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5 curiosidades de la Copa América que quizás no conoces

¿Sabías que el brasileño Ronaldo jugó con pañales? ¿Y que Maradona se estrenó con la camiseta número 6? Te contamos cinco anécdotas del centenario torneo que comienza este viernes.

Crédito: BBC Mundo
Diego Maradona debutó en la Copa América en 1979.

¿Te imaginas a Diego Maradona jugando con el 6 en lugar de con el 10? ¿Y al brasileño Ronaldo jugando con pañales por los diuréticos que tomaba? No son bromas ni leyendas urbanas, sino hechos curiosos que sucedieron en la Copa América.

En el centenario de su nacimiento, el torneo sudamericano se extiende a países de Centro y Norteamérica y se disputará por primera vez en Estados Unidos.

BBC Mundo recopila 5 hechos curiosos que quizás no conocías del torneo por países más antiguo del mundo.

1. Ronaldo, goles con pañales

El ex futbolista brasileño Ronaldo tuvo que usar pañales durante la Copa América de 1999 en Paraguay por los laxantes que tomaba para perder peso.

En 1999 Ronaldo empezó a sufrir problemas de sobrepeso.

En 1999 Ronaldo empezó a sufrir problemas de sobrepeso.


Así lo reveló el seleccionador brasileño de entonces, Vanderlei Luxemburgo, años después.

"Ronaldo tenía sobrepeso y tratamos de hacerle perder unos kilos. No había mucho tiempo para lograrlo. Él se preguntaba cómo podía disminuir los kilos de más", contó Luxemburgo.

"Y el médico le dio un medicamento llamado Xenical, efectivo, pero que aceleraba las evacuaciones. Así que, para evitar incidentes, se vio obligado a utilizar pañales".

Ronaldo fue el máximo goleador de la Copa América de 1999.

Ronaldo fue el máximo goleador de la Copa América de 1999.


El técnico aseguró que el "Fenómeno" se quejó por tener que jugar en esas condiciones. "Pero continuó marcando goles, como siempre ha hecho".

Ronaldo fue el máximo goleador de ese torneo, disputado en Paraguay, junto a su compañero Rivaldo con cinco goles. Brasil fue campeón.

2. D10S fue DIE60: Maradona con el 6 en 1979

Maradona, que nunca pudo ganar el trofeo, debutó en la Copa América en la edición de 1979. Fue ante Brasil, en el estadio Maracaná. Lo peculiar fue que en lugar de vestir con el 10 con el que se transformó en una leyenda, lo hizo con el 6.

Ese mismo año, el seleccionador, César Luis Menotti, estaba también preparando al plantel juvenil para afrontar el Mundial Sub 20 en Japón, en el que jugó Maradona.

El formato de aquella Copa América fue clave: no tenía una sede fija y en la primera fase se dividió en tres grupos a los países, que debían jugar partidos de ida y vuelta para dirimir su clasificación a semifinales.

Maradona jugó en 1979 con el 6 en lugar de con el 10 con el que se convirtió en leyenda.

Maradona jugó en 1979 con el 6 en lugar de con el 10 con el que se convirtió en leyenda.


Menotti optó por resguardar de inicio al joven zurdo y no ponerlo en todos los partidos de la Copa para no desgastarlo.

Pero tras una derrota con Bolivia, Menotti recurrió a Maradona de cara al siguiente compromiso por Copa América ante Brasil de visitante.

Le entregaron la camiseta número 6 porque no había sido utilizada en el primer encuentro con los bolivianos.

El 6 no impidió que Maradona fuera una de las grandes figuras de un partido que, sin embargo, ganó Brasil.

En el siguiente compromiso, de nuevo ante Bolivia, Maradona nuevamente utilizó el mismo dorsal.

Desde aquel 8 de agosto de 1979 ante Bolivia, Maradona ya nunca más se separó del 10.

3. Las 3 Copas de la familia Forlán

La "maldición" de la Copa América que persiguió a estrellas como Diego Maradona y Pelé lejos estuvo de afectar a la familia Forlán: tres generaciones levantaron el trofeo.

Diego Forlán, el delantero uruguayo que fue elegido mejor jugador del Mundial de Sudáfrica 2010, ganó el título en la edición de 2011, disputada en Argentina.

Diego Forlán siguió la estela de su padre y de su abuelo.

Diego Forlán siguió la estela de su padre y de su abuelo.


Su padre, Pablo, un aguerrido defensor, integró el plantel campeón uruguayo en la edición de 1967, disputada en casa.

El director técnico de ese equipo era su suegro, el abuelo de Diego, Juan Carlos Corazzo, que también era el entrenador de la selección celeste que ganó el título de 1959 en Ecuador.

"Este trofeo significa mucho para mí. Mi abuelo ganó esta copa, mi padre también y ahora yo. Son tres generaciones, significa mucho para la familia", dijo Diego Forlán tras lograr el título en Argentina 2011.

4. Albicelestes de blanco, celestes de rojo y Brasil, con la camiseta de Boca

La rivalidad en el campo entre argentinos y uruguayos a menudo se ha trasladado fuera de la cancha.

Entre 1916 y 1929, el viejo torneo sudamericano se había disputado todos los años, menos en 1918 y 1928.

Sin embargo, por el cruce de acusaciones por la final del Mundial de 1930 entre albicelestes y charrúas, el certamen no se disputó hasta 1935, cuando Perú organizó una edición extraordinaria en conmemoración de los 400 años de la fundación de Lima.

Uruguay ganó a Argentina la final del Mundial de 1930, lo que generó años de resentimientos.

Uruguay ganó a Argentina la final del Mundial de 1930, lo que generó años de resentimientos.


No todo fue tan sencillo. Debido a las diferencias entre argentinos y uruguayos, ninguna de las dos selecciones vistió sus colores tradicionales: mientras los albicelestes jugaron de blanco ese torneo, los celestes se vistieron de rojo para la ocasión.

Dos años después, en 1937, en la vieja cancha de Boca Juniors, fue Brasil el que jugó con una inusual casaca azul y amarilla.

En épocas en las que todavía la "canarinha" jugaba de blanco, color que abandonó tras el Maracanazo en 1950, Brasil se presentó con su habitual uniforme, pero se confundía con el que había salido al campo su rival, Chile.

Como ninguno de los dos equipos tenía camisetas alternativas, un dirigente del club anfitrión cedió unas del equipo argentino, por lo que aquel 3 de enero Brasil, vestido como Boca, ganó por 6-4 a Chile.

5. ¿Qué hacen dos suecos en la Copa América?

En el Chile-Bolivia de la Copa América del año pasado jugaron frente a frente dos futbolistas nacidos en Suecia.

Se trataba de Miiko Albornoz, de Chile, y Martin Smedberg, de Bolivia.

Albornoz es hijo de padre chileno y madre finlandesa. Su padre, Manuel, emigró de Chile a Estocolmo en los años 80 en busca de nuevas oportunidades. Allí nació Miiko en 1990.

Su español no es fluido y aprendió el himno chileno de tanto practicarlo en soledad. En más de una ocasión, sus compañeros han oficiado de traductores para facilitarle su contacto con los periodistas en las ruedas de prensa.

Por más que fue citado varias veces en las selecciones juveniles suecas, en 2014 se decantó por jugar por Chile.

"Estoy muy feliz, cumpliendo mi sueño de toda la vida. Me crié lejos, pero siempre he tenido el corazón chileno", dijo entonces, antes de disputar el Mundial de Brasil.

Entre 1999 y 2013 no había pisado suelo chileno.

Smedberg tiene una historia similar.

Martin Smedberg siempre tuvo claro que quería jugar con Bolivia, el país donde nació su padre.

Martin Smedberg siempre tuvo claro que quería jugar con Bolivia, el país donde nació su padre.


En medio del régimen militar boliviano de los años 80, su padre Ramiro Dalence, oriundo de Oruro, se exilió en Suecia, donde se casó con Britt Marie Smedberg y donde nació Martín en 1984.

A diferencia de Albornoz, Smedberg habla muy bien el español, porque su padre nunca abandonó sus costumbres, a pesar de que el futbolista sólo conoció Bolivia hace dos años y medio.

"Siempre, desde niño, soñé jugar por Bolivia. El Mundial de Estados Unidos de 1994 fue la primera vez que vi a mi selección por televisión. Fue algo muy emotivo y que lo sentí muy propio", contó el futbolista al diario chileno "La Tercera" en 2015.

"He vivido siempre en Suecia, pero siempre me he sentido como un boliviano".

 

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