Mundo

Merkel, frente a una nueva prueba electoral antes de la negociación para formar gobierno

La canciller alemana, Angela Merkel, enfrenta este domingo una nueva prueba con la celebración de elecciones regionales en Baja Sajonia, cuyo resultado que será clave de cara a la negociación para formar gobierno en Alemania tras su frágil victoria en las legislativas de septiembre.

Crédito: DW
Merkel, frente a una nueva prueba electoral antes de la negociación para formar gobierno

AFP

Tres semanas después de que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) obtuviera su peor resultado en décadas, la líder de la mayor economía de Europa espera tener buenas noticias en esta región del norte de Alemania.

Según los últimos sondeos, los conservadores de la CDU estarían ligeramente por detrás del Partido Social Demócrata (SPD).

"Una victoria en Baja Sajonia la reforzaría, demostrando que la Unión Demócrata Cristiana gana (con ella) las elecciones regionales", explicó el politólogo Oskar Niedermayer de la Universidad Libre de Berlín. 

Para el rival socialdemócrata de Merkel, Martin Schulz, ésta también es una oportunidad de resarcirse tras la humillante derrota en las elecciones nacionales. 

Estos comicios anticipados se precipitaron después de que una parlamentaria ecologista dejara la mayoría que aglutinaba el gobierno regional del SPD para unirse a la CDU. 

Este domingo, el partido de Merkel buscará evitar que se forje una coalición así de frágil, con la mente puesta en las negociaciones para formar gobierno que comienzan el miércoles. 

Tras 12 años al mando de la economía más importante de la Unión Europea, Merkel enfrenta el agotamiento y uno de sus mayores desafíos para reconciliar a las dos formaciones que corteja para el gobierno de Berlín, el Partido Democrático Libre (FDP) y los Verdes. 

Y si fracasa, Merkel deberá convocar nuevas legislativas. 

Poco espacio para concesiones

Esta constelación diversa ha sido bautizada como "Jamaica" por los colores que aporta cada formación, negro para los conservadores, amarillo para el FDP y verde para los ecologistas. 

En las próximas semanas, los líderes de los partidos lucharán además de por las cuotas en el gobierno por temas claves que muchas veces los separan diametralmente, como la política migratoria, en un país que recibió en 2015 a más de un millón de demandantes de asilo. 

El aliado bávaro de Merkel, la Unión Social Cristiana (CSU) quiere endurecer la política de acogida para ganar al electorado que migró hacia la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD). 

En este complejo puzle Merkel podría encontrar una aliado en Christian Lindner, que llevó a la formación de vuelta al parlamento después de haber estado una legislatura fuera. 

El viernes, Lindner insistió que "tiene que haber un límite de tiempo claro para la residencia de refugiados de guerra en Alemania". 

"Para los refugiados de guerra, el objetivo no es la integración en Alemania, sino que vuelvan a sus países tras el final de la guerra para ayudar a reconstruirlo", dijo a la prensa regional Suedwest Presse.

Los Verdes por su parte son más acogedores con los refugiados y han rechazado el objetivo acordado recientemente entre el CDU y la CSU de fijar un máximo de 200.000 demandantes de asilo por año. 

Los Verdes también apoyan que haya una "solidaridad europea", mientras que el FDP rechaza cualquier reforma de la UE financiada por el contribuyente alemán. 

"Yo soy escéptico sobre la posibilidad de un acuerdo", dijo Niedermayer, ya que cada uno de los partidos también tiene que congraciarse con su electorado. 

Los Verdes para cultivar a los votantes ecologistas, el FDP busca protegerse del traumatismo que le significó su alianza con Merkel en 2009 y la CSU porque quiere ganar las elecciones en Baviera el año próximo. 

Noticias Relacionadas

Lo más visto en Mundo