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Road Movie: La Batalla de "Chicharrón"

Aldo Schiappacasse nos interioriza en la vida del entrenador de Bolivia, en la previa del vital duelo de Chile por Copa Centenario.

Crédito: AFP.
Road Movie: La Batalla de Chicharrón

Julio César Baldivieso era conocido en su época de jugador como “Chicharrón”, porque si no era chicha era ron. Tenía un comportamiento reprochable para un profesional y así lo recuerda Oscar “Cacho” Malbernat, su entrenador en Cobreloa. “No era rápido, pero tenía buena técnica. Su problema es que se creía diferente sin serlo y que sus problemas con el alcohol lo perjudicaban. Una vez llegó la boleta impaga de un cabaret al club”.

Xabier Azkargorta, uno de sus principales detractores, no se fue por las ramas: lo acusó de “bipolar”. Hizo debutar como profesional a su hijo a los 12 años en el Aurora y calificó como “piratas” a los extranjeros que se nacionalizan para jugar por la selección, lo que lo obligó a prescindir de Pablo Escobar, Damián Lizio y Luis Fernando Martelli en la convocatoria a la Copa América.

Todo el mundo sabe que después del certamen será cesado, no por la teoría del complot de Evo Morales y los dirigentes de la Federación que ha esgrimido en su defensa, sino porque ya hay cierto cansancio en el plantel, la prensa y los aficionados por las eternas polémicas que protagoniza.

Julio César Baldivieso –también conocido como “El Emperador” por la gente que lo quiere- integró la gran generación de futbolistas bolivianos que llegó al Mundial de 1994. Jugó dos partidos, contra Alemania y Corea, pero se perdió el último frente a España por doble  amonestación. Jugó en doce clubes de ocho países (Qatar, Arabia y Japón incluidos) y alguna vez dijo que en Chile a los bolivianos se les trataba como “basura”.

Tendrá problemas para armar el equipo que en pocas horas más enfrentará a Chile acá en Boston, más que todo porque no ha dado con la formación ideal y porque el ambiente no es muy bueno en la concentración, donde algunos dicen que los  jugadores le están pagando con la misma moneda. “Pizzi tiene peores resultados que yo y no lo critican tanto”, señaló.

Dadas así las cosas, cabe una reflexión: a Baldivieso sólo lo salva una victoria frente a Chile, que sería festejada como una epopeya dada la historia –la Roja no pierde desde hace 41 años en Copa América- y el presente, porque la reyerta diplomática entre ambos países está en la antesala de un fallo en La Haya.

Una cosa más: al igual que Uruguay, la delegación boliviana reclamó formalmente ante los organizadores. En el partido debut todas las banderas y pendones estaban al revés, o sea, con los colores verde, amarillo y rojo.

Mucha cosa para un partido donde parecía que los problemas los teníamos nosotros.

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