor prohibido, Fatmagul). Desde dos chilenas efectivas y entretenidas (Pituca sin lucas, La chúcara), hasta una colombiana (Los hombres también lloran) que merecidamente ha llegado a marcar 1 punto de rating en el canal estatal, porque cuesta entender que haya salido al aire acá. 

"Inventar una nueva fórmula de franjeado es una tarea pendiente para los canales y eso conlleva apostar a largo plazo."

Tras la sobrepoblación de telenovelas hay varios factores, pero es uno el que más preocupa: la crisis de creatividad de los canales. Como dice la frase, el arroz es rico, pero todos los días termina cansando. Y con este fenómeno pasa algo parecido.

No es culpa del género que haya 24 al aire, pero que sólo algunas marquen buen rating indica que el público no quiere sólo de ese menú. Y la diversidad es saludable. Llevar el mismo esquema de matinal a la tarde (como se hizo en Más que dos), por ejemplo, y creer que eso basta y sobra para tener audiencia es menospreciar a la gente.

Inventar una nueva fórmula de franjeado es una tarea pendiente para los canales y eso conlleva apostar a largo plazo. Un camino más riesgoso, es cierto, pero los fenómenos usualmente son construcciones que demoran tiempo en materializarse. Y el público siempre termina premiando ese riesgo, cuando se trata de un programa o teleserie bien hecha. MasterChef y Pituca sin lucas son dos demostraciones de que se puede.


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