Crédito: Agencia Uno
¿El nuevo Chino Ríos?

¿El nuevo Chino Ríos?

Si bien los peruanos no eran el mejor parámetro, se escuchó decir tras la última Copa Davis que encontrábamos la tan buscada generación de recambio en el tenis chileno. Que Jarry era un legítimo heredero de su abuelo Fillol, que Garín ya era una realidad, y que Lama era un complemento a la altura de la feliz renovación.

Seguramente en el éxito vendrán también la comparación con el mejor Massú, con Fernando González, o con Marcelo Ríos. Este último ya tiene un alumno aventajado.

Seguramente le suene el nombre de Bastián Alejandro Malla  (506). Tiene 18 años, fue campeón mundial de tenis junior el 2010, y en estos días ocupa páginas deportivas a causa de su mal genio. ¿El exabrupto? Insultar a una jueza en un torneo de Chicureo.

Días antes, Bastián ya había roto una raqueta en el Club Providencia demostrando que el tenis es más que un juego para él. Su carrera ha sido llevada desde pequeño, y como en otros tantos casos, por su padre. De familia acomodada, se dedicó al tenis hasta consolidarse en el reconocido circuito de menores COSAT. Escogió los examenes libre  para seguir estudiando y, a tono con su prodigiosa zurda, contrató a calficados profesionales como guías en cancha, entre ellos Horacio De La Peña y su actual coach Leonardo Zuleta.  

Quizás por ese auspicioso devenir, el joven Malla se frustra en la adversidad sin importarle quien esté al frente. Hace unas semanas, enfrentó a la “familia del tenis” tras contratar como  preparador físico al profesional que trabajaba con otro tenista, Jorge Aguilar. Rotos los códigos, el agente de Aguilar no esperó demasiado para evidenciar su molestia en las redes:

El muchacho quiere superarse y eso siempre será elogiable. Pero también es cierto que se está haciendo mala fama entre sus pares, así como también con otros actores del tenis nacional.Y el deporte, antes que resultados, exige valores, entre ellos el respeto.

Es posible que Bastián, que aún no tiene foto en el sitio de la ATP, haya crecido admirando la irreverencia de Marcelo Ríos. Sin embargo, el tenis del Chino era tan elegante y ganador que  en el país de los triunfos morales nunca recibió los coscorrones que merecía su mala educación.

Ojala los nuevos talentos no confundan las virtudes de los ídolos pasados. Por suerte, según cercanos a Malla, los modales de Bastián son bastante más amigables que los de Ríos. En la era de la agresividad social, la intolerancia y la indiferencia por el otro, se celebra que así sea.

Agregan las mismas fuentes que Malla, entre challengers y torneos Futuro, exhibe ricas condiciones. Juran que tiene pasta para llegar alto, y que en la medida que crezca su tenis, crecerá igualmente su manejo emocional. De él dependerá.


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