El país de los villanos, por Aldo Schiappacasse

El país de los villanos, por Aldo Schiappacasse

El fútbol, como el cómic y la vida, necesita de buenos y malos. Nadie sería héroe si no existieran los villanos. Los portugueses, por alguna extraña razón, suman a varios de los forajidos más promocionados del planeta. José Mourinho, Pepe y Cristiano Ronaldo. Antes de que me insulten, les explico.

De los dos primeros no hay dudas. Mañosos, arteros, provocadores, malvados, no trepidan en meter un dedo al ojo, pisotear a un rival o mofarse si creen que con eso sacaran alguna ventaja. Ayer Pepe se fue expulsado ante los alemanes porque, sencillamente, se le soltó la cadena en un instante clave del partido, donde aún cabía alguna recuperación de los lusos.

Lo de Cristiano es diferente. Es un extraordinario jugador que en cada uno de los equipos donde ha jugado brilló por su disparo, su velocidad, su inteligencia y su frialdad para definir. Es soberbio, arrogante, provocador y egocéntrico, pero tiene un talento desbordante, capaz de deslumbrar y desequilibrar en cualquier circunstancia. Si lo contrataran en Hollywood, no sería el galán, sino el rol de malo sofisticado.

Ayer los portugueses - el país de los villanos - cayeron sin apelación ante los alemanes, que tuvieron a Thomas Müller como jovencito de la película. El germano es una bestia mundialera, goleador el 2010 y que acumula un récord envidiable: 8 goles en 7 partidos de Copa del Mundo. Les pasaron la aplanadora y los lusos, en algún momento, parecían querer rendirse, con Cristiano tratando de cambiar la suerte de su equipo por sí solo y un rictus inexplicable, resignado por el pobre nivel de sus compañeros y ansioso por ponerse una corona improbable y lejana.

Es favorita - y tremenda favorita - esta selección alemana dirigida por Joachim Löw, quien demostró ser más frío que un castillo teutón. Teniendo el partido asegurado no quiso darle una opción a Miroslav Klose de batir el récord del otro Ronaldo - el brasileño - quien tiene 15 goles en Copas del Mundo. Nada costaba que el delantero de la Lazio (que le ganó la convocatoria a connotados especialistas) ingresara en el segundo tiempo para arrebatarle otro registro a la verdeamarelha (Alemania tiene 100 partidos en los mundiales; Brasil 98, por ejemplo).

Pero el entrenador, célebre por hurguetearse la nariz en el mundial pasado, no está para récords y mandó a la cancha a todos sus delanteros, menos a uno: Klose, que con eso tampoco podrá batir la marca de Lothar Matthäusde partidos jugados en una Copa del Mundo.

Sentado en el banco, el bueno de Miroslav habrá pensado lo que todos suponemos. "Vaca mi jefe". Pero la vida, y el fútbol, son así. Hay gente buena, pero también mala. A propósito, una pegunta final. Fueron publicadas fotos de los jugadores croatas bañándose calatos en la concentración. En cueros, desnudos, empelotas. Quienes son los malos: ¿los que publican las fotos o los que hacen nudismo colectivo en una concentración futbolística (prolongada, más encima?).

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