Crédito: A. Uno
Ser libre, no light
Opinión

Ser libre, no light

Mañana parto de vacaciones, y aunque tenía pensado escribir sobre las cosas light (ya saben ya, esas obsesiones que surgen con los calores, las ropas más delgadas y las frasesita maldita “por un verano sin polera”), no puedo sacarme de la cabeza una idea que vengo rumiando hace ya bastante tiempo.

Quizá ya sepan de Amartya Sen, el premio Nobel de Economía que postula que el desarrollo es libertad, y la pobreza esclavitud. Lo leí y estudié detenidamente mientras cursaba un máster, porque su idea me pareció, y sigue pareciendo, simplemente extraordinaria.

Sen no limita la pobreza a lo económico, sino que la amplía a todo aquello que le permite a una persona desarrollar al máximo sus capacidades. Para él, la libertad es el derecho de una persona de ser, de pensar de una determinada manera, de vivir en un lugar, de participar y votar, de no ser discriminado/a, de poder generar un sustento, etc. 

"Porque tan cierto como que hay enfermedades inevitables, es que existen más aún que sí son evitables. ¿Por qué cuando tenemos la suerte de vivir en un cuerpo sano, pareciera que a veces nos empecinamos en enfermarlo?"

Sin embargo, creo que podemos agregar una libertad más a ese listado, y es la libertad física, la que da el tener un cuerpo sano. 

Porque tan cierto como que hay enfermedades inevitables, es que existen más aún que sí son evitables. Entonces la pregunta que surge es ¿por qué cuando tenemos la suerte de vivir en un cuerpo sano, pareciera que a veces nos empecinamos en enfermarlo? ¿Por qué si hay tanto a que echar mano a la hora de comer se nos olvida que, a fin de cuentas, somos lo que comemos?

O sea, si hoy como algo podrido no puedo esperar sentirme bien mañana, entonces ¿cómo pretendo estar sana en el futuro si hoy como porquerías? 

Tampoco hay que ponerse extremistas (y ya lo saben los que me han visto frente a un bowl de papas fritas), pero como todo en la vida, el truco está en el equilibrio, y en ese equilibrio está la libertad. 

Claro que para vivir esa libertad, tienen que existir espacios para ejercerla, algo que todavía es una gran deuda en Chile, un país en donde a pesar de tener una alta producción lechera, tenemos quesos bastante malos. ¿Por qué? Porque las normas exigen pasteurizar la leche, que es lo mismo que matarla.

"En Chile pesar de tener una alta producción lechera, tenemos quesos bastante malos. ¿Por qué? Porque las normas exigen pasteurizar la leche, que es lo mismo que matarla."

Y aunque no sé realmente cómo es la situación de los yogures, la verdad es que no sería raro que la gelatina, que incluye la mayoría de ellos, también sea producto de alguna norma del estilo.
No es muy diferente lo que sucede con la alimentación callejera.

En un país en donde la obesidad es un problema de salud pública severo, resulta que los únicos alimentos permitidos de vender en puestos callejeros son embutidos, frituras y otros procesados del estilo. ¿Sanito, no? 

Pero las cosas ya empiezan a cambiar. Actualmente la Asociación Chilena de Food Truck (ACHIFT) está dando la pelea para que todos tengamos acceso a una mejor oferta de comida sobre ruedas, y para que los permisos sanitarios sean una manera de proteger a los usuarios gastronómicos, y no de cortarle las alas a los tantos cocineros que sueñan con llevar su cocina a todas las calles de nuestras ciudades.

Lo mismo se puede ver con las ferias libres y el crecimiento que han en el último tiempo. Ellas son verdaderos generadores de espacios gastronómicos y de experiencias culinarias que solamente hay que estimular en pos de poder sacar a la calle, mostrar al público y que todos puedan llevar a sus casas y disfrutar de nuestra increíble despensa nacional.

Así, poco a poco, vamos a ir avanzando hacia una libertad gastronómica que nos es denegada. Quizá ya esté cerca el momento en donde, en un país en donde tenemos al alcance de la mano todo lo que queramos para vivir más light, podamos en cambio vivir más libres. 


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