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Opinión: Merkel apuesta por Merkel

¿Todo está cambiando? ¡Todo no! En una aldea llamada Berlín, Merkel resiste en el poder con la actitud de siempre.

Crédito: DW
El conocido gesto del "rombo" de Angela Merkel.

Por Jens Thurau.

O bien está mujer tiene los nervios de acero, o ya no escucha por dónde le llegan los disparos. Angela Merkel anunció hace cuatro días que quería seguir como canciller en estos tiempos tan movidos después de once años en el cargo. Y ahora habló en el debate general sobre los presupuestos ante el Bundestag, un foro donde se le suelen exigir cuentas al Gobierno. Pero… ¿qué es lo que explicó? ¿Sus razones para continuar? Para nada. ¿Qué pretende hacer? Tampoco. ¿Con quién lo va a hacer? Ni palabra ¿Qué pasará entonces?

Merkel hizo lo de siempre. Mencionó solo brevemente todos los grandes campos donde hay problemas. Como cuando alguien le dice al vecino que hay que cambiar la lámpara del pasillo. ¿Qué dijo de la economía social de mercado? ¿Del Estado? ¿Del monopolio del poder? Hay mucha gente insegura en estos aspectos. ¿Y sobre Turquía? Lo que está pasando es alarmante, pero seguimos negociando. ¿Ucrania y Rusia? Preferiría que no fuese así. ¿Siria? Agobiante. ¿Trump? Ni lo mencionó. La canciller dijo en una ocasión que había que defender valores como la democracia y los derechos humanos mancomunadamente con Estados Unidos. ¡Ajá! Pero ahora viene lo mejor: cuando haya problemas, hay que explicarle la situación mejor a la gente, porque Alemania nunca ha estado tan bien como ahora. ¡Fin del discurso!

Como protestante procedente de Hamburgo y con una biografía propia de la Alemania del Este, ella siempre fue así. Incluso llegó a utilizar eso como slogan electoral en campaña cuando, dirigiéndose al electorado, dijo en televisión. "Ud. me conoce”. En realidad, los alemanes deseaban una canciller así. En un mundo lleno de histéricos, populistas, nacionalistas o partidarios del "bréxit”, hay alguien que, aunque no tenga las respuestas, por lo menos sigue en sus cabales.

Por el momento, hay solo una difusa ideade que eso que no sería suficiente de cara al 2017, al 2018 o los años sucesivos. La idea de que Alemania necesitaría un plan para luchar contra el capitalismo salvaje, como exige Sarah Wagenknecht, de la Izquierda. Olpara defender los derechos fundamentales y conservar el clima, como proponen Los Verdes. O para ser de alguna forma más social, como pretende el SPD. Pero en el caso de Merkel, esto suena algo así como: los problemas globales hay que solucionarlos entre todos y yo conozco a los protagonistas. Así que déjenme actuar. O algo así como que la casa está perfecta y solo hay que cambiar una lámpara o una alfombra. ¿Alguien dijo que el edificio está en ruinas y el tejado a punto de derrumbarse? ¡Qué atrevimiento! Si Angela Merkel consigue ganar las elecciones con este estilo, será verdad que el país está demasiado bien como para perder los nervios.  

 

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