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A 73 años de Hiroshima: la historia del piloto que lanzó la bomba y que nunca se arrepintió

Paul Tibbets murió en 2007. Durante su vida, afirmó que la decisión de haber atacado la ciudad japonesa había sido correcta.

A 73 años de Hiroshima: la historia del piloto que lanzó la bomba y que nunca se arrepintió

"Si Dante se hubiera encontrado con nosotros en el avión, se habría horrorizado...  La ciudad que vimos tan claramente bajo la luz del día estaba ahora recubierta de una horrible mancha. Todo había desaparecido bajo esa espantosa cobertura de humo y fuego". 

Esa frase corresponde a Paul Tibbets, el piloto que comandó la misión del bombardero B-29 Enola Gay que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, hace exactamente 73 años. Tibbets (al medio, en la foto, junto a otros miembros del Enola Gay), quien falleció en 2007 a los 92 años en su casa de Columbus (estado de Ohio, norte de Estados Unidos) nunca se arrepintió de esa decisión, la cual consideró correcta.

Según recuerda la agencia AFP, el teniente coronel de la Fuerza Aérea de EE.UU. tenía 30 años cuando despegó con su B-29 y los once tripulantes de una base estadounidense en las islas Marianas. El bombardero fue bautizado como Enola Gay, el nombre de la madre de Paul Tibbets.

El 6 de agosto de 1945 a las 2.45 de la mañana, el Enola Gay fue cargado con la bomba Little Boy, que fue lanzada sobre Hiroshima sobre las 8.15.

"Fue lo que detuvo la guerra", dijo en una entrevista en 2003 al diario Columbus Dispatch. "Salí para parar definitivamente la matanza", agregó. 

"Nunca perdí una noche de sueño por Hiroshima", señaló en una entrevista a La Nación de Argentina.  "La bomba demoró 54 segundos en caer y fueron los segundos más largos de la historia. Entonces vi el resplandor y cuando la luz llegó al avión sentí un gusto a amalgama en la boca (años después un físico me explicó que la energía atómica liberada había actuado sobre la mezcla de plomo y plata con que el dentista había arreglado una de mis muelas). Desde entonces tengo la extraña sensación de que la bomba atómica tiene gusto a amalgama. Ahora que han pasado los años sigo pensando que aquélla fue una decisión correcta y en iguales circunstancias volvería a arrojar la bomba", señaló a ese medio transandino.

De acuerdo con France Presse, pese a que el piloto vio poco de la devastación causada en Hiroshima -volteó el avión rápido sin poder observar mayor cosa-, caminó por las calles de Nagasaki unas semanas después de que la segunda bomba atómica fuera lanzada sobre esa población. Estuvo en el lugar para saciar una "curiosidad académica", explicó. Promovido a general de brigada en 1959, Tibbets abandonó las Fuerzas Armadas en 1966, para dedicarse a volar aviones privados en Europa, y luego en Ohio.

El piloto fue objeto de una gran cantidad de leyendas urbanas, que hablaban de que fue encarcelado, internado o de que se suicidó por la culpa. "Decían que estaba loco", dijo en 2003, "que era un alcohólico, que entraba y salía de instituciones. En ese momento, dirigía el Centro Nacional de Crisis en el Pentágono", destacó.

Devastación en Hiroshima, tras el lanzamiento de la bomba.

Nacido en Quincy, Illinois, el 23 de febrero de 1915, se alistó como cadete de la Fuerza Aérea en 1937. En 1942 fue promovido a comandante de escuadrón del Escuadrón Bombardero 340 y estuvo en 25 incursiones aéreas en la entonces ocupada Europa.

Regresó a Estados Unidos en marzo de 1943 para probar la capacidad de combate de los B-29, lo que lo llevó a convertirse en el piloto de ese avión con mayor experiencia, tras acumular cerca de 400 horas de vuelo. Estuvo brevemente en el Proyecto Manhattan en septiembre de 1944 y le ordenaron organizar y entrenar una unidad para supervisar la modificación del B-29 para que pudiera transportar la bomba.

Los científicos previnieron a Tibbets: el avión debía volar a 9.448 metros y la bomba explotar a 600 metros de altura. Cuarenta y tres segundos después de que Little Boy fuera lanzada, se produciría su deflagración.

Si la tripulación quería sobrevivir, debía alejarse velozmente para no ser alcanzada por la onda. La nave logró realizar la maniobra, aunque fue sacudida por la onda. El presidente Harry Truman dio su aprobación al lanzamiento de la bomba la tarde del 5 de agosto de 1945. Un día después, Tibbets y sus subordinados ejecutaron la acción. 

*Nota originalmente publicada en agosto de 2015, para los 70 años de la detonación de la bomba. 

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