Especial bandas chilenas: las cinco mejores canciones de Los Tres

Iván Valenzuela, conductor de T13, elige los temas ícónicos de esta banda que en los 90 fue el referente musical en Chile.

Especial bandas chilenas: las cinco mejores canciones de Los Tres

Parte II: Los Tres

Pájaros de Fuego

Los Prisioneros nunca fueron, desde la ortodoxia, un grupo político. Su comentario más directo sobre la realidad fue “El baile de los que sobran” y es, al mismo tiempo que un apunte sobre la sociedad, una reflexión generacional. En general, todo ese movimiento, el del rock chileno de los 80, por contraponerse al inmediatamente anterior Canto Nuevo y por vivir bajo el gobierno militar, se mantuvo asépticamente al margen de todo texto político. Por eso fue tan sorprendente la potencia musical y textual de esta canción, los Hawker Hunter que bombardearon La Moneda vistos literariamente como pájaros que disparan su fuego en un martes de horror, que dejan a la persona vacía, rodeada y llorando por un siglo, una certerísima descripción de alguien viviendo una dictadura. Eso, con un envoltorio musical extraordinario, con un final de aires jazzísticos y un final que deja un acorde en suspenso, quizás el suspenso que a fines de los ochenta y principios de los noventa, todos vivíamos un poco. Los Tres, con una canción dedicada al 11 de septiembre del 73, reivindican, aunque con la sutileza propia de esos tiempos, el canto político y por eso hay coherencia total entre componer y grabar este tema y años más tarde, cantar El Pueblo Unido, en el mayor escenario del país, ante millones que lo veían por la televisión. Album: Los Tres (1991)

Moizéfala

En el extremo opuesto, esta canción fue escrita originalmente para un delirante corto que, con mucha audacia y esfuerzo, filmó algunos años antes Germán Bobe, el director de todos los primeros videoclips del grupo. El hablante lírico habitual en Álvaro Henríquez, el del sufrimiento entre romántico y existencial (“Mi vida haría a un monje renunciar a su fe”, “palabras que me dejan sin voz”), en un envoltorio extraordinario, con una de las mejores melodías de su carrera, pseudo homenaje al Paul McCartney de Wings, nunca fue single promocional ni tampoco un gran éxito, pero es una de las joyas de la discografía del grupo. Album: La Espada & La Pared (1995)

Déjate Caer

No en vano Fito Páez y Café Tacvba hicieron versiones de esta canción. Es uno de los más grandes éxitos del grupo, claro, pero también una de las muestras de que la dupla creativa instrumental con Ángel Parra estaba funcionando al máximo, junto con la potencia estilística de Titae y del baterista original del grupo, Pancho Molina. Con una letra inquietante y provocadora, con los habituales tintes existencialistas y guiños surrealistas de Henríquez, comienza sin dar respiro al auditor, punto de partida vibrante de la canción y también de un álbum extraordinario. Album: La Espada & La Pared (1995)

No sabes qué desperdicio tengo en el alma

Febrero de 1991. Cuando Los Tres terminaban la grabación de su primer disco, con un repertorio largamente tocado en las actuaciones que convirtieron al grupo en el secreto mejor guardado de la música chilena de fines de los ochenta, Álvaro Henríquez veía a su pareja, Javiera Parra, ganar la competencia del Festival de Viña mientras en el show ocurría un evento de esos que dejan huella en la cultura pop: la actuación en la Quinta Vergara de Faith No More. Algo debe haber crujido en la cabeza del líder de Los Tres con el poderoso repertorio y la actitud del grupo de Mike Patton, porque apenas unas semanas después, en una actuación en el Café del Cerro, el grupo estrenaba esta canción, su primer y más decidido coqueteo con el rock pesado, con texto casi tan furioso como la guitarra que iba a tener presencia global meses después en la hegemonía grunge que, en términos masivos, iba a desatar Nirvana. Fue una sorpresa y un gesto político que esta canción, tan lejana a un esperado nuevo single de la banda mimada de la industria musical, fuera el primer sencillo promocional de Los Tres en una compañía multinacional y el tema que abre su segundo disco. Y aún suena poderosa (aunque el video clip nunca haya estado a la altura). Album: Se remata El Siglo (1993)

Cerrar y Abrir

Esta canción por sí sola justificaba que este disco se grabara, que el grupo se reuniera y que la historia de Los Tres, con sus idas y venidas, continuara. Es una hermosísima canción de amor, con reminiscencias al blues y guiños al género de rock romántico que inauguraron hace décadas Los Ángeles Negros y los textos que, para variar, dan cuenta de una voz angustiada y sufriente pero, a fin de cuentas, amorosa y honesta (“Odiame un poco y vuelve a mí”; “si me entregas tu tesoro es dolor y morir”). Guitarras delicadas tocadas con elegancia y pasión al mismo tiempo, que es el resumen de la canción en sí misma: elegancia y pasión, epifanía y dolor. Album: Hágalo Usted Mismo (2006)

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