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La discreta rivalidad entre Löw y Guardiola

Los dos más influyentes entrenadores del momento en el fútbol internacional, el seleccionador alemán Joachim Löw y el técnico del Bayern Pep Guardiola, compiten en silencio por imponerse mutuamente sus ideas del fútbol.

Crédito: DW
La discreta rivalidad entre Löw y Guardiola

El triunfo de Alemania en el Mundial de Brasil 2014 significó para Joachim Löw el máximo logro en su carrera profesional. La conquista de la Copa del Mundo empezó sin embargo un año antes en Múnich, con una visita del seleccionador alemán a su colega Pep Guardiola, quien recientemente había asumido el comando del Bayern.

Löw sabía que el contacto era importante para alcanzar sus metas. Al fin y al cabo Guardiola tenía a diario al bloque bávaro, el principal de la selección alemana. El seleccionador era consciente de que cada idea que introdujera el español en el Bayern revertiría tarde o temprano en sus planes.

De hecho, el torneo en Brasil empezó para Alemania a la sombra de la filosofía futbolística de Pep Guardiola. Löw no solo tuvo que integrar ideas del entrenador del Bayern en la selección, sino que también se sintió casi que forzado a utilizar a algunos jugadores en posiciones ajenas a las tradicionales. Lo hizo con el propósito de mantener vivo en el equipo alemán el flujo de lo hecho a lo largo de la temporada por el español.

Grito de independencia

Durante el transcurso del Mundial, sin embargo, Joachim Löw decidió volverle a dar más espacio a sus propias ideas, dejando de lado las del entrenador del Bayern. Así, Philipp Lahm volvió a ser el defensor lateral de antes, y no el mediocampista del Bayern, y Miroslav Klose revivió sus virtudes de delantero centro clásico. Con estas medidas el seleccionador alemán obtuvo no solo el título en Brasil, sino que se independizó por completo de la influencia de Pep Guardiola.

Desde entonces han sido contadas las ocasiones en las que ambos hombres de fútbol han coincidido para intercambiar ideas y puntos de vista. Guardiola ha sacado consecuentemente adelante su interpretación del fútbol, mientras Löw hace lo propio con la suya. Ambas pocas veces tienen algo en común.

El mejor ejemplo del discreto tira y afloja entre los entrenadores lleva el nombre de Mario Götze. El autor del gol que le dio a Alemania la cuarta estrella es para Löw imprescindible, clave y titular indiscutido. En el Bayern de Guardiola, entretanto, es apenas “un futbolista más” al que durante la temporada pasada se le ofrecieron pocas oportunidades de brillar en Múnich.

El reto formulado por el entrenador de Alemania a su colega español al confiar a ojos cerrados en Mario Götze no pasó desapercibido en el Bayern. Por eso, desde Münich Guardiola soltó hace poco un comentario bastante punzante que calentó el ambiente: “yo no tengo las virtudes de Joachim Löw, por eso él es el seleccionador y yo no”, dijo.

Velados ataques

Guardiola por aquellos días tenía todavía a flor de piel la picazón que le causó una advertencia que Löw le hizo a través de la página oficial de la Federación Alemana de Fútbol (DFB). “Guardiola tiene una plantilla de mucha calidad, pero no puede pensar de antemano que el título de la Bundesliga es suyo”, sostuvo el seleccionador.

En Múnich consideraron esas declaraciones como una intromisión innecesaria e injustificada de Löw en los asuntos internos del Bayern. Por eso pocas semanas más tarde Guardiola optó por meter su cuchara en la sopa del seleccionador. “Jochim Löw tiene una nueva opción, un jugador fantástico que tarde o temprano tiene que estar en la selección”, dijo refiriéndose al debutante en el equipo bávaro Joshua Kimmich.

Las declaraciones parecerían carentes de picardía si no fuera por el hecho de que Kimmich juega allí donde también lo hace el actual capitán de la selección alemana y exjugador del Bayern, Bastian Schweinsteiger. Además, en el equipo nacional esa es una de las pocas posiciones en las que Löw tiene alternativas a granel.

Entre dardo y dardo, Guardiola ha logrado una posición de ventaja frente a Löw. Las razones las explica el defensor central de Alemania y el Bayern Jerome Boateng: “Ambos tienen una filosofía muy parecida, a los dos les gusta la solidez en el juego, el manejo de los espacios, y un fútbol paciente y concentrado. Los dos hablan mucho al grupo y a los individuos del comportamiento táctico. De todas formas es con Pep con quien trabajo en el día a día”.

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