Crédito: Agencia Uno
Los penales no son lotería

Los penales no son lotería

Un buen amigo relator de fútbol, en el vértigo de su narración, saludaba la clasificación wanderina a la final liguillera en la "lotería de los penales".  Al día siguiente, El Mercurio de Valparaíso  celebró el pase caturro a costa de Antofagasta gracias a que "La suerte jugó para el Decano"...

Para mí es improcedente adjudicar sólo al azar una instancia tan decisiva. Y me sorprende que sean los propios jugadores quienes delegan sus chutes a la diosa fortuna para eximirse de responsabilidad

"El ritual merece tomarse en serio, al nivel que ha proclamado campeones mundiales en las copas de Estados Unidos '94 y en Alemania 2006"

Los penales, como otros tantos aspectos del juego, se ensayan. Hay equipos que se quedan largo rato después del entrenamiento perfeccionando la ejecución. La práctica permite lúdicas apuestas entre los jugadores: los perdedores pagarán las empanadas u otro convite. Sin embargo, el ejercicio tiene -o debiese tener- pretensiones serias. 

Y es que para patear, no se trata sólo de voluntad. Hay una técnica para rematar, otra para engañar al arquero con el movimiento de piernas, y hasta la dirección de los ojos juega camino a la pelota. También hay un componente sicológico: aquel más imperturbable a las silbatinas, u otras presiones externas, seguramente le pegará mejor al balón. 

Los más aplicados estudian también al rival antes de enfrentarle. Hay arqueros que revisan cómo le pegan los potenciales lanzadores, y hacia donde suelen disparar. Los más osados incluso esperan el tiro antes de arrojarse. 

Por todo lo anterior, llamó la atención la impericia de "wanderinos" y "pumas" en Playa Ancha. Por el local fallaron Carlos Muñoz, Luna, Saldías y Rosales. En la visita erraron Villagra, Riquelme, Delfino, Jerez y Cabrera. Algunos disparos fueron contenidos por el portero, pero muchos se fueron directamente al cielo

¿Qué explicación tenía tanto despilfarro? El entrenador porteño, Alfredo Arias, aclaró que su equipo había practicado los penales en la semana, y que el problema había sido otro: el punto penal del área norte tenía un hoyo insalvable para los pateadores

Al rato se subieron a redes sociales fotos que confirmaron la especie. Una imagen demasiado vergonzosa para ser cierta. Los clubes involucrados no sólo se jugaban el honor deportivo, sino que además mayores ingresos y la posibilidad de competir en un torneo internacional.   

"Para patear, no se trata sólo de voluntad. Hay una técnica para rematar, otra para engañar al arquero con el movimiento de piernas, y hasta la dirección de los ojos juega camino a la pelota"

Para el público el morbo de las definiciones es sabroso, pero para los protagonistas, y aquí entran también los árbitros, la preparación del escenario exige el máximo rigor. ¿Por qué no se detectó el punto defectuoso antes? ¿Por qué no se ejecutaron los penales en el arco sur? ¿Hubo realmente un chequeo estricto de Patricio Polic antes de la tanda de lanzamientos? 

El ritual merece tomarse en serio, al nivel  que ha proclamado campeones mundiales en las copas de Estados Unidos '94 y en Alemania 2006. También definieron nuestro estado de ánimo como país tras los partidos ante Brasil, el 2014, y contra Argentina en la Copa América 2015. O sea, un evento  nada de light. 

Probablemente muchos seguirán creyendo que los penales son comparables a una lotería, un bingo o a una rifa. Yo no. Para mí requieren tanta o más preparación que un diagrama táctico


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