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El señor del cronómetro de los Juegos Olímpicos de Río 2016

Alain Zobrist, cronometrista jefe de los Juegos Olímpicos, explica por qué ya no se usan relojes.

Crédito: DW
El señor del cronómetro de los Juegos Olímpicos de Río 2016

Alain Zobrist es el cronometrista jefe de los Juegos Olímpicos y está al frente de un numeroso equipo. En entrevista con DW explica por qué es una tarea muy delicada y por qué ya no se usan relojes.

Deutsche Welle: Alain Zobrist, estos son sus primeros Juegos Olímpicos como cronometrista jefe. ¿Le pesa mucho la responsabilidad?

Alain Zobrist: No, porque cuento con un maravilloso equipo. Además, en Omega Timing tenemos mucha experiencia: somos cronometristas olímpicos desde 1932. Además cronometramos en muchas otras competencias internacionales. Eso nos ayuda mucho.

En 1932 se cronometró con 30 relojes. ¿Cuántos se utilizan hoy?

Hoy ya no cronometramos con relojes. Todo se mide electrónicamente, con computadoras. A Río de Janeiro trajimos 450 toneladas de equipos. Las computadoras son operadas por 480 cronometristas. Es todo un desafío logístico. Cada deporte exige una forma diferente de medir, a la medida de la correspondiente disciplina.

480 cronometristas, es decir, su equipo es mayor que la representación olímpica alemana…

Así es. Es mucho trabajo: hay que medir los tiempos en 28 lugares de competición diferentes. Se lo puede comparar con 28 campeonatos mundiales simultáneos.

En los comienzos de los Juegos Olímpicos, los tiempos se medían a mano con un cronómetro. ¿Cuán válidos son hoy?

Muy válidos, pues esa era la regla y valía para todos. Naturalmente, los resultados no pueden compararse con los de hoy. Hoy, el tiempo de reacción humana ya no desempeña papel alguno en la medición de los tiempos. La tecnología actual basada en la computación nos permite ser muy precisos.

Se dice que la natación es la disciplina en la que más difícil es medir los tiempos. ¿Por qué?

Lo particular en la natación es que se trata de la única disciplina en la que el atleta se cronometra a sí mismo. El nadador debe tocar un panel digital debajo del agua. Debe ejercer una presión de por lo menos 2,5 kilos, para que el cronometraje no sea desencadenado por la masa de agua que empuja delante de él.

En muchas disciplinas, los tiempos marcados se diferencian solo por décimas, centésimas e incluso milésimas de segundo. ¿Confían los atletas en los tiempos medidos?

Sí, confían. Algunas innovaciones están basadas en ideas de los atletas. En estos Juegos Olímpicos, por ejemplo, instalamos por primera vez monitores bajo agua, para que los nadadores puedan ver los tiempos intermedios. Fue una idea de ellos.

La técnica decide sobre victoria o derrota. ¿Qué sucede si, por ejemplo, se corta la corriente eléctrica?

Para ese caso contamos con baterías y generadores, es decir, no dependemos de la red eléctrica de los lugares de competición.

Alain Zobrist, jefe de cronometristas de los Juegos Olímpicos, es CEO de Omega Timing, cronometrador oficial de los Juegos Olímpicos.

 

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