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¿Es verdad que Manuel Plaza se perdió en la maratón de Ámsterdam?

¿Dónde nació el mito de que se había perdido? Pues del mismo Plaza, quien en 1943, en una entrevista con la revista Barra Brava dijo que en los últimos 7.250 metros, "tomé por un recodo equivocado".

Crédito: http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0067844.pdf
¿Es verdad que Manuel Plaza se perdio en la maratón de Ámsterdam?

Por Aldo Schiappacasse

Manuel Plaza Reyes reclamaba y mucho. A veces con razón. En los Juegos Olímpicos de París, en 1924, remató sexto, y dijo que la culpa fue de las zapatillas que estaban nuevas y sin ablandar. También del piso, porque en largos tramos había adoquines. Y del hambre que pasaba su familia en Santiago mientras él competía, lo que obligó al Ministro de Relaciones Exteriores, Conrado Díaz Gallardo a calmarlo: "Puede estar tranquilo. He iniciado las gestiones que aseguren la situación de su familia”, le avisó a pocos días del evento.

Tampoco le gustaba la comida que le daban mientras entrenaba, por lo que Luis Harnecker, el dirigente a cargo, le consiguió una cocinera chilena en la embajada que le preparó cazuela de pollo en los días previos.

Cuatro años después, en Amsterdam, llegaba como uno de los favoritos en la maratón, pero su espíritu quejumbrón se hizo notar de inmediato, pese a los cuidados que le prodigaron. En una carta a su esposa reclamaba porque tenía que entrenar solo (Molina, su acompañante, se desgarró) y "también he tenido un dolor muy agudo en la rodilla izquierda y a veces en la derecha por efecto del clima, que es muy variable: un día llueve, al otro quema el sol o corre mucho viento".

Después de los Juegos dijo que había extrañado a su masajista, aunque esta vez estuvo cubierto el “factor cazuelas”, porque dos señoras se encargaron de la alimentación.

Para mala suerte, el 5 de agosto de 1928 amaneció frío, "lo que me afectó la rodilla en la mañana", pero igual remató segundo. A 26 segundos del argelino Ahmed Boughera El Ouafi, quien corría por Francia y terminó muy agotado, al límite de sus fuerzas, mientras el chileno llegó entero a la meta, con un crono de 2 horas 33 minutos y 23 segundos.

¿Por qué no ganó la medalla de oro frente a un rival al que ya había superado en París cuatro años antes? Por décadas se alimentó la leyenda de que Plaza se había perdido en el trayecto, lo que se transformó en uno de los mitos más importantes del deporte chileno. Nada indica, sin embargo, que el fondista se haya extraviado en la ciudad holandesa.

Varios años después de la medalla, confesó que perdió  "porque estaba solo, sin entrenador ni masajista". Luego aseguró que le habían pegado un puntazo en el tobillo en la partida, "lo que agravó mi dolencia en el tobillo izquierdo, porque entonces tenía una especie de reumatismo, a causa de la lluvia, y a veces tenía que andar con bastón por la calle”. En 1956, en una entrevista a la revista Vea, el corredor atribuye su derrota a que “estaba alojado donde gente de mal vivir, que no dejaban dormir en la noche". Pocos meses antes de su muerte, explicó la derrota por pocos segundos, aseverando que "creo que El Ouafi fue el que acortó camino".

¿Dónde nació el mito de que se había perdido? Pues del mismo Plaza, quien en 1943, en una entrevista con la revista Barra Brava dijo que en los últimos 7.250 metros, "tomé por un recodo equivocado, vi que me hicieron señas y volví sobre lo andado, tomando por otro recodo. Había corrido unos ochenta metros cuando vi que no había más gente. Entonces comprendí que me había equivocado nuevamente y por segunda vez tuve que retroceder". Jamás volvió a insistir en esa versión.

Manuel Plaza fue el primer gran atleta de nuestro deporte, una estrella en la década de los 20, un fenómeno social en Santiago, aunque eso no le significara un pasar holgado económicamente. Un superdotado que arrasó en los Panamericanos de 1922 y 1924 en todas las pruebas de fondo, y que siempre reclamó por las malas condiciones en que le correspondió competir. Fue el primer medallista chileno, pero no porque se equivocara de camino, sino porque arremetió demasiado tarde ante un rival que ya estaba exhausto.

Con datos de “Chilenos olímpicos”, de Cristián Muñoz Funck (2008)

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