Las tres críticas claves de los ex ministros de Hacienda a la reforma tributaria

Aunque la mayoría de los ex secretarios de Estado ha manifestado estar de acuerdo con que se lleve adelante una reforma tributaria, critican la falta de diálogo del gobierno, la eliminación del FUT y los efectos que ésta pueda tener en el ahorro y la inversión.

Las tres críticas claves de los ex ministros de Hacienda a la reforma tributaria

Por Patricia Zvaighaft

Los ex ministros de Hacienda también se han sumado al debate de la reforma tributaria, que este martes y miércoles será votada en la Cámara. Cuatro de los seis secretarios de Estado que han estado a cargo de la finanzas públicas desde la vuelta a la democracia han comentado los aciertos y los reparos de uno de los proyectos emblemas de la administración de Michelle Bachelet.

Aunque la mayoría -Eduardo Aninat y Manuel Marfán, ex ministros del gobierno de Eduardo Frei, y Andrés Velasco, ex ministro del primer gobierno de Michelle Bachelet- ha manifestado estar de acuerdo con que se lleve adelante una reforma tributaria, han criticado la falta de diálogo del gobierno, la eliminación del FUT y los efectos que ésta pueda tener en la economía. En tanto, aunque el ex ministro del gobierno de Patricio Aylwin, Alejandro Foxley, no ha querido comentar la coyuntura, aseguró, en entrevista con La Segunda, que "quiero reivindicar la política de los acuerdos".

Por su parte, el ex ministro Felipe Larraín, ha sido el principal crítico del proyecto, asegurando que "esta reforma afecta significativa y negativamente la capacidad de crear empleos, la clase media y las pymes".

Falta de diálogo

Alejandro Foxley: "En todas las reformas importantes hay que tratar que el mayor número posible de gente y de actores sociales, políticos, etc., se sienta parte de la solución y no del problema. Me parece que eso define el tono, la forma en que creo que es más fácil hacer que se aprueben y después que se implementen los proyectos". "Quiero reivindicar la política de los acuerdos, la necesidad de tomar en cuenta a todas las personas que hay que tomar en cuenta para que se sientan parte de la solución". (La Segunda, 7 de mayo)

Eduardo Aninat: "Hasta ahora ha habido un diálogo de sordos. Con mucho respeto, pero este nuevo ministerio de Hacienda es una pared que abre algunas ventanitas, pero no hay diálogo efectivo". "¿Por qué han convocado comisiones para tantas cosas y en este tema que es tan importante, se la saltaron? Podríamos, con acuerdo, cerrar la discusión a fines de mayo o junio, y no seguir eternamente". (El Mercurio, 27 de abril)

Manuel Marfán: "Yo he intentado conversar con el ministro Arenas desde hace más de un año de este tema tributario y me ha sido imposible, siempre ha tenido cosas más importantes que hacer". "No hay una reacción frente a comentarios que se hacen de buena fe. Ha habido poca apertura para recibir opiniones amigas respecto de qué se puede hacer mejor. Espero que eso cambie. Es difícil discutir si sólo discuten los que están de acuerdo". (Pulso, 12 de mayo)

Felipe Larraín: "El tema es si se han acogido algunas de las propuestas. De todas las indicaciones que presentó la oposición, no se aceptó ninguna en la Comisión de Hacienda de la Cámara. ¿Y me van a decir que en la oposición no hay capacidad técnica suficiente para presentar buenas indicaciones? No; de todas las indicaciones ni una sola se tomó. Lo que ocurre es que, simplemente, hay una incapacidad enorme de reconocer que se pudo cometer errores que se pueden corregir y que la reforma tributaria está mal diseñada". (La Tercera, 4 de mayo)

Eliminación del FUT

Eduardo Aninat: "Hacienda tiene que mirarlo, pero yo no echaría el agua gruesa de la tina para afuera porque algún tapón esté errado, sino que trataría de corregir esa deficiencia. Eliminar el FUT a cero, drásticamente, aunque sea a tres años, en estas circunstancias, cuando Latinoamérica se muestra algo más recesiva, cuando los commodities no van a estar de moda, es complicado, a lo menos imprudente. Es mejor corregir". (El Mercurio, 27 de abril)

Manuel Marfán: "El sistema que tenemos hoy tiende a premiar el esfuerzo de ahorro de las empresas, en tanto las utilidades que éstas reinvierten tienen impuestos relativamente bajos que es sólo el de primera categoría y el grueso de la carga se concentra en los retiros, que es el sistema de base retirada. El grueso de la recaudación de esta parte de la reforma es porque se elevan fuerte los impuestos a la reinversión de utilidades, al pasar de base retirada a devengada, y eso genera varios efectos que pueden ser contraproducentes". (Pulso, 12 de mayo)

Andrés Velasco: "Es como pasar de un auto que funcionaba a diésel a otro con bencina (...) yo era partidario de corregir las falencias del FUT, porque ha sido groseramente abusado. Uno puede perfeccionar el mecanismo, yo había propuesto que el Fisco les cobrara interés". (Radio Agricultura, 1 de abril)

Felipe Larraín: "Si hay 30%, primero, del FUT que está en las Pymes y el 74% de la inversión está en las empresas grandes, si queremos cuidar la inversión, también tenemos que cuidar que esta reforma no genere un efecto desproporcionado en las empresas grandes". (CNN Chile, 14 de abril)

Los efectos de la reforma

Eduardo Aninat: "El argumento del Gobierno se da en un escenario de inversión inmutable, con crecimiento y circunstancias de acompañamiento inmutables, ¿qué hierba están fumando? porque siendo muy buenos economistas de repente desconocieron que éste es dinámico a través del tiempo, con riesgos". (El Mercurio, 27 de abril)

Manuel Marfán: "El 45% del ahorro nacional es de las empresas y claro, si le pones impuesto a eso puedes recaudar mucho, pero tiene contraindicaciones que se pueden evitar por otra vía. El mismo país del futuro se puede hacer con un cambio menos dramático que el de esta reforma tributaria, que no tenga este sesgo en contra del financiamiento con recursos propios de la inversión. Si el país se financia con deuda y no con ahorro, hace un mundo de diferencia". (Pulso, 12 de mayo)

Andrés Velasco: "A mí no me parece plausible que alguien con seriedad y sin que se le arrugue la cara pueda decir: 'Esto va a tener un costo de tanto por ciento' y no porque ese costo necesariamente esté ausente, sino por una razón muy sencilla: esta reforma -para bien o para mal; en algunos casos bien, en otros tengo mis dudas- está cambiando muchas cosas. Por lo tanto, predecir ese efecto poniéndole puntos, comas y decimales es una patudez". (Radio Cooperativa, 5 de mayo)

Felipe Larraín: "Esta reforma, incluso antes de ser un proyecto de ley, comenzó a afectar la economía, porque ya en el tercer y cuarto trimestre del año pasado la certeza de que era algo posible fue uno de los factores que gatilló la desaceleración de la actividad y, por cierto, de la inversión. Para nadie que sepa de economía es un misterio que este tema ayudó a cambiar el curso de las expectativas de los agentes económicos y de los inversionistas". (La Tercera, 4 de mayo)

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