15 excentricidades que marcaron la carrera de Marlon Brando

Este martes se cumplen 10 años de la muerte de este actor, considerado como uno de los mejores de la historia y que logró fama tanto por su talento como por sus excentricidades.

15 excentricidades que marcaron la carrera de Marlon Brando

El 1 de julio de 2004 fue la fecha en que Marlon Brando falleció a raíz de una fibrosis pulmonar en la ciudad de Los Angeles, California.

A una década exacta del fallecimiento de este actor, en T13.cl recordamos 15 de las curiosidades que marcaron la vida del protagonista de películas clásicas del cine como “Un tranvía llamado deseo” y “El último tango en París”.

1. En 1973, ganó el Oscar a Mejor Actor por su interpretación de Don Corleone en “El Padrino”. Sin embargo, mandó a una activista indígena, llamada Sacheen Littlefeather, a recibirlo y rechazarlo en su nombre.

2. Le ofrecieron volver a interpretar a Corleone en “El Padrino II” y Jor El en “Superman II”. Sin embargo, rechazó ambos, ya que su creencia era que luego de terminar un papel, debía alejarse de éste para siempre. Esto a pesar de las altas cifras ofrecidas: Hasta tres veces que cualquiera de sus compañeros de elenco.

3. Antes de que engordara y subiera radicalmente de peso, sus hábitos alimenticios eran legendarios. Según Richard Erdman, compañero en el filme “Hombres” (1959), el actor se alimentaba principalmente de comida chatarra, en especial de la china y crema de maní, “la cual sacaba directo del jarro”.

4. 2 millones de dólares por cuatro días de trabajo le ofrecieron para interpretar a un sacerdote en “Scary Movie 2”. No obstante, tuvo que rechazar la oferta porque fue hospitalizado por una neumonía. Fue reemplazado por James Woods.

5. Su compañero de elenco en “La noche del día siguiente”, Richard Boone, tuvo que dirigir las últimas escenas del filme, ya que Brando no toleraba la “incompetencia” del director Hubert Cornfield.

6. Solía usar tarjetas para leer sus parlamentos durante la filmación de sus películas, ya que se rehusaba a memorizar sus parlamentos. Por ejemplo, sus líneas estaban escritas en el pañal del bebé Kal-El en “Superman”. 

7. Tuvo que demandar a Francis Ford Coppola para recibir todo el dinero que se le adeudaba de su porcentaje de las ganancias de “Apocalipsis Ahora”. De ahí que caracterizaba a la gente de la industria del cine como “mentirosos”. 

8. Fue considerado por Tim Burton para interpretar al Pingüino en “Batman vuelve”. Al no ser elegido, Bob Kane, creador del superhéroe de Ciudad Gótica, aseguró sentirse aliviado, ya que calificó a Brando como “la peor elección posible para el rol”.

9. Aunque firmó para participar en la adaptación de la obra, “Perversión en las aulas” (1972) interpretando al profesor Joseph Dobbs, se retractó luego de percatarse que James Mason tenía un papel mejor.

10. Fue gran amigo del cantante Michael Jackson durante varios años. Incluso, aceptó en aparecer en uno de sus videos musicales (“You rock my world” en 2001). La última vez que dejó su mansión en Hollywood fue para ir a quedarse al rancho de Neverland en el verano de 2003.

11. El actor Sean Penn le contó el escritor Charles Bukowski que Brando ponía guiones que rechazaba en su congelador. Esto con el fin de utilizarlos como objetos para dispararles con su escopeta cuando estaban ya congelados.

12. Él mismo confesó que la única razón por la que hacía películas era para juntar dinero para producir la cinta “definitiva” sobre los nativos americanos. La producción nunca se hizo.

13. Era dueño de su propia isla en la costa del Pacífico, conocida como Tetiaroa, desde 1966 hasta 2004. Este martes –coincidiendo con el aniversario 10 de su muerte- abrirá sus puertas el resort “The Brando”, un complejo hotelero de lujo situado en el atolón privado del actor.

14. Disfrutaba hablar con extraños en otras islas o los barcos de paso en su radio de forma anónima. No usaba su verdadero nombre. Solía presentarse como "Mike" o "Matin Bumby" y hablaba con acentos creíbles de francés, alemán y japonés.

15. No le gustaba firmar autógrafos para los coleccionistas. Debido a esto, su propio autógrafo llegó a ser tan valioso que muchos cheques que escribió fueron sin cobrar, ya que su firma en ellos valía más que el valor del cheque en sí. 

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