Ébola: la historia de la mujer que nadie quiso recoger

El sábado pasado, Mamie Lahai se desvaneció definitivamente en su cama y desde estonces nadie toca su cuerpo.

Ébola: la historia de la mujer que nadie quiso recoger

El sábado pasado, Mamie Lahai se desvaneció definitivamente en su cama y desde estonces nadie toca su cuerpo. Ese día sus hijos salieron de la casa y no volvieron atrás. Todos en la provincia de Kailahun, al este de Sierra Leona, viven con el miedo de contagiarse el mortal Ébola.

La historia la cuenta El País:  Desde que se declaró la epidemia, todos los fallecidos en esta zona del país se consideran casos sospechosos de ébola. Porque es que justo en el momento de la muerte del paciente cuando el virus se encuentra en su periodo de máxima actividad y es más peligroso. Desde el pasado 17 de julio, su equipo de voluntarios ha dado sepultura a 44 cadáveres, de los que 34 estaban en el centro de aislamiento y eran casos confirmados de ébola y los otros 10, personas fallecidas en los pueblos que podrían serlo.

El cadáver de Mamie Lahai, de 80 años, lleva dos días en la cama y nadie se atreve a entrar. Mohamed Musa, el mayor de los ocho hijos de la difunta, los recibe con el ceño fruncido por la tardanza. “Lo primero es explicarles lo que vamos a hacer”, comenta Daniel James, de la Cruz Roja. “Mi madre llevaba una semana en cama, tenía fiebre y le costaba mucho respirar. Era ya muy mayor, pero hasta hace unos días estaba bien, iba y venía por la casa... No hemos querido entrar, tenemos miedo”, dice la hija de la mujer.

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