Todo lo que hay que saber para entender las protestas en Hong Kong

Miles de manifestantes salieron a la calle a pedir mayor democracia de Beijing

Todo lo que hay que saber para entender las protestas en Hong Kong

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En enero de 2013, el constitucionalista Benny Tai, frustrado con la renuencia del gobierno chino para conceder a Hong Kong la independencia política que había prometido, instó a los residentes a participar en un acto masivo de desobediencia civil. Acompañado por el profesor de sociología Chan Kin-Man y Chu Yiu-Ming, el trío intentó modelar el movimiento; lo llamaron Occupy Central. Y hoy tiene a miles de manifestantes en las calles de Hong Kong.

El impulso por una mayor autonomía e independencia comenzó después de que el Reino Unido transfiriera la soberanía sobre Hong Kong a la República Popular China en 1997. Bajo el dominio británico, Hong Kong era un centro con libertades democráticas ilimitadas, que no se ven en la China continental. Como parte de las negociaciones de transferencia de poder, China se comprometió a un acuerdo especial: "un país, dos sistemas". Bajo esos términos, Hong Kong puede desarrollar su propia democracia sin la interferencia del gobierno central. Según este acuerdo, en 2017 los ciudadanos de Hong Kong podrán elegir democráticamente a su máximo líder, quien actualmente está nombrado por Beijing. El gobierno chino, sin embargo, ha reinterpretado en varias ocasiones este acuerdo.

En agosto, Beijing anunció que los candidatos para la elección tendrían que ser aprobado por un comité especial liderado por China Central. Muchos ciudadanos tomaron esta medida como una señal de que el gobierno central estaba incumpliendo el acuerdo de 1997, y se lanzaron a las calles en protesta.

 

 

Anteojos, mascarillas y paraguas.

Como explica Think Progress, fueron los estudiantiles quienes encabezaron una manifestación pacífica contra el plan el miércoles y se unieron a Occupy Central el viernes. Los universitarios escribieron un manifiesto exigiendo una "disculpa al pueblo de Hong Kong" y la renuncia de los altos funcionarios del gobierno de Hong Kong. Para sorpresa de todos, la policía respondió a las protestas con una fuerza desproporcionada. Los antidisturbios usaron gases y balas de goma para dispersar a los protestantes. Así, los paraguas, que se usan  para desviar el gas pimienta, se han convertido en el símbolo más visible del movimiento.

La policía utilizó 87 rondas de gas lacrimógeno el domingo. Hasta el momento, 26 personas fueron enviadas al hospital y al menos 78 fueron detenidos. Los manifestantes exigen que el presidente ejecutivo, Leung Chun-ying, permita una opción de voto real para los habitantes de Hong Kong. "Haga algo bueno para Hong Kong. Queremos una democracia real", piden los manifestantes. Beijing dice que las protestas son ilegales y ha respaldado la respuesta de la policía.

Mientras tanto, China ha bloqueado Instagram en el continente, aunque el servicio sigue accesible en Hong Kong. Periódicos chinos no han publicado fotografías de los disturbios y culpan de las protestas a sectores radicales. ¿Qué viene ahora? Ciudadanos de Hong Kong están divididos sobre pedir más democracia a Beijing. Por ejemplo, la comunidad de negocios en Hong Kong se beneficia económicamente de la situación actual. Una encuesta reciente mostró que 48% de los ciudadanos se oponen al plan propuesto por Beijing y el 39% quiere aceptarlo

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