Guardaespaldas de Michael Jackson cuenta detalles de los últimos días del artista

Bill Whitfield y Javon Barba publicaron Remember the Time, que muestra a un artista solo e inseguro y muy lejano a su familia.

Guardaespaldas de Michael Jackson cuenta detalles de los últimos días del artista

El 22 de diciembre de 2006, el avión privado de Michael Jackson aterrizó en el Aeropuerto Internacional McCarran en Las Vegas. Dieciocho meses antes, Jackson había huido de su país natal. El exilio fue el camino que escogió el artista para escapar del enjambre de la cobertura mediática sensacionalista que había desatado las denuncias de abuso de menores.

Un juicio lo había exonerado de toda culpa, pero él había sido destruido por la experiencia, económica, física y emocionalmente. Jackson hubiera preferido no volver a EE.UU, pero sus problemas financieros le obligaron a regresar. Una oferta en Las Vegas le permitió recuperar algo de la seguridad que había perdido con los escándalos. 

En Las Vegas contrató como jefes de seguridad a Bill Whitfield y Javon Barba, un miembro de confianza de la familia Jackson. Durante los próximos 2 años y medio, Whitfield y Beard trabajaron como equipo de seguridad personal de Jackson, a menudo sirviendo como los únicos intermediarios entre el mundo exterior y el rey cada vez más aislado del pop. Ambos son los autores de Remember the Time, el libro que cuenta los últimos días de la estrella del Pop y que hace referencia a la famosa canción de Jackson.  

Slate hace un resumen de algunas de los capítulos más destacados del libro. "Él quería que nosotros fuéramos una barrera entre él y su propia familia. Nadie en su familia tenía permitido ir más allá de la puerta principal de su casa sin previo aviso, con la excepción de la Sra. Jackson, su madre. Si ella se presentaba, le abríamos la puerta. Ella podía venir sin anunciarse", cuenta Bill Whitfield.

La relación con su padre, Joe Jackson, no era buena. El padre solía aparecer y desaparecer de la casa sin avisar y sin siquiera bajarse del auto. Un día lo recibió Javon Barba en la entrada. El padre de Jackson no le estrechó la mano y sólo le dijo: "Usted es probablemente uno de los que quiere colocar agujas en el brazo de mi hijo".  El guardaespaldas no respondió, en cambio entró a la casa para ver si Jackson quería recibir a su padre.  "¿Tiene una cita? ¿Está en el calendario?", preguntó. "No lo creo, señor", respondió Barba. "Entonces no, no, no. Estoy trabajando. No puedo ser molestado cuando estoy creando. Dile que tiene que volver y pedir una cita", sentenció Michael Jackson. El padre indignado gritó: " No necesito su maldito número maldito. Si no fuera por mí, ninguno de estos hijos de puta tendría trabajo. Yo soy el que comenzó esta mierda".

Para el cumpleaños 75 de Elizabeth Taylor, Jackson pidió al diseñador Roberto Cavalli, crear un traje a medida para él para la fiesta. Cavalli tomó un vuelo de emergencia ante la premura de Jackson.  Ambos comenzaron a trabajar en el traje. El artista era un obsesivo de los detalles. Quería que todo estuviera limpio y nuevo para ir al gran evento que era el cumpleaños de Taylor. Los guardaespaldas nunca lo vieron tan feliz y ellos estaban contentos de su primera alfombra roja. Era la primera vez que veían realmente contento a Jackson. Pero la noche en que iba a la fiesta, mientras iban saliendo, un auto apareció a toda velocidad y chocó en el garage. Los guardaespaldas sacaron las pistolas y se acercaron. Era el hermano de Michael, Randy, borracho y fuera de si. "Quiero ver a mi hermano", gritaba y amenazaba con ir a la prensa. Michael les dijo a los guardias "Desháganse de él, que se vaya". Despúes de eso, se fue a su cama y no fue al cumpleaños de Elizabeth Taylor. No quería que su hermano lo siguiera y arruinara el cumpleaños de su amiga. 

El texto completo de Slate acá

 

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