La lección de los muertos

La lección de los muertos

Sin ser un gran jugador, el "Bombero" Ibáñez encajó perfecto en ese equipo campeón de la  "U" '94. Delantero frontal, tenía una pegada respetable. Jugaba hacia las puntas, pero remataba seguido al arco. Fue el primer partner de ataque de Marcelo Salas en la "U". Luego deambuló por otros clubes sin brillar mucho. 

Lo entrevisté varias veces. Introvertido, sólo accedía a los periodistas porque  era parte de su trabajo. De pocas palabras, tenía claro que el espectáculo requería de su voz. Si agarraba confianza, era capaz de lanzarte alguna broma, aunque siempre en tono bajo, a veces difícil de entender. Sergio Vargas, su compañero el '94, agregaba que Juan Carlos era algo distraído en su vida cotidiana. Por ejemplo, podía ver una película completa en el cine y preguntar, tras el final, de qué se trataba.

También se fue Oscar Herrera. "Jurel"  era un puntero en serio. Solía  destacar en los noticiarios sabatinos – Naval jugaba de local ese día , centrando a la medida para los goleadores choreros. Rápido para desbordar, tuvo el infortunio de explotar en la misma época del Pato Yáñez. De lo contrario, habría sido el "7" titular de la selección chilena.

Y así seguimos sumando despedidas en un período duro. De un día para otro nos quedamos sin la voz oficial del fútbol los fines de semana, Javier Muñoz. Luego se apagó el provocador discurso de Eduardo Bonvallet; la semana pasada, los más viejos despidieron al relator  Carlos González Márquez, y en estos días se fueron el "Bombero" y el "Jurel". 

La seguidilla de malas noticias lamentablemente no ha cesado, aunque a veces  el luto nos ofrece momentos de esperanza. Me refiero a las señales de respeto originadas por el duelo.  

Varios enemigos de Bonvallet lo demostraron: Nelson Acosta, Xabier Azkargorta y Juvenal Olmos, entre otros, dejaron fluir la nobleza abogando por quien le disparó sin mayor compasión ante el micrófono. 

Prosigo con el grupo de hinchas de la "U" que preparó una velatón en el estadio Nacional para el "Bombero". Ignoro si hubo oración o recogimiento, pues los muchachos tienen su propia mirada del mundo. El homenaje con bengalas y banderas  puede gustarnos o no, pero lo importantes que, en su código, los barritas asumieron que la muerte de un consanguíneo – en este caso de sangre azul  ameritaba ofrenda

Es lindo eso, cuando el ser humano exterioriza su bondad escondida. Finalmente, todos somos sensibles a  ciertas personas o eventos, entre ellos la muerte. Sería incluso más sano para todos que esa bondad brotara a menudo en nuestra vida cotidiana, aunque en una sociedad de consumo como la nuestra parece difícil. 

De hecho es llamativo cómo la nobleza pasa a la violencia rápidamente en el mismo fútbol, y con los mismos personajes. Hace unas semanas, cuando jugaron la "U" y Audax Italiano, el arquero Nicolás Peric recibió una bolsa con orina arrojada desde la barra azul, la misma que despidió emotivamente a Ibáñez. Conducta asquerosa e indigna, tanto como el escupo de Esteban Pavez a Marco Medel en San Carlos de Apoquindo 

Es parte de la condición humana tener conductas cambiantes. Sin embargo, al participar de competencias deportivas, sobre todo profesionales, sería consecuente actuar con más respeto hacia el otro. Los últimos difuntos que partieron nos dejaron la lección: se puede.  


Lo más visto en T13