El impresionante cambio de Richard Norris tras su trasplante de rostro

Se disparó accidentalmente en la cara cuando tenía 22 años. Gracias a los avances de la ciencia, luce un nuevo aspecto que hoy se atreve a mostrar.

El impresionante cambio de Richard Norris tras su trasplante de rostro

Por 15 años, Richard Norris había tenido que esconder su cara debido a un disparo accidental que la desfiguró. Gracias a los avances de la ciencia, un trasplante de rostro pudo darle un nuevo aspecto que hoy se atreve a mostrar, tal como registra la revista GC.

Noris no recuerda el día en que su vida cambió a sus 22 años, sólo es su madre la que puede asegurar de que se trató de un accidente, en el que una bala le arrancó la nariz, los pómulos, los labios, la lengua, los dientes, la mandíbula y la barbilla, dejándole sólo sus grandes ojos oscuros " y un remolino de carne torcida", según cita la publicación.

Eduardo Rodríguez, de origen Cubano, fue el cirujano responsable de la impresionante transformación, un especialista en reconstrucción facial del Centro Médico de la Universidad de Maryland, quien prometió darle a Norris una nueva vida.

El rostro llegó gracias a un hombre de 21 años de edad llamado Josh quien murió en un accidente de tránsito y le dio piel, músculo, hueso, nervios, vasos sanguíneos y lengua. Sin embargo, la nariz salió del propio antebrazo de Norris, al igual que su mentón, que se formó a partir de piel de sus propias piernas. Fueron 36 horas de operación en marzo de 2012, donde le dijeron que tenía sólo un 50% de opciones de sobrevivir.

Hoy, dos años más tarde de aquel día, Norris contó cómo está su vida. Está acostumbrado a la exposición de los medios, no recibe psicoterapia y tiene una novia, Melanie, a la que conoció por Facebook y con quien se envía mensajes constantemente.

Sin embargo, su madre explica que no puede fumar, exponerse al sol, enfermarse de gripe, beber alcohol y debe tener extremo cuidado con cualquier tipo de accidente. Junto a esto, debe cuidarse de los rechazos de su propio cuerpo hacia su nuevo rostro, que le vuelve la piel de amarilla.

Norris asegura que todos los días sufre pensando en que le vuelva un nuevo estado de rechazo, ya que siempre estará el riesgo. Esa posibilidad es la que lo tiene obligado a consumir medicamentos de por vida (píldoras inmunosupresoras) que engañan al sistema inmunológico para que no considere su cara como un objeto extraño.

Norris se ha convertido en un defensor de la donación de órganos. Josh, el que permitió el milagro, no sólo le dio una nueva cara a él sino que ayudó a salvar a otras cinco personas de morir.

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