Crédito: AFP
Otra vez Vidal

Otra vez Vidal

Al cierre de estas líneas nadie confirmaba ni desmentía la noticia del periódico alemán Bild: Arturo Vidal había llegado ebrio a la concentración del Bayern Munich durante la pretemporada de los bávaros.

El reporte agregaba que Vidal abandonó varias veces el hospedaje del equipo en Qatar para recorrer la noche. Fuera verdad o no, y como el futbolista nacional tiene antecedentes, la publicación impactó pero no sorprendió.

Lo cierto es que la fama de Vidal volvió a emparentarse con los vicios, al mismo tiempo que se va separando de su calidad deportiva. El chileno no ha sido protagonista en la campaña del Bayern en la Bundesliga, aun cuando en materia numérica sus presencias siguen siendo constantes, sea en la titularidad o la suplencia.

Sin brillar como en años anteriores, sobre la cancha se ha hecho respetar. Hace un par de semanas, para muestra, se le vio en un partido con la rodilla hecha pedazos pero no se derrumbó hasta el pitazo final.

Más valor tomó su performance- dos goles incluidos esta temporada- tras revelarse que Josep Guardiola no lo había pedido como refuerzo prioritario en julio. Es cierto que últimamente ha perdido presencia entre los estelares, mas no ha desparecido de las citaciones. Y en un equipo de estrellas que está entre los 5 mejores del mundo.

Su entrega, tal como sucedió en el Mundial de Brasil, aparentemente pesa más que sus pecados extradeportivos, al menos para los entrenadores. En efecto, el Bayern le contrató pese a sus frecuentes lesiones en la Juve, y con la imagen fresca delchoque en Buin rumbo a Juan Pinto Durán en junio. Crédito también para su representante, Fernando Felicevich.

Tras aquel episodio del Ferrari, Vidal pidió perdón, lloró, y se comprometió a tener más cuidado a futuro. Lo hizo con sentimiento genuino, se le notaba. En la cancha confirmó que estaba abatido de verdad, pues nunca más sobresalió en la Copa América como en los juegos iniciales.  

Estoy seguro de que además de gran jugador, Arturo es un buen muchacho. Lo dicen la preocupación por su madre, la ayuda que presta a los niños enfermos. Para quienes deseen juzgarlo, por favor no olviden que en su vida privada también es benefactor.

Personalmente no lo juzgaré esta vez. Primero porque aún no existe confirmación del suceso en Qatar, y en segundo lugar porque es hora de que el propio Arturo Vidal comience a encargarse de su destino profesional. Muchos formadores, técnicos, dirigentes, compañeros y periodistas le han dado recetas para alejarse de los malos hábitos. No es necesario insistir, ya resulta majadero.

Sólo Arturo tiene la llave para lavar el lado oscuro de su perfil. Revisar sus conductas, cómo y con quiénes se relaciona en su tiempo libre; evaluar cómo inciden sus actos –y su pasado- en su vida pública, someterse a tratamientos si fuese necesario.  Su agente debería ayudarle también, pero en serio.

Aun cuando la curadera qatarí sea falsa, la mala imagen de Vidal contamina cada cierto tiempo a la Roja, a un número importante de hinchas que se decepcionan de él, y sobre todo a sí mismo. 


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