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La culpa y el castigo de Goldman Sachs, el banco más aristocrático de EE.UU.

La firma financiera Goldman Sachs llegó a un acuerdo con el gobierno estadounidense para pagar US$5.000 millones por su cuestionado papel en la crisis de 2008.

Crédito: BBCMundo
La culpa y el castigo de Goldman Sachs, el banco más aristocrático de EE.UU.

Goldman Sachs es lo más cercano que Wall Street tiene a la realeza. Es el más poderoso, el más rico y el más prestigioso de los bancos de inversión en Nueva York, la capital financiera del mundo.

Y esta semana estuvo en las noticias por una razón enteramente inusual para el mítico historial de esta institución estadounidense: aceptó pagar a las autoridades estadounidenses US$5.060 millones en un acuerdo civil por el papel que jugó en la crisis financiera global desatada en 2008.

El Departamento de Justicia específicamente cuestionó la venta por la empresa de títulos valores respaldados por hipotecas entre 2005 y 2007. Los problemas en el mercado hipotecario estadounidense ayudaron a desencadenar a fines de la pasada década la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX.

"Esta resolución encuentra que Goldman Sachs debe rendir cuentas por falsamente asegurar a los inversionistas que los títulos que vendía estaban respaldados por hipotecas sólidas, cuando sabía que estaban llenos de hipotecas con probabilidades de fallar", aseguró en un comunicado el vice fiscal general de Estados Unidos en funciones Stuart Delery.

Deducciones

"Nos complace dejar atrás estos asuntos de legado. Desde la crisis financiera, hemos tomado varios pasos significativos para fortalecer nuestra cultura, reforzar nuestro compromiso con nuestros clientes y asegurarnos de que nuestra supervisión y procesos de gobernanza son robustos", dijo en otro comunicado el gerente de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein.

Acuerdos de pago con bancos por la crisis financiera

  • US$5.060 millones Goldman Sachs

  • US$13.600 millones J.P. Morgan Chase

  • U$7.000 millones Citibank

 
Reuters

Algunos aseguran que Goldman Sachs puede darse por bien servido con el resultado. En un momento en que las relaciones con Wall Street son un tema en la discusión política estadounidense, el arreglo del gobierno con la firma ha causado escozor entre los que piensan que a los bancos se los trata con demasiada benevolencia.

De los más de US$5.000 millones del pago acordado, Goldman Sachs puede deducir cerca de US$1.000 millones de sus impuestos, según recuerda la cadena estadounidense CBS.

"Algunos han descrito el acuerdo como poco menos que una palmadita en un tentáculo" de la poderosa empresa, ironiza William Black, profesor de Derecho y Economía de la Universidad de Missouri en Kansas City y experto en el combate a delitos financieros, en declaraciones a BBC Mundo.

"Como ha occurrido en otros casos, no hay cargos criminales, nadie pierde su empleo y se quedan con sus bonificaciones", agrega.

Considera que relativo al tamaño de Goldman Sachs, el monto que tendrán que pagar no es muy significativo.

"Incluso subió el precio de sus acciones", señala Black, quien duda que este acuerdo disuada a los bancos de incurrir en conductas similares en el futuro.

El acuerdo con Goldman Sachs tampoco es el más oneroso de los alcanzados con los bancos a los que se les achaca responsabilidad en la crisis de 2008.

En 2012, JP Morgan Chase aceptó pagar US$13.000 millones, mientras que Bank of America llegó a un acuerdo por US$16.600 millones y Citibank hizo lo propio por US$7.000 millones.

Un pasado ilustre

Goldman Sachs es toda una leyenda en la escena financiera neoyorquina.

Lloyd Blankfein

Su comienzo fue más bien humilde. Marcus Goldman, un inmigrante alemán que llegó a Nueva York en 1848, trabajó años como tendero antes de empezar a comerciar con títulos financieros y asociarse en 1882 con su yerno, Samuel Sachs.

En el siglo XX la firma empezó a ganar terreno en Wall Street.

Sobrevivieron la gran crisis de 1929 y en la recuperación de la postguerra asumieron su lugar como la firma de sangre azul del sistema financiero estadounidense, la que agarraba los mejores negocios y reclutaba a los financistas más brillantes.

En la década de los 80, un libro del reconocido autor estadounidense Tom Wolfe, "La hoguera de las vanidades", describía irónicamente a los habitantes de Wall Street como los "amos del universo".

George Bush y Hank Paulson

Y pocos han encajado tan bien en esa categoría como los altos ejecutivos de Goldman Sachs.

De una parte están las remuneraciones a las que tienen derecho, con la reputación de ser las más altas en todo el mercado.

Y, para lo que les interesa, está también el poder, incluso político.

Goldman Sachs se ha convertido en una cantera de la cual han salido varios ministros de Hacienda de Estados Unidos. Presidentes de ambos partidos políticos los buscan. Bill Clinton tuvo como su ministro estrella a Robert Rubin, expresidente de la firma.

Mientras que en la otra orilla ideológica, George W. Bush escogió a Hank Paulson, también de Goldman Sachs.

Fue este precisamente el que tuvo que hacer frente a la crisis financiera de finales de 2008, la misma que hoy hace que cuestione a la empresa.

Títulos cuestionables

Por años el sector financiero estadounidense había hecho mucho dinero vendiendo títulos valores respaldados por hipotecas de solidez cuestionable.

Goldman Sachs fue una de esas firmas.

En 2008, muchos de los tenedores de esas hipotecas empezaron a evidenciar problemas para pagarlas.

Goldman Sachs

Los bonos que había vendido Wall Street, basados en dichas hipotecas y ya diseminados por toda la economía, empezaron a ser vistos como una inversión poco confiable.

Así se contribuyó a desatar una catástrofe financiera que tumbó a varios de los bancos más prestigiosos de Estados Unidos y motivó un rescate gubernamental por miles de millones de dólares al resto del sector financiero para evitar su desplome total.

Ello al mismo tiempo que millones de estadounidenses comunes y corrientes perdían sus casas o veían esfumarse el valor de las mismas.

Y muchos otros más enfrentaron el desempleo en la que resultó ser una muy severa recesión de la que el país apenas se empieza a recuperar.

Para no hablar del impacto devastador de esta crisis en Europa y el resto del mundo.

Goldman Sachs sobrevivió a la catástrofe y sigue siendo notoriamente rentable.

Nadie espera que los US$5.000 millones que va a pagar ahora sean un obstáculo infranqueable para su futura prosperidad.

Y no todos creen que ese haya sido un arreglo adecuado con una firma que estuvo cerca de los acontecimientos que llevaron a la economía mundial al borde del despeñadero.

 

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