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El trago amargo
Opinión

El trago amargo

Resulta imposible sentarse a escribir sin pensar en lo que ha estado pasando en Chile en los últimos meses. Podemos buscar miles de adjetivos, explicaciones, salidas y consecuencias. Podemos también rasgar vestiduras melodramáticamente, pero la verdad es que estamos en una situación de características bastante gastronómicas: tenemos que tomarnos el trago amargo que tenemos al frente.

Lo interesante, es que son varias las culturas culinarias que consideran necesario un cierto grado de amargor en la comida. El periodista norteamericano Malcom Gladwell explica que el efecto irresistible del kétchup se debe a que contiene especies y condimentos que despiertan cada una de los sabores que reconocen nuestras papilas gustativas: dulce, salado, ácido, amargo y umami (o “sabroso” en japonés). 

Gladwell analiza el fenómeno de esta salsita por el comportamiento que tiene en la boca de quien la prueba, porque “comenzaba en la punta de la lengua, donde primero aparecen nuestros receptores de lo dulce y lo salado; después se desplazaba a lo largo de los lados, donde las notas ácidas parecen ser las más fuertes; luego llegaban a la parte trasera de la lengua, receptora de lo umami y lo amargo, en un largo crescendo. ¿Cuántos artículos del supermercado cubren el espectro sensorial de una manera tan completa?” .

Pero hay teorías que van todavía más lejos.  

La medicina tradicional china recomienda los alimentos amargos para drenar el cuerpo de toxinas, remover bochornos corporales, estimular el apetito y reactivar la digestión. La alimentación ayurvédica en tanto, recomienda alimentos amargos para purificar el cuerpo, eliminar las sensaciones de picazón corporal y de calor. 

Depurar, drenar, picazón, calores bochornosos… ¿le suena?

Básicamente estamos incómodos, como cuando termina una gran comida y el cuerpo simplemente no quiere más. Y es que después de cualquier atracón, el rebalse tiene que salir por alguna parte, y cuando el cuerpo se resiste a eliminarlo, no queda más que recurrir al amargor para expulsar esos desechos, hasta que ya no quede nada de suciedad. Así, el amargo no solo es necesario para estimular al máximo nuestras papilas, también lo es para limpiar la suciedad corporal. Dejemos entonces de rasgar vestiduras, de extrañarnos y de apurar este proceso. El cuerpo tiene que limpiarse, y al parecer, en especial nuestra política y empresariado, así es que bienvenido el amargor.

Y para los que quieran alguna pócima menos metafórica, les recomiendo prepararse esta tizana, limpiadora y depuradora, ideal para calmar las emociones y bajar la temperatura mental. 

Infusión Pitta

  • 1 litro
  • 1 buen trozo de jengibre (2 cm al menos), pelado y en rodajas
  • 4 semillas de cardamomo
  • Pétalos secos de rosas, o 2 capullitos (los venden en tiendas naturistas)

Hierva un litro de agua y viértala en una tetera de loza, sobre los ingredientes listados. Deje infusionar por cinco minutos. Disfrute, mirando el horizonte, sin abrir el diario, sin tocar el celular, ni pendiente de las noticias. 


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