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El real y la bolsa, dos de las víctimas de la crisis de Brasil

Bolsa de Sao Paulo cerró con un retroceso anual de 13%, mientras el real anotó en el año una depreciación de 32,6%.

Crédito: AFP
Dilma Rousseff viajará a Estados Unidos

Los mercados brasileños bajaron el telón de 2015 este miércoles con fuertes caídas anuales en un reflejo de la crisis que atravesó este año el gigante sudamericano y que se prolongará hasta el próximo. 

En el último día de negociaciones del 2015, la Bolsa de Sao Paulo cerró con un retroceso anual de 13% mientras el real anotó en el año una depreciación de 32,6% al terminar cotizado a 3,95 por billete verde.

Tanto la bolsa como el real recibieron presiones externas en 2015, como la fortaleza del dólar en los mercados internacionales o los temores sobre la economía china, pero el peso vino desde el propio Brasil, que atravesó un año de tormentas que se prolongarán hacia el 2016, según analistas. 

La economía entró en recesión con la inflación al alza y, en el plano político, el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff enfrenta un pedido impeachment que aún debe ser evaluado por una comisión antes de llegar al plenario de la cámara de Diputados.

"Para Brasil aún vemos un escenario negativo al menos durante los primeros seis meses de 2016. Y para este año ya se preveía una bolsa débil y un dólar en alza muy fuerte", comentó a la AFP Ignacio Crespo, analista de macroeconomía en Guide Investimentos en Sao Paulo. 

"De modo general continuará la incertidumbre en relación a la política económica. Finalmente 2016 comenzará con menos certezas y expectativas que 2015", consideró.

En un año de recesión el gobierno, muy debilitado, tampoco consiguió aprobar en un Congreso hostil un plan de reajuste fiscal para ordenar las cuentas públicas lo que, hace poco, provocó la caída del ministro de Hacienda Joaquim Levy, que contaba con la confianza de los mercados.

Su reemplazante, Nelson Barbosa, es considerado muy cercano a la presidenta.

Atrasos en cancelar las deudas públicas fueron la base para que la auditoría de la república rechazara la rendición de cuentas del gobierno del 2014, señalando que se habían maquillado los números para mejorar el saldo final. 

Fue también el principal argumento para pedir la apertura del juicio político contra Rousseff. Además, los problemas fiscales de Brasil llevaron a las agencias Standard & Poor's y Fitch Ratings a retirarle el grado de inversión al país, que hasta un par de años atrás despuntaba como potencia emergente.

En los días más turbulentos la bolsa de Sao Paulo anotaba fuertes oscilaciones mientras el real llegó a cerrar en niveles históricos de más de 4 unidades por dólar en octubre. 

Todo esto ocurría además mientras Brasil revelaba las profundidades de un caso de corrupción en la gigante petrolera estatal Petrobras, donde se tejió una red de pago de sobornos y desvíos de dinero entre empresarios, ex ejecutivos y políticos. 

La séptima economía del mundo lleva casi cinco años luchando contra un tenaz aletargamiento económico, que este año devino en crisis y que tanto el FMI como la OCDE proyectan que continuará en 2016.

De confirmarse ese pronóstico, Brasil tendrá sus primeros dos años consecutivos de recesión desde el ciclo 1930-31.

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