Michelle Bachelet y Jaime López. La historia de traición que marcó a la Presidenta

“Me encantaría saber lo que pasó con él, si está muerto, desaparecido, o en algún otro lado”. Así se refirió anoche la presidenta a Jaime López, su pareja sentimental al momento del golpe de Estado​, ​ quien colaboró con la DINA. La historia, está narrada en detalle en el libro “Bachelet. La historia no oficial” de los investigadores de Periodismo UDP, Andrea Insunza y Javier Ortega.

Anoche, en Chilevisión, la presidenta Michelle Bachelet, se refirió a uno de los episodios personales, que según se relató en la entrevista, fue uno de los que la marcó de forma más profunda: su relación sentimental con Jaime López, ex dirigente del PS, quien colaboró con la DINA durante la dictadura. Oficialmente López aparece como apresado por el organismo en 1975 y fue reconocido como detenido desaparecido.

La Mandataria al recordar el caso, dijo que recibió una advertencia de López y que a un militante que se reunió con él “bajo cuerda le pasa una carta que es para mi. En la carta me escribe de tal manera que me da a entender que está preso”. “Hay dos versiones en verdad, una es que producto de la tortura, habría entregado nombres, sin embargo, el vivió en casas de gente cuyos nombres no entregó. Otra versión dice que entregó nombres porque le dijeron que si no lo hacía, me iban a matar a mi y a mi mamá en el extranjero”, dijo la Presidenta respecto del episodio.

"Otra versión dice que entregó nombres (Jaime López) porque le dijeron que si no lo hacía, me iban a matar a mi y a mi mamá en el extranjero"

Sobre su sentimiento sobre el caso, Bachelet dijo que “fue muy duro para mi, porque yo tenía este tema del deber, probablemente porque yo era joven y cuando uno es joven es mucho más blanco o negro y lo vi como una traición personal y a la causa y todo aquello”.
“Ahora más vieja lo miro de una manera distinta y me encantaría saber lo que pasó realmente con él. Si está desaparecido, muerto, en algún otro lado, pero lo miro de una manera más madura. Otros dicen que se le achaca a él información que habían entregado otros. No conozco, pero lo que sea que haya pasado, lo que he tratado es ponerme en el lugar de una persona y de qué manera toma decisiones”, dijo Bachelet al ser consultada sobre su sensación actual respecto al tema.

La historia de las circunstancias de la relación entre López y Bachelet, así como los detalles de la colaboración del ex dirigente socialista con la DINA y la reacción de Bachelet, es narrada en extenso en el libro “Bachelet. La historia no oficial” de los investigadores de Periodismo UDP, Andrea Insunza y Javier Ortega. 

A continuación, el relato del episodio en base al mencionado texto.

El origen de la relación

Ambos se conocieron siendo militantes de la Juventud Socialista, mientras ella era estudiante de medicina y realizaba clases de formación política. López era el segundo de la JS, liderada por Carlos Lorca desde 1971, a quien era leal y cercano. Para el golpe de Estado de 1973, Bachelet y López llevaban meses de una relación sentimental.

Con el partido desmembrado y el secretario general, Carlos Altamirano, fuera del país, Carlos Lorca propone fusionar a la JS con la dirección clandestina del PS en Chile de Exequiel Ponce y Ricardo Lagos Salinas. Eso, acercó a Jaime López a cargos de relevancia en la estructura del partido y vinculó a Bachelet con esa directiva a través de él.

Cuando la DINA llega a la casa de Michelle Bachelet en diciembre de 1974 y es detenida junto a su madre Angela Jeria, la actual Presidenta alcanza a comunicarse con López. En clave le dice: “Mi amiga Dinamarca me invitó a tomar té”. Signo de que estaba en manos del aparato de seguridad.

"Cuando la DINA llegó a su casa, Bachelet se comunicó con López, le dice: "Mi amiga Dinamarca me invitó a tomar té". Signo de que estaba en manos del aparato de seguridad"

Tras la detención en Villa Grimaldi, Bachelet es liberada semanas después y, Angela Jeria, a comienzos de 1975. Ambas parten al exilio en Australia.

Los planes de retorno y el miedo de López

López debió viajar a La Habana y salir en forma clandestina de Chile para el primer comité Central del PS que se realizaría en abril de 1975. Debía lograr que Altamirano legitimara la cúpula clandestina del PS en Chile.

En un paso previo por Lima, mostró su inquietud en caso de ser detenido por el aparato de seguridad de la dictadura. Lo demuestra una conversación que sostuvo con Luis Lorca, hermano del dirigente socialista.

“Resume todos sus temores en una frase:
- A mi primera advertencia, cúbrete, porque va a llover a cántaros.
Bajo su habitual desplante, López transpira miedo”.

Aún así, el aplomo que muestra en La Habana y el hecho de salir clandestino desde Chile, le juega a favor en Cuba, donde recibe el apoyo de la cúpula socialista. Su paso siguiente serían la RDA y la Unión Soviética, donde debía conseguir recursos económicos para la directiva en Chile.

Por medio de un llamado telefónico, López le dice a Bachelet que se reúnan en Berlín Oriental.

En una casa de protocolo oficial en la RDA, Bachelet y López se reencuentran. Ambos hacen planes, Bachelet quiere volver a Chile para ayudar en la rearticulación del partido.

“Lo considera su deber socialista. El ejemplo paterno pesa en esa decisión. Si el general Alberto Bachelet tuvo la posibilidad de exiliarse en Perú y no lo hizo, la hija -la misma que lo motivó a quedarse- tiene que hacer lo mismo"

En Alemania, López ha reiterado sus miedos respecto del retorno a Chile.

“Sus amigos del PS tratan de relajarlo y lo llevan a conocer la ciudad. Medio en broma, medio en serio, invariablemente termina hablando de los brutales métodos de la DINA, de por qué resultaría imposible para un detenido no colaborar”.

“De ti no espero menos”

El itinerario de López incluía la URSS y el regreso a Chile. En Alemania se despidió de Bachelet pensando que ambos se reencontrarían en Santiago. Sin embargo, volvió antes de lo esperado a la RDA. Habló con Bachelet, le dijo que le propusieron quedarse en Alemania trabajando en el aparato exterior del PS. Se simularía que estaba clandestino en Chile, pero no debía volver. Quería saber qué pensaba Bachelet.

La actual Mandataria, sin embargo, se opuso a la idea, le dijo que en Chile moría gente y que si su aspiración era dirigir el partido, debía correr los mismos riesgos. López le dijo que existía el riesgo de ser detenido al volver, que quizás quedarse sería lo más razonable, pero sus argumentos no convencieron a Bachelet quien respondió:

“Mi papá murió por ser consecuente. De ti no espero menos”.

El ascenso y la caída

Para junio de 1975 narra ‘Bachelet. La historia no oficial’ el PS había resuelto que a fines de ese año, Bachelet podría volver a Chile. Sin embargo, ese mismo mes, la DINA cayó encima de toda la cúpula del PS en Chile: Exequiel Ponce, Ricardo Lagos Salinas y Carlos Lorca fueron apresados.

Los jóvenes socialistas se reagrupan en Chile y no dudan de que Jaime López debe ser el líder del partido. Desde esa fecha, sin embargo, el itinerario del personero es difuso. A través de una carta, explicó que al regresar a Chile fue detenido por Interpol y que debió entregar coimas a los agentes para poder escapar. Según esa versión, fue puesto en la frontera y logró volver a la RDA. Los jóvenes socialistas en Santiago, en su ausencia, lo designaron como número uno.

Una vez en Chile, sostiene el texto de los investigadores de Periodismo de la UDP, López rompió todos los moldes de seguridad, sostuvo reuniones cara a cara, incluso en las propias residencias de los nuevos dirigentes socialistas en Chile.

En 1975, la nueva directiva del PS cayó casi en su totalidad. Cerca de una cincuentena de dirigentes fueron trasladados a Villa Grimaldi, donde uno de los detenidos logró divisar a López, quien contaba con evidentes privilegios respecto del resto de los apresados.

“Les intriga la reacción de los interrogadores cuando un torturado no colabora. En vez de seguir ‘parrillándolo’ salen de la habitación con el carné de la víctima. Minutos después vuelven con una detallada lista de sus cargos y tareas clandestinas.
Los detenidos atan cabos. Carlos González repara en que al llegar a su domicilio, los agentes fueron inmediatamente a un clóset donde escondía documentos y un carné del propio López. Solo este y el dueño de casa sabían de tal ubicación. Eduardo Reyes aporta otro dato: en su caso, los agentes también sabían con precisión dónde escondía dinero de partido. Una suma que López le había pedido guardar.
Con horror, los dirigentes concluyen que López, el número uno, está colaborando con el enemigo. De todos los escenarios posibles es el más desquiciante. López conoce el partido como pocos. Si no se da inmediatamente la alerta, el PS será pulverizado”.

“Que Michelle no vuelva"

La noticia de que Jaime López había sido “quebrado” se esparció a parte de la estructura partidaria. Un sobreviviente de la directiva se enteró de que López estaba libre y lo puso a prueba: fijó un encuentro en persona con él y cuando chequeó el lugar de la reunión en forma previa, se percató de que había un piquete de agentes de la DINA. Fue una de las pruebas definitivas. La noticia llegó a Alemania y a oídos de Bachelet.

“No puede creerlo. Finalmente cuando lo acepta, hace un descarnado mea culpa. A otros socialistas les confiesa que su pololo tenía dudas sobre volver a Chile, pues intuía que era seguido. Y ella no acogió sus temores. Fue inflexible. le dijo que debía cumplir sus tareas.
Para la joven, la situación es casi calcada a lo ocurrido con su padre, cuando ella influyó directamente para que no se exiliara en Perú. En los años siguientes, será recurrente en Michelle la idea de que, de haber sido más comprensiva, distinta sería la suerte de López”.

En esos días, dos cartas de López a Bachelet, en un mensaje en clave, confirmaron que estaba en manos de la DINA. Las versiones recogidas de otros testigos también lo aseguraban. 

"Está el testimonio de un militante, quien por esos mismos días habría logrado contactar cara a cara al supuesto traidor. Según esta versión, López le advirtió con un gesto que llevaba una grabadora. Antes de marcharse le entregó un papel con una advertencia. “Estoy con la DINA. Saben todo. Que Michelle no vuelva”.

“Otra versión surge del corazón de Villa Grimaldi (…) López habría sido llevado al calabozo donde estaba Carlos Lorca, su gran amigo, en estado casi vegetal por la tortura. ‘Vai a quedar así si no colaborai’, dicen que habría sido la advertencia”.

La directiva exterior quiso saber qué pensaba Bachelet y la actual Presidenta dijo que su pololo, forzado por las circunstancias, estaba con el enemigo, pero destacó que le envió una advertencia para que no entrara a Chile. Recordó además que López estaba cautivado con el libro “La orquesta roja” de Gillies Perrault, donde se cuenta la historia de Leopold Trepper, quien dirigió una red de espías prosoviéticos durante el nazismo.

“Bajo la pantalla de colaborar con el nazismo, Trepper salvó la vida de muchos compañeros. López le había dicho que, en la misma situación, seguiría ese ejemplo.
Para la hija del general Bachelet, su novio podría estar apostando a una colaboración segmentada. Entregar información a la Dina, pero sin dejar de alertar a los suyos. Ser un nuevo Trepper”.

¿Qué pasó con López?

En 1976 fue la última información que se recibió de López. Fue Luis Lorca, el hermano de Carlos, quien protagonizó un último episodio relacionado con el pololo de Bachelet.
Lorca recibió una carta de López, en la que le revelaba que jugaría el rol de “doble agente”
con la DINA. “Voy a sacar información de ellos”, decía la misiva.

En su texto, López decía que no tuvo otra opción, que vio a Carlos Lorca, Exequiel Ponce y Ricardo Lagos Salinas, agónicos y que si no colaboraba, los iban a matar y le pidió armar una reunión en el exterior con los partidos de la UP.

Lorca hizo creer a López que seguía el juego, pero activó las alarmas partidarias para aislarlo. Recibió a mensajeros de López a los cuales desorientó. 

El último correo recibido de López, pedía a Lorca información de los sobrevivientes y le requería ayuda para contactarlos. Lorca mintió y dijo al mensajero que haría la gestiones para el contacto. Al tiempo, descubrió que el enviado de López, era el agente de la Dina, Armando Fernández Larios. 

“El nombre del joven dirigente pasará a ser un tabú en la historia oficial del PS. Como traidor o como víctima, de él sólo se hablará en voz baja. Décadas más tarde, en el partido, circularán versiones de testigos que aseguran haberse topado con él, que López sobrevivió a la tortura y que sigue oculto en alguna parte. Otros preferirán darlo por muerto.
El mismo fantasma acompañará por años a Michelle Bachelet”.

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