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La explosión de Japón en el Mundial de Rugby y las más grandes sorpresas del deporte

Pasó lo que no podía pasar en rugby. Japón venció a Sudáfrica, una de las mayores potencias del mundo, para conseguir la mayor sorpresa de la historia. En BBC Mundo te recordamos otros desenlaces inesperados.

Crédito: BBC Mundo
Japón conquistó Brighton, ciudad en el sur de Inglaterra, con su sorpresiva victoria sobre Sudáfrica.

Ocurrió lo que no podía pasar. Fue verdad. Hubo que verlo una, dos, tres veces para quedar convencidos de que lo que ocurrió este fin de semana en el Mundial de Rugby no fue una de las famosas caricaturas de ficción japonesas.

Japón le ganó a Sudáfrica 34-32 para conmocionar al mundo de la pelota ovalada, que nunca había sido testigo de algo similar.

Y es que una sorpresa de la magnitud de la victoria japonesa sobre los doble campeones del mundo no es algo que se supone pueda pasar en rugby, un deporte en el que según los sabios que pregonan de entender (periodistas, aficionados, exjugadores, etc.) los grandes son los grandes (los contados países que se toman el juego en serio) y el resto son invitados de lujo para hacer que la fiesta del Mundial sea más numerosa.

Bryan Habana no puede ocultar su gran decepción tras perder tan sólo el cuarto partido de Sudáfrica en un mundial.

Este grupo de países "comparsa" aparece cada cuatro años con toda la disposición a ser humillados y aplastados por las potencias del rugby en la primera fase del Mundial y tienen que regresar a casa antes de que comience "la verdadera acción" en la ronda de cuartos de final.

Japón está muy lejos de ser considerado parte de la élite del rugby. Todo su plantel juega en la liga local, compuesta mayormente de clubes aficionados. Previo al Mundial, perdieron con Estados Unidos y vencieron a Uruguay y Georgia. Antes del sábado sólo había ganado una vez en 24 partidos repartidos en siete mundiales.

Esa solitaria victoria fue hace 24 años frente a Zimbabue.

Sudáfrica, en cambio, sólo había perdido tres partidos en la historia del Mundial, torneo que ganó en 1995 y 2007. Es cierto que no llegaba en su mejor momento tras registrar su primera derrota en la historia contra Argentina y quedar en último lugar en el Rugby Championship, pero se enfrentaba a un equipo al que las casas de apuestas le daban una probabilidad de victoria de 66 a 1.

Nadie, absolutamente nadie que conozca un poco de rugby podría haber predicho el desenlace de lo que ahora ha sido bautizado en inglés como "The Bombshell in Brighton", que traducido vendría a ser como el "bombardeo" o la "explosión" que sacudió a la turística ciudad del sur de Inglaterra.

La prensa en Japón se hizo eco de la noticia y la califica como una de las grandes gestas en el deporte.

En un mundo donde los deportes de élite son por lo general mundanos y predecibles, en el que los grandes equipos -con más dinero, recursos y tradición- suelen ser los ganadores, son historias como la inesperada victoria de Japón la que permite creer que es posible reescribir el guion y dar la sorpresa.

En BBC Mundo recordamos otros cinco momentos en los que ocurrió lo que en teoría no podía pasar.

"Buster" Douglas noqueó al "Hombre de Acero"

En 1990, Mike Tyson era el boxeador del momento. Campeón mundial unificado de los pesos pesados y conocido como el "Hombre de Acero", Tyson defendía su corona frente a James "Buster" Douglas, a quien las casa de apuestas lo ponían 42 a 1.

Douglas fue superior a Tyson durante todo el combate.

Pero poco importó que Tyson llegara invicto en 37 peleas, con 33 nocauts en su cuenta (la mayoría en el primer asalto).

El retador fue castigando poco a poco al campeón hasta rematarlo en el décimo asalto. Tyson nunca volvió a ser el mismo y su fama se hizo más grande por sus escándalos fuera del cuadrilátero que por sus logros en la lona.

Milagro en el hielo

En plena guerra fría, el equipo de hockey de Estados Unidos -compuesto por un grupo de jugadores en su mayoría aficionados- venció a la selección más dominante en la historia de este deporte, la Unión Soviética.

La resistencia de Estados Unidos fue crucial para conseguir la victoria.

Mientras los soviéticos eran un equipo experimentado, los dirigidos por Herb Brooks no eran conocidos y muchos habían sido llamados de las ligas universitarias.

Estados Unidos ganó el partido 4-3 y después conseguiría la medalla de oro al vencer a Finlandia en la final.

La caída de "Alejandro Magno"

El ruso Alexander Karelin era literalmente invencible. No había perdido nunca en 15 años de competiciones internacionales, sumando tres medallas de oro olímpicas y nueve campeonatos mundiales.

Pese a la derrota, Karelin sigue siendo considerado el mejor luchador de la historia.

Su superioridad era tal que en los años previos a los Juegos Olímpicos de Sídney,Karelin ni siquiera había cedido un punto a sus rivales. Muchos lo llamaban el "Alejandro Magno" de la lucha grecorromana

Fue hasta que llegó la final de la categoría súper peso-pesado frente al poco conocido Rulon Gardner, quien sumó un punto y aguantó hasta el final todos los ataques del gigante de Siberia.

"Siendo realista, no pensaba que podía ganarle", reconoció Gardner ante la prensa tras conseguir su gesta y acabar con la dinastía de un hombre que nunca volvió a ser el mismo.

Corea del Norte vence a Italia

Cuando Pak Do-Ik anotó el gol que a la postre significaría la victoria de Corea del Norte sobre Italia en la Copa del Mundo de 1966, todos los aficionados del estadio en Middlesbrough supieron que estaban presenciado un hecho sin precedentes en la historia del fútbol.

Los norcoreanos llegaron a Inglaterra sin bagaje en el ámbito internacional y con la clasificación conseguida gracias al boicot de los países africanos al torneo, quienes se negaron a disputar un repechaje contra sus pares asiáticos.

El único gol del partido llegó en el minuto 42 de la primera parte.

Pero el equipo de aficionados superó a Italia con todas sus estrellas, algunas de las cuales llegarían a la final del mundial en México cuatro años más tarde. Se entiende el grado de tragedia con el que se recibió la noticia en Italia.

Corea del Norte estuvo cerca de repetir la hazaña en cuartos de final, pero tras ir ganando 3-0, fue derrotada por la Portugal de Eusebio, quien lideró con cuatro goles la remontada 3-5.

La decepción de Serena

La menor de las hermanas Williams se encaminaba a conseguir el primer Grand Slam de su carrera, logro que la hubiera colocado en una élite que sólo integran tres mujeres: Maureen Connolly (1953), Margaret Court (1970) y Steffi Graf (1988).

Serena Williams consideró que no había jugado tan mal, pero que Vinci había desplegado el mejor juego de su vida.

En su poder ya estaban los cuatro grandes torneos del calendario, el llamado "Serena Slam", tras una racha de 33 victorias consecutivas, pero le faltaban dos triunfos para lograr la hazaña en un mismo año.

Delante se paró la italiana Roberta Vinci, número 43 del mundo y que a sus 32 años disputaba su primera semifinal de un Grand Slam. Y ocurrió lo que nadie se podía imaginar.

Vinci jugó el mejor tenis de su carrera para vencer a Williams en tres sets 2-6 6-4 6-4 y acabar con el sueño de todo un país, pero en especial el de Serena.

 

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