"Lo logramos", por Aldo Schiappacasse

Lo logramos, por Aldo Schiappacasse

Uno que es de cuero duro no pudo dejar de conmoverse con la interpretación del himno patrio en el Arena Pantanal. La FIFA, en una de esas medidas inentendibles, obliga a tocar sólo un trozo, por protocolo. Brasil entero coreó su canción completa el día de la inauguración y los 20 mil chilenos que llegaron hasta Cuiabá hicieron lo propio. A capella, que suena más bonito.

Emotivo fue también lo de Vidal, porfiado como mula. Le ganó a su doctor, a los de la Juventus, a las desconfianzas y tuvo un gran aliado en Sampaoli. Estuvo lejos de la mejor versión que le conocemos, pero jugó igual y fue una señal, clara y contundente. Y emocionante fue ganar como se ganó, con una angustia inesperada para un equipo que ya ganaba dos a cero en el primer cuarto de hora.

Se cumplió la tarea, pero España nos desordenó los papeles. Resulta que la goleada humillante que les propinaron los holandeses le revolvió los papeles a Del Bosque, que tendrá que hacer cambios profundos en una formación que capotó con estridencia en Salvador. Y en esas modificaciones, creo, está el riesgo. De un equipo al que conocíamos de memoria, que jugaba con calco, pasará a una escuadra imprevisible, presionada, ansiosa.

Por esas cosas de la vida, al día siguiente de ese duelo, en Madrid será coronado Felipe como nuevo Rey. Y esperamos que lo haga con la cara larga. No es extraño que el monarca -futbolístico- caiga en el primer partido que juega con la corona (le pasó a Francia el 2002 y a Argentina en 1990) pero jamás con tanto paseo. Para hacer una analogía al estilo de Julito Martínez, será un toro herido, embravecido, ciego en su propia desesperación. No caeré en el lugar común de decir que Chile tendrá que vestirse de torero, pero es tan tarde y tan largo el viaje que capaz que lo esté pensando en voz alta.

A propósito de emociones, el doctor Miguel Nicolelis –quien desarrolló el exoesqueleto- utilizó twitter para festejar el éxito del puntapié inicial que dio Juliano Pinto, un tetrapléjico que hizo historia al golpear el balón. Un golazo científico que las múltiples cámaras dispuestas no pudieron captar, lo que significó el despido del director de la transmisión, por pavo y fanático: prefirió enfocar la llegada del bus de la delegación de Brasil al estadio. “Lo logramos”, fue el escueto comentario del científico, porque para los grandes logros no hacen falta extensos discursos. Ni siquiera una cámara que lo transmita.

Lo sabe Arturo Vidal, que no sólo derrotó a todos los pronósticos para jugar, sino que además se enojó porque lo sacaron. No hay salud.

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