El mito de comer pescado en Semana Santa

Cada año la población cristiana del mundo celebra Semana Santa. Entre los diversos ritos que contempla esta significativa fecha está abstenerse de comer carne.

El mito de comer pescado en Semana Santa

Actualmente son muchas las personas que siguen la tradición sin conocer mucho el origen y el significado que existe detrás de esta práctica. La población católica generalmente evita consumir carnes rojas y privilegian comer pescados y mariscos.

Según la Iglesia “Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.”

Existe diferencia entre el ayuno y la abstinencia. El ayuno consiste en hacer una sola comida al día, pero se pueden tomar algunos alimentos otras dos veces al día. “Lo importante es que cada fiel, según su criterio, coma menos de lo ordinario y haga realmente penitencia” dice Haddy Bello, Teóloga de la Universidad Católica.

Mientras que la abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el miércoles de ceniza y el viernes santo.

Sobre por qué la gente privilegia el consumo de pescado o mariscos, la Teóloga aclara que “Lo de los mariscos, es simplemente por descarte. No tiene nada que ver con un fundamento bíblico ni espiritual”.

En nuestro país el consumo de pescados y mariscos aumenta hasta en un 50% en días de Semana Santa, aunque el promedio per cápita es solo de un 7.2 kg, bastante menos que los 12kg recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

¿DÉ DÓNDE VIENE LA PRÁCTICA DE NO COMER CARNE?

Si bien el ayuno es una antigua tradición de la Iglesia, originada en las mismas enseñanzas de Jesucristo (Evangelio según san Lucas 5, 34-35), el no comer carne viene de una tradición posterior, concebida como una forma de respeto pensando en el sacrificio de Jesús en la Cruz.

Por otra parte, algunas personas asumieron esta costumbre como una forma de evitar el problema de si era lícito o no comer la carne de un animal que había sido sacrificado en un culto pagano, pues podía haber estado contaminada “espiritualmente”. “En aquel tiempo la carne era difícil de conseguir, y por lo general, en el mercado se vendía la carne de los animales que habían sido sacrificados para los ídolos” explica Haddy Bello.

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