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¿Por qué la Copa América Centenario se juega en Estados Unidos?

El torneo que comienza el 3 de junio estuvo cerca de no jugarse por el escándalo de soborno que involucró a dirigentes de fútbol de América. Te contamos qué fue lo que pasó.

Crédito: bbcmundo
¿Por qué la Copa América Centenario se juega en Estados Unidos?

El 2 de noviembre de 2010, después de cuatro rondas, Catar derrotó a Estados Unidos en la votación final y se convirtió de la sede de la Copa del Mundo de fútbol que se jugará en 2022.

El país norteamericano apostó muy fuerte para quedarse con aquel Mundial, con una comisión organizadora compuesta por sus más altos dirigentes del fútbol, representantes de medios de comunicación y personalidades.

Entre ellas estaban el expresidente Bill Clinton, el exsecretario de Estado Henry Kissinger, el entonces gobernador de California Arnold Schwarzenegger y el director de cine Spyke Lee, entre otros.

Estados Unidos tenía para ofrecer 20 estadios listos con un promedio de capacidad de 77.000 personas.

Sin embargo, Catar se quedó con la nominación definitiva.

En octubre de 2012, menos de dos años después de esa votación, en una reunión de las federaciones de fútbol sudamericanas (Conmebol) en Buenos Aires se anunciaba que una "Copa América especial" o "Panamericana" se jugaría en Estados Unidos.

¿Qué pasó entre esa derrota de Estados Unidos ante Catar y la realización de la Copa América Centenario que comenzará este 3 de junio en California?

Pues básicamente un terremoto.

Terremoto que casi provocó que la misma Copa América Centenario no se juegue en territorio estadounidense y fuera suspendida.

La votación

Antes de que estallase el caso conocido como el FIFAgate, investigaciones periodísticas en Francia y Reino Unido denunciaron que el mundial de Catar 2022 fue "comprado".

El escándalo alcanzó tal dimensión que más de un jerarca de la FIFA señaló estar de acuerdo con una nueva votación si se comprobaba que los votos a favor de Catar en 2010 se obtuvieron a través de sobornos.

Hasta ese momento, Estados Unidos tuvo un papel casi silencioso, pese a ser la presunta mayor víctima del caso.

"La gente de la FIFA quiso llevar la Copa del Mundo a un lugar que no la tuvo antes. Creo que quisieron hacer del fútbol un deporte más global", afirmó diplomaticamente Bill Clinton en 2011.

Sin embargo, los medios de Estados Unidos se encargaron de registrar el malestar estadounidense por lo sucedido en 2010.

Ya en 2015 estalló el FIFAgate, un complejo proceso judicial sobre sobornos impulsado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI, en inglés) y la Fiscalía General de ese país.

La votación en la que se vio favorecida Catar está incluída en la investigación que se lleva adelante desde Nueva York y Zúrich (Suiza).

Casualidad o no, las indagaciones del FBI empezaron en diciembre de 2010, un mes después de que Estados Unidos perdiera la sede de la Copa del Mundo de 2022.

¿Se juega o no se juega?

El espectacular inicio del caso FIFAgate, con el arresto de siete dirigentes de fútbol en un hotel de lujo en Zúrich el 27 de mayo de 2015, disparó las susceptibilidades sobre la Copa América Centenario.

De los siete detenidos, cinco eran latinoamericanos y entre ellos estaba nada menos que el expresidente de Conmebol Eugenio Figueredo.

¿El motivo de las susceptibilidades? Detrás del operativo estaban el FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el país sede del evento fijado para 2016.

No era para menos. Los presidentes en aquel entonces de Conmebol, Juan Ángel Napout, y de Concacaf, Alfredo Hawit, también serían parte del grupo de imputados en el caso.

De hecho, ambos fueron arrestados y extraditados.

Napout fue enviado de Zúrich a Nueva York en diciembre de 2015 y tuvo que pagar una fianza de 20 millones de dólares. Ahora está en libertad provisional.

Hawit, en cambio, se declaró culpable de conspiración de asociación delictivay puede ser condenado hasta por 20 años en una cárcel estadounidense.

En julio del año pasado, cinco meses antes de su detención en Suiza, el mismo Napout admitió que no podía "asegurar nada" respecto a la realización de la Copa América en Estados Unidos.

Desde Buenos Aires, el secretario general de Conmebol José Luis Meiszner reconocía también que "de ninguna manera alguien puede decir seriamente que las cosas en el futuro van a ser como estaban previstas" después del FIFAgate impulsado en tribunales de Estados Unidos.

En agosto, Napout confirmaba que el torneo se realizaría, pero la sede quedaba en duda.

Ecuador y Colombia ya estaban en la fila para reemplazar a Estados Unidos.

Se juega

Finalmente Estados Unidos se salió con la suya.

No sólo procesa a 20 dirigentes de fútbol latinoamericano y pone en duda la legitimidad de la victoria de Catar en la votación de 2010, sino que tendrá a las superestrellas latinoamericanas jugando en sus canchas.

El propio Napout fue quien confirmó la sede tres meses antes de ser arrestado y extraditado a Nueva York.

"Yo soñé con esta copa desde el primer momento", llegó a decir sin sospechar que la justicia estadounidense le pisaba los talones.

Tal vez Estados Unidos se quedó sin Mundial en 2022, pero desde el viernes podrá ver a Lionel Messi, James Rodríguez, Arturo Vidal, Luis Suárez y al Chicharito Hernández en acción.

Una versión "liviana" y "nada despreciable" de una Copa del Mundo, así la calificó el diario USA Today.

Un "adelanto" del Mundial, "competitivo y real", dijo Fox Sports.

Con Estados Unidos como candidato favorito para ser la sede de la Copa del Mundo de 2026, el torneo que está por empezar es la excusa perfecta para que ese país presuma de sus campos de juego y de capacidades logísticas.

Rueda el balón.

 

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