Crédito: http://www.123rf.com/profile_olgna
¡Yo quiero mi sunday!
Opinión

¡Yo quiero mi sunday!

¡Oh, institución dominical! De levantarse tarde, almorzar largo, dormir siesta, y esperar a que llegue el lunes… y ahí mismísimo salgo corriendo o arriesgo muerte por aburrimiento.

Porque aunque para muchos el domingo sigue siendo igualito a lo que era para nuestros predecesores, existimos otros, y no somos pocos, para quienes el domingo tiene más sentido cuando lo miramos en inglés.

¿Siutiquería máxima? Posiblemente, pero solo hasta que caes en cuenta que en este idioma el domingo es el Sunday: el día del sol. ¿Lindo, no?

Es el día en que concluye la semana, algo así como un postre chorreado con harto manjar y chocolate. Una culminación épica, día de salir, tomar desayuno afuera, estar con los amigos, hacer picnics en el parque, y disfrutar la vida.

Tanto es el disfrute que el domingo es el día oficial del brunch, o desayuno-almuerzo. Imagínese nada más un platón con huevitos, crujientes lonjas de tocino, espinacas a la mantequilla, champiñones salteados con perejil, porotitos en salsa de tomate (medios dulzones y realmente deliciosos) y hash brown.

"Habiendo sido garzona en Australia, puedo decir que asegurar la pega el domingo era razón para sacar las garras: pagaban el doble, no había tráfico en las calles y descansabas el lunes."

Todo esto acompañado de un buen café de grano o su copita de espumante para los picarones. Si a esto le agregamos la mesa en la terraza, el sol calentándote los dedos de los pies y el diario en la mano, el panorama es insuperable.

Y hacia allá estábamos caminando en Santiago, hasta que en pleno proceso de transformación de “fomingo” a Sunday, de funeral a carnaval de despedida, de aburrimiento mortal a dicha pura, hay quienes decidieron empecinarse en devolvernos al encierro y a la siesta.

Aguafiestas que quieren que todo cierre los domingos y penen las ánimas por las calles. Que buscan agotar los cerebros de quienes vivimos en departamentos buscando maneras de hacer que las horas pasen más rápidas que lentas.

¿Descanso obligatorio? ¿En serio? Habiendo sido garzona en Australia, puedo decir que asegurar la pega el domingo era razón suficiente para sacar las garras: pagaban el doble, no había tráfico en las calles y descansabas el lunes. Y así se mantenían esos días de brunch, de calles, plazas y cafés llenos. Día de despedida alegre y no de funeral.

Así es que, ¿saben qué más? ¡Déjenme tranquilo el domingo! ¿Ya? Quiero seguir descubriendo cafetines, devorando huevos fritos, pastelillos y panes crujientes, tomando café y vino si es que me place, celebrando el fin de una semana y el inicio de otra.

Quiero seguir viendo cómo aparecen nuevos locales, y cómo nos acercamos más a lo que en verdad es un brunch (porque, y aunque merece nota aparte, hay quienes le ponen el nombre a cualesquier variedad de comida mañanera).

Quiero seguir disfrutando de este proceso en que dejamos atrás los desayunos aburridos y faltos de gracia, vamos abrazando las baguettes y los panes hechos con masa madre, y acrecentamos nuestra ya maravillosa panadería nacional. 

Y si todavía no ha descubierto esa cafetería que le ofrece justo eso que usted busca, le dejo algunos datos para celebrar el fin de la semana, así me ayuda y se suma a la campaña: ¡yo quiero mi Sunday!

 

  • Café Matucana 100, Centro Cultural Matucana 100, Estación Central.
  • Espresso Bar, República de Cuba 1411, Providencia.
  • Café Rendebu, Hernando de Aguirre 3645, Providencia.
  • Wonderful Café, Lastarria 90, Santiago.

Lo más visto en T13