Las crudas confesiones de la presunta asesina serial de 19 años

En una entrevista concedida a “The Daily Item”, la joven Miranda Barbour confesó más de 20 asesinatos, aunque solo dijo hacerlo a “malas personas”.

Las crudas confesiones de la presunta asesina serial de 19 años

En noviembre de 2013 fue condenada por el asesinato de Troy LaFerrara, al que mató junto a su esposo. Hoy, desde la cárcel, la estadounidense Miranda Barbour pidió ser entrevistada por la prensa, pues necesitaba “dejar salir” todo lo que hizo.

La mujer se refirió en primera instancia a su víctima, señalando que consideró perdonarle la vida hasta que dijo algo equivocado.  “Recuerdo todo, es como ver una película”, indicó.

¿Pero cuáles fueron las cosas equivocadas que dijo LaFerrara antes de morir?

“Le mentí y le dije que recién había cumplido los 16. Él me dijo que estaba bien. Si hubiera dicho que no, que no iba a seguir con el acuerdo, lo habría dejado ir. Las cosas se salieron de control. Puedo asegurar que él no iba a ser apuñalado. Mi esposo solamente lo debía estrangular.”

Alaska, Texas, Carolina del Norte y California fueron los estados donde supuestamente realizó sus asesinatos. “Cuando llegué a 22 (víctimas) dejé de contar”, dijo a través del teléfono de la cárcel, “puedo señalar en un mapa dónde puedes encontrarlos”.

Una difícil infancia

Según confiesa, a los 4 años fue violada por el esposo de su tía, el que luego fue condenado a 14 años de cárcel por sus abusos.

A los 13, se unió a un culto satánico, donde tuvo su primera experiencia cercana con el asesinato, cuando el líder del culto disparó premeditadamente a un hombre en un callejón.

“Después (de dispararle) me dijo que era mi turno. Odio las pistolas. Yo no uso pistolas. No podía hacerlo, así que él vino detrás de mí, tomó sus manos, las puso sobre las mías y tiramos del gatillo. Y desde ahí continué matando”, señaló Barbour.

En su estadía en el culto se embarazó y abortó a su bebé (a pedido del grupo), lo que es desmentido por su madre. Luego se embarazó otra vez, del sublíder del culto, quien hoy está muerto.

Después de eso quiso cambiar su vida: “Me mudé a Carolina del Norte, quería empezar de nuevo y olvidar todo lo que había hecho”.

Pero ya había "acogido los sentimientos satánicos”. Según cuenta “atraía a esas personas (las víctimas), las estudiaba. Aprendía de ellos, e incluso me hacía su amiga. Hice esto con personas que hacían cosas malas y que ya no merecían estar aquí”.

“No me importa si la gente me cree. Solo quiero dejarlo salir”, sentenció.

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