Crédito: Pablo Abarza, periodista T13
Depotistas de la delegación chilena en los juegos panamericanos llegan al país

Salvemos a "Los 33"

Cinco años después del rescate, la frase vuelve a ponerse de moda con la película de nuestros mineros atrapados en Copiapó.

En el deporte, miles merecen salvarse. Algunos incluso podrían protagonizar su propio registro audiovisual. Para ponernos a tono con el filme, enumeraré mis 33 favoritos:

Salvemos a Jorge Sampaoli, tentado a menudo por países más poderosos para sacarlo de la Roja. Si bien no comparto su búsqueda del éxito “a cualquier precio”, y entiendo que el oficio de entrenador es nómade, no se ve hoy un técnico más preparado que él para dirigir a la selección chilena. Mientras no haya un plan B convincente, hay que rescatarlo de las ofertas.

Salvemos a las víctimas de la delincuencia. La sufrieron Nicolás Massú, Marcelo Díaz y el patinador Emanuelle Silva. Lo peor de todo es que fueron la cara vip de un problema social mucho mayor. Lamentablemente, mientras sigamos exacerbando los hechos y no corrijamos el “por qué”, seguiremos expuestos. Y nuestros héroes deportivos también.  

Salvemos a nuestros competidores de elite de las tentaciones peligrosas. Arturo Vidal, por ejemplo, no reparó en llegar ebrio a Juan Pinto Durán. Y, lo más grave, tampoco le importó poner en juego su vida  y la de otros en la carretera. En los Panamericanos, otros dos cayeron por consumir sustancias prohibidas. Uno de ellos, Carlos Oyarzún, era el gran baluarte del ciclismo nacional en los últimos años. Los acusados sembraron logros por muchos años en base a talento, capacidad física, y esfuerzo. Vidal además es solidario en su vida privada. Todos merecían sanciones pero, tras cumplirlas, lanzémosles una cuerda. Que no caigan otra vez  Oyarzún, Christopher Guajardo ni el Rey Arturo.

A propósito de Toronto, salvemos a Kristel Kobrich de las nadadoras prepotentes, y a su técnico Daniel Garimaldi de acriminarse por agredir a las rivales. Salvemos del anonimato a nuestras cinco medallas doradas.Que no pasen al olvido Bárbara Riveros, los hermanos Miranda, los remeros Vásquez y Leal, los tenistas Podlipnik y Jarry. Que se mantengan en la superficie no sólo gracias a nuevos recursos, sino que además al ejemplo que dejaron como vencedores esmerados.

Salvemos al atletismo de las malas relaciones. De la envidia, del resentimiento. De la condena pública al compañero de equipo, de la pelusa en el ojo ajeno. No se trata de ser hipócrita alabando al que creemos que obra mal. Se trata de cuidar las formas en un medio, como el deportivo, donde se supone que el objeto de fondo es la difusión de valores. Salvemos también a Neven Ilic, dirigente que elevó notoriamente la gestión del deporte olímpico. Que su legado, cuando parta, no sea enterrado.  

Salvemos a los aficionados de los 16 clubes del campeonato de Apertura que esperan resignados las condiciones del nuevo registro de hinchas. Pujemos para que el estadio no pierda su ambiente esencial y se reduzca a un producto mediático sin alma. Basta de que pague, por los violentistas, el hincha que sólo va a la cancha a ver fútbol.  

Por último, salvemos a nuestros hijos más pequeños de imágenes erradas. Tras la euforia de la Copa América, remarquemos que no es cool chocar en Ferrari, aunque las autoridades se saquen fotos con el conductor. Enseñémosles también que algunos garabatos suenam mal públicamente, son inncesarios y sólo reflejan carencias de vocabulario. Y por último que a La Moneda no se suele ir con pelucas ni cotillón. Convenzámoslos (y nosotros también) de que eso sólo fue un desliz en más de 100 años.  


Lo más visto en T13