El ejemplo de Macri

El ejemplo de Macri

El discurso ganador de Mauricio Macri me atrapó tras las elecciones en Argentina. Pese a que los resultados oficiales no se publicaban aún, y el balotaje era inevitable, el ex presidente de Boca Juniors hablaba el domingo por la noche como nuevo Presidente de la Nación.

Se me ocurrió tuitear que el empresario era uno de tantos que habían usado el fútbol como trampolín de su carrera política. Me rebatió un dirigente de partido chileno –da igual su identidad- preguntándome si trabajar en un club era invalidante para irse después al servicio público. Respondí que no,  aunque era curioso que en la mayoría de los casos olvidaran tan rápido la camiseta de sus amores.

A la hora de buscar ejemplos, me pregunté  cuál sería actualmente el aporte  de Sebastián Piñera o Gabriel Ruiz Tagle a Colo Colo. Hace unos años eran los líderes visibles de Blanco y Negro. Uno fue Presidente de la República;  el otro Ministro de Deportes y actual postulante a la alcaldía de Providencia. Supuestamente ambos dejaron la dirigencia del fútbol para evitar conflictos de intereses. Lo llamativo es que también dejaron de ir al Monumental como hinchas.

Mi debate tuitero llegó hasta el lunes, siempre en un tono de respeto. Sostuve que el fútbol era un mundo tentador para ellos. La base popular de ciertos clubes les permite acceder a una masa útil para sumar adhesión e incluso definir una votación, sobre todo cuando la gestión deportiva ha sido exitosa. Por otro lado, la conversión de los clubes a sociedades anónimas abrió como nunca las puertas del balompié profesional a  grupos político- empresariales que, además de sumar fama, podían hacer negocios.  

Recordé la investigación de Daniel Matamala en su libro Goles y Autogoles.  El autor cuestiona, entre otros, a connotados integrantes del grupo Penta y de la UDI que hoy controlan a los clubes más populares del país, Colo Colo y Universidad de Chile. El gobierno también ha aprovechado la resonancia del deporte rey  emparentándose con la Selección Chilena más ganadora de la historia. ¿O acaso la Presidenta Michelle Bachelet y sus escuderos del Parlamento son hinchas habituales en los estadios?  

Otra fórmula ha sido captar a grandes figuras del fútbol para potenciar campañas, incluyendo al mejor de todos los tiempos, Elías Figueroa. En aquellos años, incluso, se intervino abiertamente a Colo Colo y la U. Por lo común, los clubes de mayor arraigo social son los más buscados para aterrizar.

Quizás lo de Macri fue más consistente. Estuvo en Boca Juniors desde 1995 hasta el 2008, y cosechó 17 títulos. Dudo que se haya quedado trece años en el club sólo para construir una imagen política o inflar su patrimonio. Seguramente posee un afecto genuino por el emblema xeneize; sin embargo, es innegable que el fútbol acrecentó su  prestigio entre la sociedad argentina.  

Salvo excepciones, estoy convencido de que la entrada de grupos político-empresariales a los clubes no es casual. En el fútbol-negocio del presente no sólo hay dinero disponible, sino que además numerosas bases sociales por cautivar. Lo concreto, parafraseando a  Matamala, es que el fútbol moderno tiene cada vez menos de romanticismo, y cada vez más aroma a poder.


Lo más visto en T13