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8 curiosidades sobre los Juegos Olímpicos que descubrimos en Río 2016

Salvavidas para los mejores nadadores del mundo, calcetines cuya altura se debe medir o la prohibición de depilarse. Te contamos algunos detalles de estos Juegos que quedaron a la sombra de las espectaculares marcas y las increíbles historias de superación.

8 curiosidades sobre los Juegos Olímpicos que descubrimos en Río 2016

Probablemente no quedó nadie por saber que Usain Bolt es el hombre más rápido del mundo o que la espectacular gimnasta Simone Biles hizo historia en Río 2016.

Pero tras las espectaculares marcas, las incontables historias de superación y las mediáticas pedidas de matrimonio, hay detalles que quedaron a la sombra.

Así que te presentamos las curiosidades que quizá no conocías de las Olimpiadas.

1. En las piscinas olímpicas hay salvavidas

"No se puede saltar en bomba y está prohibido bucear".

Es evidente que no es necesario recordarles esto a los nadadores olímpicos.

Particularmente a Michael Phelps, leyenda ya de la historia de los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, en esta edición de los Juegos supimos que en las piscinas olímpicas hay salvavidas.

De hecho, la imagen de una de ellas, una mujer en pantalón corto rojo y camisa amarilla, sentada con un flotador sobre las rodillas, y que observa aburrida al mejor nadador del mundo en acción se hizo viral.

Pero su presencia allí no se debe a un mandato explícito de la Federación Internacional de Natación (FINA, por su sigla en francés), el organismo regulador de este deporte a nivel internacional.

Es una ley estatal de Río de Janeiro la que requiere a salvavidas en piscinas con un área mayor a seis metros por seis metros.

Así que para estas Olimpiadas hay 75 en servicio.

2. Los olímpicos de EE.UU. deben pagar impuestos por sus medallas

Al nadador Michael Phelps sus cinco medallas de oro y una de plata le pueden llegar a costar US$55.000 en impuestos, según han calculado los expertos.

Asimismo, el 21 de agosto, la gimnasta Simone Biles previsiblemente recibirá una cuenta de impuestos de unos US$43.560.

Se lo conoce como el "impuesto a la victoria", aplica en Estados Unidos y se calcula en base al dinero que los deportistas reciben del Comité Olímpico de ese país y al valor de las medallas olímpicas.

La revista económica Forbes calcula el valor de una medalla de oro de Río 2016 en US$564, en base a su composición: 494 gramos de plata y apenas seis de oro.

Pero los atletas estadounidenses que ganen una medalla en Río no solo reciben la condecoración, también un bono en efectivo que les paga el Comité Olímpico de EE.UU.

Los medallistas de oro reciben US$25.000, los de plata US$15.000, y los de bronce se llevan US$10.000.

Ese lucro se grava como ingreso, de la misma manera que sucede con el dinero que uno pueda ganar con la lotería.

Aunque la mayoría de los países eximen a sus atletas de estos impuestos, no es el caso de EE.UU.

3. A las ciclistas británicas se les prohibió depilarse el vello púbico

La selección británica femenina de ciclismo en pista ganó la medalla de oro en persecución por equipos y logró un nuevo récord mundial en los Juegos de Río de Janeiro.

¿Pero podría deberse la victoria a las instrucciones que recibieron sobre su vello púbico?

Y es que, en vista de que varias ciclistas se quejaron hace meses de que el sillín de la bicicleta les produjo un dolor intenso, la Federación Británica de Ciclismo organizó una conferencia de expertos para hablar del problema y tratar de buscarle solución.

Cuando salieron de la reunión, los especialistas dieron dos directrices a las ciclistas: modificar el ángulo de inclinación del sillín y dejar de depilarse las ingles y el vello púbico.

Si la medida es efectiva o no, no queda claro, pero la federación asegura que en los últimos seis meses ninguna de sus ciclistas se ha quejado de dolor en esa zona.

Y tampoco se sabe si las olímpicas obedecieron la orden.

"Era algo difícil de comprobar", le reconoció el fisioterapeuta del equipo, Phil Burt, al diario británico The Guardian.

4. Y se les mide la altura del calcetín

Ver a los jueces medir la altura del calcetín a los competidores olímpicos en ciclismo es quizá uno de los espectáculos más curiosos de los Juegos.

Pero se debe a una regla que la Unión Ciclista Internacional aplica desde 2012.

Según ésta, los calcetines de los ciclistas "no deben exceder la distancia media entre el tobillo y la rodilla".

La norma pretende evitar el uso de las medias compresoras, señalan los expertos.

De estas se dice que mejoran el rendimiento, algo que ningún estudio científico ha probado hasta el momento.

5. También se hacen clavados en atletismo (y pueden dar el oro)

El 16 de agosto, durante la prueba de los 400 metros planos, Shaunae Miller la ventaja necesaria para quedarse con la carrera y con la medalla de oro en las Olimpiadas de Río de Janeiro lanzando su cuerpo hacia adelante.

A pocos centímetros de la meta, la atleta de Bahamas se trastabilló y no tuvo más opción que ejecutar un clavado como si al frente tuviera una piscina.

Cerrada la competencia, y después de unos segundos interminables de suspenso, Miller comenzó a celebrar cuando aparecieron los tiempos oficiales en el videomarcador del estadio olímpico oficializando su victoria.

Hubo reacción en las redes sociales sobre la validez de su acción, pero el reglamento de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) no cuestiona la forma en la que un corredor cruza la línea de meta.

El organismo sólo estipula en el artículo 164 de su reglamento, concerniente a la llegada, qué es lo que determina el resultado final.

"Los atletas serán clasificados en el orden en que cualquier parte de sus cuerpos (esto es, el tronco, pero no la cabeza, el cuello, los brazos, las piernas, las manos o los pies) alcance el plano vertical del borde más próximo de la línea de llegada, tal como se ha definido anteriormente", especifica el texto.

Y no sólo Miller se ha beneficiado de lo que dice la norma. El brasileño Joao Vitor Oliveira se clasificó para las semifinales de los 100 metros vallas tras tirarse en plancha hacia la línea de meta.

Ya lo había hecho antes. "Me rompí las costillas haciéndolo en China", recuerda.

"Por ello, la gente me dice que no me tire, pero es algo que me viene de dentro. Me pongo yo primero".

6. Para apelar una puntuación en gimnasia hay que pagar

Si un entrenador piensa que la puntuación que le dieron a su gimnasta en las Olimpiadas no es la que le corresponde, puede recurrirla. Y también lo puede hacer ellas.

Pero hacerlo cuesta dinero.

De acuerdo a las normas de los Juegos, un entrenador acreditado que se encuentre a pie de competencia tiene cuatro minutos para presentar una apelación, y pagar US$300 para ello.

Y si vuelve apelar en una segunda ocasión, la cuota sube hasta US$500, y hasta US$1.000 si es la tercera vez que recurre una marca.

Las autoridades de ese deporte justifican esos tributos tan altos diciendo que con ellos se evita cualquier apelación sin base.

Sin embargo, si el que cree que lo puntuaron de forma injusta compite en boxeo y no en gimnasia, no tendrá nada que hacer. Debido a una nueva y polémica regla, no se aceptan apelaciones en el boxeo olímpico de Río 2016.

7. Se entregan 812 medallas de oro y de plata, pero 864 de bronce

En las Olimpiadas de Río de Janeiro se entregarán en total 812 medallas de oro y otras tantas de plata. Pero las de bronce serán 864.

Pero, ¿cómo es posible? ¿Se pueden dar dos bronces en lugar de una en alguna de las competiciones?

No, desde luego, en las de golf o las de bádminton, donde las dos parejas semifinalistas compiten por la presea única.

Sin embargo, en las pruebas de ciertos deportes, como el boxeo, el judo y el taekwondo, se entregan dos medallas de bronce.

En algunos casos, se da a también a los semifinalistas eliminados.

8. Hubo un tiempo en el que el bikini fue obligatorio en voleibol

Las jugadoras de voleibol de los Juegos Olímpicos ya no están obligadas a jugar en bikini.

Pero sí lo estuvieron hasta las Olimpiadas de Londres 2012.

Fue entonces cuando la Comisión Australiana de Deportes reclamó que la Federación Internacional de Voleibol había "introducido intencionalmente uniformes que hacían centrar la atención en el cuerpo de las atletas en lugar de en su rendimiento y su técnica".

A partir de esa queja la norma cambió y desde entonces las jugadoras de voleibol pueden competir con pantalón corto o manga larga, si así lo quieren.

Mientras, los hombres deben jugar con pantalón corto y camiseta ajustada.

 

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